lunes, septiembre 26, 2022

Deportes

UCRANIA: Una crisis que atraviesa al fútbol

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El partido que deben animar Rusia y Polonia el 24 de marzo en Moscú, en el inicio de un repechaje con nuevo formato por tres boletos adicionales en las eliminatorias europeas al Mundial de Qatar, se convirtió en un asunto de Estado debido a la crisis con Ucrania.

El martes, la Federación polaca de fútbol (PZPN) elevó un pedido a la FIFA solicitando garantías para los jugadores de la selección nacional que integra el goleador Robert Lewandowski y el ministro de Deportes, Kamil Bortniczuk, confirmó en diálogo con Polskie Radio 24 un reclamo para que el partido con Rusia se dispute «en campo neutral».

«Como federación deportiva es nuestro deber darle a los jugadores polacos las condiciones necesarias para prepararse y para jugar este partido internacional», explicó la entidad al destacar que «las decisiones políticas y lo relativo a la imposición de posibles sanciones contra la Federación Rusa quedan en manos de las autoridades estatales y de los organismos internacionales».

Bortniczuk dio un paso más anticipando que «si Rusia no acepta nuestro pedido, evaluaremos qué hacer, pero dada la situación imperante los futbolistas polacos no deberían viajar a ese país».

Contrariamente a lo que se podría suponer, una voz se expresó en sentido contrario desde Polonia y fue la de Zbigniew Boniek, ex futbolista que integró la selección de su país en tres Mundiales, incluidos los que ganó Argentina en 1978 como local y en México en 1986, además del de España 1982.

«Moscú es segura, concentrémonos en el aspecto deportivo porque es en el único ámbito en el que tenemos influencia», terció Boniek, de 65 años, ex presidente de la PZPN, actual vicepresidente de la UEFA y ex jugador de Juventus y Roma.

«No está sucediendo nada que amerite pedir que el partido se juegue en campo neutral», explicó al recordar que «hace dos años pasamos por una situación similar cuando debimos jugar en Israel por las eliminatorias a la Eurocopa de 2020. Circulaban noticias en las redes sociales sobre un ataque con misiles, pero fuimos igual y todo resultó muy seguro», destacó.

«Está el tema de las sanciones (anunciadas por la Unión Europea contra Rusia, Ndr), pero yo en cuestiones políticas no opino. Lo que sí puedo asegurar es que no existe un sitio más seguro para jugar un partido de fútbol que Moscú», completó Boniek.

Más irónica resultó la respuesta a la preocupación de Bortniczuk de Svetlana Zhurova, campeona olímpica de patinaje sobre hielo en los Juegos de Invierno de Turín 2006 y actual diputada de la Duma, que coincidió con el diagnóstico de Boniek.

«Moscú es el lugar más seguro, a menos que estén pensando en bombardearla, el gobierno polaco lo sepa y nosotros no. Si así fuera, que avise», respondió Zhurova apuntando a la condición de miembro de la OTAN de Polonia, limítrofe con Rusia.

«¿El ministro de Deportes polaco está preocupado por la seguridad? ¿Pero qué podría ocurrir en Moscú?», reiteró la ex atleta en diálogo con Sport24.ru.

La FIFA se limitó a informar a través de un vocero: «Estamos monitoreando la situación», aunque en su sitio oficial el partido entre Rusia y Polonia por el repechaje mundialista figura como programado para el 24 de marzo, pero no indica en qué sede se jugará.

Similar el mensaje frente a la escalada de la crisis entre Rusia y Ucrania de la UEFA en relación con las versiones que apuntaban a un posible cambio de escenario para la final de la Champions League que debe disputarse el 28 de mayo en San Petersburgo.

La entidad mantuvo una reunión en Nyon el martes, según informaron fuentes de la UEFA a ANSA, para abordar la situación que, según se informó públicamente, «es monitoreada de cerca en forma permanente».

El presidente de la UEFA, Alexander Ceferin, esperaría a la evolución de los acontecimientos antes de pronunciarse por un eventual cambio de escenario, como el que ocurrió el año pasado cuando Estambul fue reemplazada por Oporto a pocos días del duelo por el título entre Chelsea y Manchester City.

Según se especula, si los finalistas fuesen nuevamente dos representantes de la Premier League (Chelsea, último campeón de la Champions, Manchester City y Liverpool arrancaron con ventaja en sus duelos de ida por los octavos de final), la mudanza del partido decisivo cobraría más fuerza.

El primer ministro británico, Boris Johnson, no dejó pasar la oportunidad para considerar en la víspera que la decisión de mantener a San Petersburgo como sede de la final del torneo continental «resulta inconcebible».

«Rusia es un país que invade Estados soberanos», dijo Johnson, al asegurar que «no hay posibilidades de que una Rusia cada vez más aislada pueda albergar una competencia deportiva como la final de la Champions».

Los rumores de la prensa británica respecto de una eventual mudanza al mítico estadio de Wembley, que dicho sea de paso no estaría disponible para esa fecha, fueron alentados también hoy por «The Times», según el cual «La UEFA está por quitarle la final de la Champions a Rusia».

En lo que hace al duelo entre Rusia y Polonia por uno de los repechajes al Mundial de Qatar de este año, también todo está por verse.

El ganador de ese partido enfrentará al vencedor del que sostendrán Suecia y República Checa por uno de los tres pasajes adicionales a la Copa del Mundo.

En otra llave chocarán Escocia-Ucrania y Gales-Austria, para definir otro de los boletos, al igual que las que animarán Italia-Macedonia del Norte y Portugal-Turquía, cuyos ganadores se enfrentarán por un lugar en el Mundial.

Por Europa ya aseguraron su presencia en Qatar Alemania, Dinamarca, Bélgica, Francia, Croacia, Inglaterra, Suiza, Serbia, España y Países Bajos.

Ucrania también busca participar en la Copa del Mundo en medio de la crisis que mantiene con Rusia y a la que se refirió hoy una de sus figuras más emblemáticas: Andriy Shevchenko, ex entrenador de la selección nacional y hasta hace poco también del italiano Genoa.

«Juntos venceremos, gloria a Ucrania», fue el mensaje publicado en las redes sociales por el ex delantero del Milan junto con imágenes de la frontera de su país y la bandera nacional.

«Siempre me sentí orgulloso de mi gente y de mi país. Hemos atravesado momentos difíciles y en los últimos 30 años nos hemos fortalecido como nación. Una nación de ciudadanos honestos, trabajadores y amantes de la libertad», agregó.

«Es es nuestro principal recurso. Hoy es un momento difícil para todos nosotros», completó Shevchenko. (ANSA).