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U.S. Vice President Joe Biden (L) speaks with Russian Prime Minister Vladimir Putin (R) during their meeting in Moscow, Russia 10 March 2011. ANSA/MAXIM SHIPENKOV

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, se reunirán el próximo 16 de junio en la ciudad suiza de Ginebra, informó hoy la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

«Los líderes debatirán toda la gama de cuestiones apremiantes, mientras buscamos restaurar la previsibilidad y la estabilidad en la relación entre Estados Unidos y Rusia», indicó Psaki en un comunicado.

La reunión se realizará inmediatamente después del G7 en Gran Bretaña y la cumbre de la OTAN y Estados Unidos-UE en Bruselas.

La noticia fue confirmada poco después por el Kremlin, que dio detalles diciendo que Putin y Biden tienen la intención de «discutir el estado y las perspectivas de las relaciones ruso-estadounidenses, los problemas de estabilidad estratégica y los expedientes de la agenda internacional actual, incluida la interacción en la lucha contra la pandemia y la resolución de conflictos regionales».

La ciudad suiza elegida para la reunión es la misma que en 1985 acogió la cumbre entre el entonces líder soviético Mickail Gorbachev y el presidente estadounidense Ronald Reagan.

Una vez más, el foco principal estará en el control de las armas nucleares, pero no se esperan cambios o «reinicios», como aquel que esperaba Barack Obama en 2009, cuando Biden era su vice.

Las relaciones cayeron demasiado y el objetivo más modesto es aliviar las tensiones, establecer un diálogo y comenzar la colaboración en intereses comunes, desde el desarme hasta la energía nuclear iraní, desde la pandemia hasta la lucha contra el cambio climático.

Esto no impedirá que Biden presente sus preocupaciones: por la concentración de tropas en la frontera con Ucrania y los estallidos de guerra en el Donbass, la interferencias electorales, el envenenamiento y arresto del oponente Alexei Navalny, el desvío del vuelo de Ryanair por parte de Bielorrusia, los ciberataques, desde el Solarwind atribuido a piratas del gobierno hasta aquel contra el oleoducto Colonial Pipeline, por el que se sospecha de piratas de una banda criminal rusa.

Por algunos de estos hechos, el presidente ya impuso duras sanciones, con una postura polar opuesta a aquella complaciente de Donald Trump, quien en la cumbre con Putin en Helsinki había llegado a abrazar su tesis, contradiciendo a la inteligencia estadounidense, sobre injerencia en las elecciones presidenciales de 2016.

Para el jefe del Kremlin será en todo caso una oportunidad de demostrar el respeto recuperado por su país en el escenario internacional y de reafirmar su «línea roja» contra la injerencia interna y en «patio trasero» de casa, comenzando por Ucrania.

La cumbre venía siendo negociada por las delegaciones y la semana pasada se reunieron el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en el primer encuentro realizado en Reykjavik, in Islandia, donde se desarrolaron de manera «constructiva» y «respetuosa», entre ambos diplomáticos desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca en enero. (ANSA).