Humor, Principales

HUMOR: Sale con fritas. HOY: Subastemos las mentiras

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Sócrates Maidana

Se va a subastar el Casino de Necochea… y la Justicia, finalmente, le pegó una linda palmadita a los mentirosos de siempre…

Bueno, en realidad, más que una palmadita pareció un cachetazo de sobremesa, al mejor estilo de los padres de mediados del siglo XX cuando el crío se mandaba una mentira del tamaño del monumento a la gesta de Malvinas…

Los pseudo-ambientalistas de canilla libre se quedaron con las ganas de ver fracasar esta posibilidad…

Se les cayó el libreto… Y a través de este humor ácido de hoy —que ustedes bien saben que no es mi característica habitual, yo soy un pan de Dios— quiero dejar en claro algo: los propulsores de agravios sin pruebas, ni fundamentos, por una vez en la vida deberían llamarse a silencio…

(¡Paaaa, qué serio me estoy poniendo! Pará que me aflojo el cuello de la camisa…)

Bien… vamos a lo nuestro con «Socratito»…

Como acá no nos quedamos de brazos cruzados, en una minuciosa, secreta y peligrosísima investigación de este cronista, hemos descubierto el borrador con las próximas denuncias y amparos que piensan presentar los «ciudadanos verdes» de nuestro distrito…

Agarrate la reposera porque se viene la avanzada ecologista total:

  • Guerra al camión-barredora: Exigirán su prohibición inmediata porque su accionar «daña la integridad psicológica y física de las hojas secas» caídas por el otoño. Al parecer, barrerlas les rompe el aura otoñal.
  • Peaje e infracción para runners: Intentarán prohibir que los trotadores utilicen el Parque Miguel Lillo. ¿El motivo? Molestan, estresan y le cortan el tránsito pesado a las hormigas que cruzan legalmente las calles de tierra.
  • Fase 1 permanente para respirar: Impedir toda actividad pública o privada que mueva el aire. Caminar, correr, estornudar o toser deberá ser penalizado, ya que el dióxido de carbono y los gérmenes locales atentan contra el ecosistema del viento.
  • Liberen a la Tosca: No permitir la circulación de los camiones regadores. Según el ala dura del ambientalismo de maceta, mojar la calle es un acto de opresión hídrica que «le impide a la tierra volar libre y soberana» por los ojos de los vecinos.

Muchachos, si van a subastar las mentiras, avisen, porque con lo que recaudamos de este lado pagamos la deuda municipal en dos minutos.

¡Hasta la próxima!

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