Locales, Opinión

RECUERDOS: Aquellos madrugones con «Coco»

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Por Juan Alberto Poteca

Cuántos años de mí vida estuvieron acompañados por la voz de » Coco» Lanza. Me atrevo decir desde principios del año 58, ya con 10 años cumplidos.

En la mañana temprano, mí madre me despertaba con el desayuno listo y el guardapolvo blanco sublime, para ir a la querida Escuela 16, a la vuelta de casa y en la misma manzana. El cencerro, el chasqui, los cantores y músicos, formaban parte de cada mañana. Era el mítico programa creado por Silvio Bayone que ganaba espacio en todos los lugares del Sudeste de la provincia. Lejos estaba en la imaginación de ese pibe, que apuraba el café con leche del tazón color celeste, que hasta el borde me servia Celia, que algún día iba a llegar a trabajar con él, por ese entonces, ya popular » Coco».

Luis Angel Lanzavecchia, figura cumbre de la radiofonia de todos los tiempos, se fue de esta vida en la tarde del sábado 30 de este ya terminado enero. ¿ Se fue?. No, que se va a ir, » Coco» se quedó definitivamente en la mente y corazón de miles de personas. Su espacio, solidario y popular, marcó generaciones por su estilo profesional y su conducta humana.

Los años me trajeron con mí profesión, a incorporarme definitivamente a LU 13 y allí, comencé a trabajar con esa voz, que de chico escuchaba en los desayunos maternos. Esa voz tenía un rostro paterno y un mensaje de amistad que me acompañó siempre.

Disculpen el mencionarlo, pero él me decía que admiraba mí contracción al trabajo y las ganas que yo tenía de aprender. » Dale Juan, que lo haces muy bien. Te quiero tempranito conmigo». Yo hacia el turno de 09:00 a 12:30, con el » Boletin Deportivo» del mediodía incluido. Flasheaba el deporte con figuras queridas y siempre en el recuerdo, como César San Román, Lucrecia, » Mocito» Medina, Jorge Mondi, Jorge Kristiansen, que desfilaron por la mañana de la radio. No podía decirle no a » Coco» y allí empecé a madrugar en » Mañanitas Camperas». Eran inimaginables las ocurrencias de » Paco» Velazquez, notable operador de estudios, en los cruces con» Coco» y la inolvidable Lucrecia, locutora tandera como pocas. Confieso, que hubo veces en que me costaba salir al aire, tentado de la risa como estaba, por las charlas desopilantes que escuchaba entre » Coco» y » Paco». La sensibilidad de » Coco» se manifestó hacia mí, cuando me dijo » Juancito, no madrugues tanto, te lo pasas en la radio. Dejame algo grabado». Y así lo hice, pero con una trampa, lo hacia en complicidad con él, dándonos pie mutuamente, como si estuvieramos en el estudio juntos.

Hizo a la tarde » Tiempo Acá» y » De Mí País», y en ambos quería mís columnas con comentarios y recuerdos, que de común acuerdo la llamamos » El Hombre de la Tribuna». Los escritos los tengo guardados como un tesoro.

Salimos a vender juntos a la zona. En San Cayetano, 1980, gran campaña de Rivadavia de Necochea y de Independiente de San Cayetano, fuimos a vender la temporada futbolística y se peleaban para invitarnos a comer. El día del partido entre los dos grandes equipos en aquella ciudad, fuimos temprano, con la cancha embanderada y una emoción desbordante. Y entre esa algazara loca, había un tiempo para recibir a » Coco» y su comitiva, en la que estaba este relator, que ya iba ganando junto a él, su propio espacio.

Con Santiago Veiga compartimos audiciones con» Coco», Nos divertíamos con las ocurrencias del querido e imborrable » Piquito» Paño. Allí » Coco», también » flojito» para la risa como Santiago, nos pedía desesperado » chicos», paren que nos echan a todos».

Recuerdo mí primer Boletin Deportivo del mediodía. Lo leí a mil por hora. » Coco» lo había vendido y cuando terminé, entró al estudio y me reto con autoridad y sensibilidad, » Pibe, no estás relatando, estás leyendo noticias…tranquilo». Fue el primer consejo que recibí en radio. Su respeto por los roles que nos correspondían se manifestaban en cada gesto. Para la venta del deporte, me marcaba los clientes para dejarme libre el mercado. Su primer apuntado, un amigo en común que nos dió la vida, otro para el recuerdo, Avelino Garcia y su Casa Prieto.

Una vez ,en los estudios de Radio Argentina, en Buenos Aires, Bernardino Veiga me presentó a otro grande en la conducción de programas radiales, Miguelito Franco el creador de » Un Alto en la Huella». Lo primero que me dijo Franco fue una pregunta » Como anda » Coco»». No había figura nacional que no reconociera en Lanza a una personalidad de los medios y de la música. Con Ernésto Occhionero y Mutio, acompañaron a grandes figuras de la música nacional. Fueron emblemas de la cultura lugareña. Recuerdo algunas noches compartidas, junto a mí padre al lado de » Coco» y Danilo Devizia ( padre), Romero, aquel grandote que fue el dueño de la confiteria Jockey, » Pico» Paño, » Cacho» Salerno y varios amigos más, que al paso se iban sumando.

Que lindo » Coco» los momentos vividos. Que lindos recuerdos. Que lástima que ya todo sean eso, recuerdos. Pero que fortuna hemos tenido, porque esos momentos, únicos e irrepetibles, los vivimos en una etapa maravillosa de nuestro amado núcleo urbano Necochea-Quequén. Ah, no me puedo olvidar de aquella tarde en la canchita del parque Miguel Lillo, que te apareciste en bicicleta y en pijama y te prendiste en el picado. De antología, » yo juego con Juan y Santiaguito» dijiste y te prendiste con alpargatas y en pijama. Inolvidable.

De aquellas mañanas del tazón color celeste,lleno hasta al borde de café con leche y el pan con manteca con bastante azúcar encima, ha pasado la vida. Nos quedan los recuerdos, la nostalgia. Hoy nos brotan las lágrimas por la partida de un amigo que nos dió la profesión. El compañero que nos regaló este trabajo. La voz que nos acompañó de pibes y nos aconsejó de grandes. » Coco», te dejo un flahs grabado con el corazón que dice así:» buen día » Coco»…Gracias por esos inolvidables y hermosos madrugones».

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