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En agosto los modelos climáticos hablaban de 61% de chances de un evento «Niña». El riesgo de que se derrumben las cosechas de soja y maíz sino llueve lo suficiente.

A principios de agosto pasado LPO comenzó a advertir la posibilidad de que hacia fines del presente año 2020 se registre un evento «Niña» que afecte por falta de lluvias a las principales regiones productivas del país de cara a la campaña gruesa 2020/21.

En ese entonces, los distintos modelos y estudios difundidos por los centros de investigación climáticos más importantes del mundo establecían una probabilidad de ocurrencia del fenómeno del 61% durante el periodo octubre-diciembre de este año.

En este contexto, un nuevo pronóstico elaborado por Climate Prediction Center estimó que ahora existe un 79% de probabilidades de ocurrencia de sequía durante el último trimestre. Es decir, el mismo Centro aumentó su proyección casi 20 puntos en un mes.

El dato no es menor dado que si los suelos no cuentan con la humedad suficiente en esa época del año en la región pampeana, seguramente, se reduzca la cantidad de hectáreas sembradas de soja y maíz y, por ende, caiga la producción de ambos commodities.

El Climate Prediction Center estimó además que el evento «Niña» se mantendría en enero y febrero de 2021 (meses claves en la agricultura) para comenzar a debilitarse a partir de marzo, según señala un artículo publicado en el sitio valorsoja.com.

En el primer semestre de este año, los productores de soja y maíz aportaron, según datos oficiales, unos 3.000 millones de dólares sólo en concepto de derechos de exportación sin contemplar el resto de los impuestos nacionales, provinciales y municipales.

En enero/junio la agroindustria representó el 73% del total de los envíos del país, unos 8,6 puntos porcentuales por encima que en igual periodo de 2019 (64,5%). En valor, las exportaciones del sector aumentaron levemente a 19.993 millones de dólares.

La última vez que se registró una sequía fue en el verano de 2018. En ese entonces la cosecha de soja cayó a apenas 37 millones de toneladas y se perdieron alrededor de 8.000 millones de dólares (después de eso el dólar duplicó su valor de 20 a 40 pesos).

Hasta el frente de mal tiempo ocurrido en los primeros días de septiembre, más de la mitad del área agrícola nacional se encontraba afectada por la sequía complicando -por la época del año- al trigo, a la producción de leche y a la ganadería, entre otros rubros.

Esas lluvias trajeron alivio y resultaron claves para recuperar 350.000 hectáreas de trigo que estaban en estado crítico, aunque aún se cuentan unas 200.000 hectáreas del cereal al borde de perderse, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Por su parte, LPO contó la semana pasada que los precios futuros de la soja ya superan los 350 dólares por tonelada ante el aumento que viene mostrando la demanda por parte de China y las expectativas de que en 2021 aparezca la vacuna contra el Covid-19.

El escenario de precios alcistas en el Mercado de Chicago (CBOT) no haría más que afianzarse si, a medida que transcurren las semanas, se reafirman los pronósticos de sequía en la Argentina (nuestro país es el tercer productor de soja del mundo).

En el mercado local, en tanto, el precio de la soja se mantuvo este lunes en torno a los 20.000 pesos por tonelada, al tiempo que los contratos por el maíz disponible operaron en el Matba/Rofex nuevamente cerca de los 155 dólares por tonelada.