Ecología

Día Internacional de la Conservación del Suelo 2021

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Este evento se viene conmemorando desde 1963; tres años antes, el 7 de julio de 1960 fallecía el científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, quien siendo director del Servicio de Conservación del Suelo logró cambiar la mentalidad de los agricultores, fomentando la conservación del suelo mediante el empleo de nuevas técnicas y formas de cultivo, que protegían los suelos y preservaban su fertilidad.

Este insigne científico dedicó su vida entera a demostrar que el cuidado del suelo está indisolublemente vinculado a su capacidad productiva y fue un pionero de la sostenibilidad, cuando este concepto aún no se había inventado. Por ello, en esta fecha tan significativa se recuerda su trabajo, su ejemplo y sus logros y se brega por seguir conservando y protegiendo los suelos.

¿Qué problemas afectan a los suelos?

Los suelos reciben grandes cantidades de contaminantes, ya sean líquidos o sólidos y a veces también gaseosos. Las aguas residuales y de escorrentía de cultivos, los detritus industriales, las partículas tóxicas, los plásticos, la basura y un largo etc. contienen sustancias que resultan perniciosas para la salud de los elementos vivos que fertilizan estos suelos y les permiten subsistir y prosperar.

La industria minera, por ejemplo, produce enormes cantidades de agua altamente salina, muchas plantas industriales (como es el caso de las acerías, las petroquímicas, las cementeras, o las refinerías) emiten ingentes cantidades de gases nocivos y de polvo tóxico a la atmósfera que, como resultado de la deposición natural del aire acaba en los suelos.

Las actividades agrícolas convencionales, en general emplean grandes cantidades de fertilizantes minerales, además de pesticidas y herbicidas químicos y de partículas plásticas, que penetran hasta las capas inferiores de los suelos y producen daños importantes en la naturaleza intrínseca de la tierra (por eso cada vez que van a plantar deben abonar, porque han acabado con la fertilidad de los suelos).

El cadmio, el fósforo y los derivados del Nitrógeno que aportan los fertilizantes, los NOX y las partículas tóxicas que migran desde las carreteras (producto de los motores que queman derivados del petróleo), las sales con las que se combate la nieve y los agentes patógenos, los medicamentos o los detergentes de las aguas residuales son algunos de los componentes más comunes (y más perjudiciales) presentes en los suelos.

Parece mentira, que la mayoría de las veces que nos planteamos la existencia de un problema de corte medioambiental acabamos concluyendo que somos la especie más autodestructiva de la Tierra. Pero al paso que vamos, no solo desapareceremos nosotros, sino que parecemos empeñados en que nuestro legado sea un planeta muerto.