Las expectativas de inflación ancladas ayudan a América Latina a superar la crisis del petróleo.
Philip Barrett , Gonzalo Huertas
Los bancos centrales de la región han acumulado una credibilidad significativa a lo largo de dos décadas, afianzando las expectativas de precios y reforzando la resiliencia frente a las perturbaciones externas.
A medida que el conflicto en Oriente Medio eleva los precios del petróleo y amenaza con otra ronda de inflación, las sólidas expectativas de inflación de América Latina están preparadas para ayudar a amortiguar el impacto, incluso cuando algunos de los principales bancos centrales han considerado recortar las tasas de interés.
En la mayoría de los países de la región, las perturbaciones en la oferta posteriores a la pandemia no han elevado las expectativas de inflación a largo plazo —lo que la población, las empresas y los analistas prevén que ocurra en los próximos años—, incluso en un contexto de mayor inflación a corto plazo.
Nuestro estudio demuestra que estas expectativas bien arraigadas contribuyen a limitar la transmisión de las fluctuaciones de los precios de la energía y otras materias primas a los precios al consumidor, ya que no se espera que los precios de importación más altos de hoy se traduzcan en una inflación persistentemente elevada en el futuro.
Este documento se basa en trabajos previos del FMI para demostrar cómo un anclaje más sólido reduce significativamente el impacto inflacionario de las perturbaciones en los términos de intercambio —cuando el precio de las exportaciones de un país varía en relación con el precio de sus importaciones— en los mercados emergentes.
Unas expectativas estables pueden ayudar a los responsables políticos a gestionar mejor las disyuntivas ante las perturbaciones en los precios del petróleo.

Las principales economías de América Latina se benefician ahora de unas expectativas de inflación mejor ancladas, resultado de las reformas institucionales iniciadas hace unos 25 años.
Estos cambios incluyeron la adopción de objetivos de inflación, el fortalecimiento de la independencia de los bancos centrales y el fin del predominio fiscal.
Estas reformas influyeron positivamente en las percepciones sobre los precios. Si bien las previsiones de inflación en América Latina siguen estando, en promedio, más alejadas del objetivo que en las economías avanzadas, la dispersión de opiniones es similar en ambos grupos de países.
Esto concuerda con la percepción de que los responsables políticos gozan de credibilidad y operan dentro de marcos sujetos a limitaciones institucionales.
En las últimas dos décadas, ambos extremos de la distribución de las expectativas de inflación —las opiniones sobre si los aumentos de precios serían demasiado altos o demasiado bajos— han mejorado.
Quienes antes esperaban una inflación excesiva, así como quienes esperaban una inflación demasiado baja, han ido modificando gradualmente sus perspectivas para alinearse con los objetivos de los bancos centrales.
Sin embargo, esta credibilidad, ganada con tanto esfuerzo, también se pierde fácilmente. Nuestro estudio revela que una política monetaria más restrictiva de lo esperado puede contribuir a avances modestos en las expectativas, incrementando el anclaje de forma moderada y con cierto retraso.
Por el contrario, una política monetaria inesperadamente laxa puede tener efectos negativos mucho más fuertes, provocando que las expectativas pierdan su anclaje.
Los estudios de caso de países como Brasil, Chile y Argentina ilustran cómo los cambios en los marcos de política monetaria afectan las expectativas y ofrecen lecciones importantes para el diseño de políticas:
- El régimen monetario adecuado depende del contexto. Por ejemplo, si bien la fijación de objetivos de inflación suele ser un componente clave de las políticas que garantizan la estabilidad macroeconómica, no siempre resulta ideal cuando la inflación es muy alta. En tales casos, regímenes más sencillos, como los que incluyen componentes de control del tipo de cambio o de la política monetaria, podrían ser inicialmente más apropiados.
- Esto no significa que la política de metas de inflación requiera condiciones perfectamente estables para su implementación. Si bien una introducción gradual en un contexto macroeconómico estable puede parecer la mejor opción, esta política puede contribuir a afianzar las expectativas incluso cuando se adopta rápidamente en un entorno económico complejo. La introducción de la política de metas de inflación en Brasil en 1999 es un ejemplo de ello. En tales circunstancias, la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para generar confianza en los objetivos de política del banco central.
- El amplio respaldo institucional es esencial en casi todos los casos. Es improbable que los regímenes de metas de inflación tengan éxito cuando las políticas fiscales u otras políticas socavan el objetivo declarado del banco central, o si falta un compromiso político más amplio con una inflación baja y estable. Los altos niveles de dolarización pueden agravar los desafíos de la desinflación.
La experiencia de América Latina refleja los frutos de las reformas implementadas hace una generación. Los marcos regulatorios basados en metas de inflación y bancos centrales independientes contribuyeron a fomentar la estabilidad y a poner fin a una era de inflación alta y volátil.
Este progreso es relevante ante la aparición de nuevas crisis, ya que unas expectativas de inflación más estables ayudan a contrarrestar las presiones inflacionarias temporales.
La mayor perturbación en la historia del mercado petrolero mundial plantea un nuevo desafío, pero observamos un patrón claro: cuando las expectativas están bien fundamentadas, las economías pueden absorber mejor estas crisis sin desestabilizar la inflación. Esta capacidad para superar la turbulencia proviene de una credibilidad monetaria construida a lo largo de décadas, pero no está garantizada.
Una política monetaria laxa o cambios abruptos en los marcos normativos pueden erosionar rápidamente los logros obtenidos con tanto esfuerzo, lo que subraya la importancia de preservar la credibilidad para mantener la estabilidad en los momentos más cruciales.
— Este blog se basa en el documento departamental “ Anclaje de las expectativas de inflación: evidencia de América Latina durante la prueba de estrés posterior a la COVID ” de Philip Barrett, Federico Duenas, Christopher Evans, Eric Huang, Gonzalo Huertas y Tannous Kass-Hanna.
