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Advierten que la extensión de superficie de caña cultivada podría extenderse sobre los bosques nativos que aún permanecen en pie. Piden una participación activa de las ONGs para evitar que el desarrollo del bioetanol tenga consecuencias ambientales negativas. Estiman que se necesitarán, por lo menos, otras 40 mil hectáreas de cañaverales para sostener la demanda del biocombustible.

Si no se hace un estudio racional y adecuado sobre cuáles serán las tierras que se destinarán para la ampliación de la producción azucarera en la provincia, los pocos bosques nativos que aún permanecen en pie continuarán siendo arrasados. La dura advertencia pertenece al ex secretario de Medio Ambiente de la Nación, Carlos Elías Merenson, quien, en diálogo con primerafuente, trazó las líneas a seguir para que el proyecto de generación de biocombustibles no atente contra el medio ambiente.

Para el ingeniero forestal el boom del bioetanol deberá ajustarse a una premisa básica de evitar desmontes que afecten al ecosistema. «Será fundamental que las plantaciones de cañaverales que se realicen no impliquen un avance de la frontera agrícola que termine con nuestros últimos boques», advirtió.

De hecho, según se estima desde sectores productivos, a las 217 mil hectáreas de cañaveral que existen en la provincia, habría que sumarle otras 40 mil para aumentar la superficie destinada a la producción de etanol que desde Tucumán se aportará al plan nacional de biocombustibles.

Merenson destacó como uno de los pilares esenciales para que el desarrollo de energías alternativas no termine afectando al medio ambiente es la participación y el control que pueden ejercer las organizaciones sociales y ambientalistas. «Una de las bases del desarrollo sostenible es la participación ciudadana. Sin esto, cualquier proyecto puede llevar a un puerto muy distinto del que se espera. No hay que permitir que todo se limite a una decisión de un grupo muy reducido de políticos y empresarios», señaló.

El bioetanol obtenido de la caña de azúcar se podrá utilizar en el corte obligatorio del 5 por ciento de la oferta interna de nafta que empezará a regir a partir de 2010. Para que los 23 ingenios argentinos (15 son tucumanos) elaboren 300 millones de litros de etanol para biocombustibles a partir de 2010 el sector deberá encarar en los próximos dos años inversiones por 150 millones de dólares. (ARGENPRESS)