martes, septiembre 27, 2022

Internacionales

COVID: Europa se blinda contra ómicron forzando la vacunación

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El Parlamento francés ha aprobado definitivamente el certificado de vacunación por una abrumadora mayoría de 251 votos a favor y 58 en contra. Una medida que va a imponer fuertes restricciones sociales a quienes no quieren vacunarse contra la COVID.

Los no vacunados se verán prohibida la entrada en los grandes centros comerciales, igual que a cafés, bares, restaurantes o salas deportivas, así como en el acceso a los transportes públicos de media y larga distancia.

La ley sustituye el anterior pasaporte sanitario (vacunas o test negativo) por uno basado exclusivamente en la inmunización con tres dosis o dos más certificado de curación de COVID.

Los no vacunados son los enfermos graves de COVID

Con la variante ómicron causando más de 300.000 casos diarios y siendo los no vacunados la gran mayoría de los enfermos graves de COVID, el Gobierno quiere que la ley entre en vigor esta misma semana a fin de contribuir a contener la actual ola epidémica.

«Con el pasaporte de vacunas, Francia se dota de una nueva herramienta para proteger a sus ciudadanos», afirmó tras la votación el ministro de Sanidad, Olivier Véran, que no pudo participar en los debates de los últimos días tras anunciar casualmente su positivo por COVID el pasado jueves.

También aumentan las sanciones a quienes sean sorprendidos con un pasaporte de vacunas falso, que podrán ser condenadas aun máximo de cinco años de cárcel y 75.000 euros de multa para quienes tengan varios documentos falsificados. Sin embargo se prevé una «amnistía» si la persona sorprendida se vacuna en un plazo de treinta días.

El Gobierno francés pone así en práctica la política de «jorobar» a los no vacunados que anunció el presidente Emmanuel Macron.

Grecia, vacunas obligatorias para los mayores de 60

En Grecia. Los mayores de 60 años que no hayan reservado una cita para recibir al menos la primera dosis de la vacuna contra la COVID tendrán que pagar una multa cada mes. La decisión llega en un momento en que el país se enfrenta a un aumento de los casos graves que presionan al sistema de salud.

«Había pedido una cita para vacunarme el 11 de enero pero las autoridades no me la dan hasta el 31 de enero. ¿Por qué no me dieron cita el 11, el 12 o el 13 de enero?», se queja un ciudadano griego molesto con la demora.

Austria: vacunas, y multas para los recalcitrantes

Austria da todavía un paso más firme, al imponer la vacuna obligatoria para todos los residentes mayores de 18 años a partir del uno de febrero. Los recalcitrantes podrán ser multados con 600 euros, hasta 4 veces al año.

El canciller Karl Nehammer puntualizó que los controles y las sanciones se implemetarán a partir del 16 de marzo para darle a la gente la oportunidad de recapacitar y de vacunarse.

Las autoridades enviarán además una carta recordatoria a todas las personas no vacunadas, precisa ley acordada por los gobernantes partidos conservador y ecologista en negociación con dos partidos opositores (socialdemócratas y liberales).

Si no se alcanza un nivel satisfactorio de vacunación, se aplicará una tercera fase de la ley, con una cita obligatoria para vacunarse y en caso de ignorarla se aplicará de forma automática una multa, dos veces por año, con un monto máximo de 3.600 euros (4.100 dólares) por año.

En estos momentos, un 74% de la población austríaca se ha vacunado con la pauta completa (dos o tres dosis) contra el coronavirus, que desde el estallido de la pandemia ha causado casi 14.000 muertos en el país.

Aparte de los menores de 18 años, las mujeres embarazadas y las personas con ciertas patologías estarán exentas de la vacuna obligatoria. Pese al amplio respaldo en el Parlamento, con cuatro de los cinco partidos a favor, la vacuna obligatoria ha causado controversia en Austria.

El partido opositor ultranacionalista FPÖ rechaza la ley con vehemencia y apoya desde hace meses en Viena y otras ciudades manifestaciones contra la gestión de la pandemia y contra la vacunación obligatoria.

Quienes parecen también difíciles de convencer son los miles de personas que se manifestaron en la ciudad neerlandesa de Ámsterdam este domingo. Protestaban contra las restricciones impuestas por el Gobierno para luchar contra el coronavirus.