sábado, octubre 01, 2022

Ecología

ECOLOGÍA: 2021, un año de crisis climática

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12 meses de eventos extremos, evidencias científicas y el regreso de las negociaciones para frenar el calentamiento. ‘Newsletter’ de Clima y Medio Ambiente enviada el 29 de diciembre.

Como si quisiera recordarnos dónde estamos exactamente, este 2021 se va a despedir con temperaturas por encima de lo normal para esta época en la península Ibérica. Es el colofón a un año de eventos meteorológicos extremos y extraordinarios. También ha sido el año en el que la ciencia ha dejado claro que el ser humano tiene un problema –generado por él mismo– y que se llama crisis climática. Y ha sido el año en el que los Gobiernos admitieron claramente que los planes que tienen sobre la mesa no permitirán que el calentamiento se quede dentro de los márgenes de seguridad.

Calor extremo y ciencia

De Norteamérica a China pasando por Centroeuropa, el verano en el hemisferio norte estuvo repleto de eventos extremos en forma de olas de calor, incendios colosales e inundaciones devastadoras. El clima extremo desafiaba al mundo, y sus efectos se notaban en la pérdida de permafrost en Siberia, en los tremendos incendios de la costa Oeste de EE UU o en el aumento de las temperaturas en España.

A principios de agosto, mientras se sucedían esos fenómenos, se difundió el gran informe científico sobre el cambio climático que elabora el IPCC, el panel de expertos que lleva más de tres décadas sentando las bases sobre el conocimiento del calentamiento global. La conclusión principal fue que es “inequívoco” que el ser humano “ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”. Además, “la actividad humana está haciendo los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, sequías, precipitación intensa) más frecuentes y graves”, como explicaba uno de sus autores en esta entrevista.

Cumbre del clima y carbón

La ciudad escocesa de Glasgow acogió en noviembre la cumbre del clima, la llamada COP26, que tuvo que retrasarse un año por la pandemia. La cita se cerró con el reconocimiento por parte de los casi 200 países presentes de que los esfuerzos de recorte de emisiones actuales no son suficientes y que deben actualizarse al alza a partir del próximo año. Además, por primera vez, se hizo un llamamiento explícito a desengancharse del carbón y de los combustibles fósiles. Glasgow también fue escenario de un sinfín de pactos sectoriales (aunque sin vinculación legal) y protestas en las calles.

Gases en aumento

Pero, frente a las declaraciones, los pactos y las promesas, la realidad se volvía a imponer: las emisiones de dióxido de carbono de 2021 se espera que reboten un 5% tras la caída causada en 2020 por la pandemia. Algo parecido se prevé que ocurra con los gases de efecto invernadero en España.

La ley de cambio climático no es la única norma medioambiental importante que este año se ha elaborado. La semana pasada el Congreso aprobó el proyecto de ley de residuos, que debe servir para que España cumpla con las directivas europeas de plásticos y para mejorar sus bajísimas tasas de reciclaje. 2021 también fue el año en el que el lobo se dejó de considerar una especie cinegética en España, lo que ha generado un enfrentamiento entre el Gobierno y algunas comunidades. El Congreso aprobó, además, la nueva ley de régimen jurídico de los animales que los considera “seres sintientes” y se presentó el anteproyecto de ley de bienestar animal. Y las protestas de escolares y familias contra los coches arreciaron.

La agonía del mar Menor

Este año también será recordado como el del gran colapso del mar Menor, la mayor laguna salada de Europa, que vivió un tremendo episodio de mortandad de peces en agosto. La contaminación del mar Menor ha dejado ya al borde de sentarse en el banquillo de los acusados a varios altos cargos políticos y agricultores. Y una campaña ciudadana para impulsar una ley en el Congreso para proteger al mar Menor y que tenga personalidad jurídica propia ha recabado medio millón de firmas de apoyo, con lo que ha conseguido llegar al Parlamento.