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¿Puede terminarse el turismo en la Costa Atlántica?

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Por Horacio Castelli

Parece que esto puede suceder en los próximos años, si prospera un proyecto para buscar petróleo frente a las costas de Necochea y Mar del Plata.

Un proyecto anti ecológico, que atenta contra el comercio de la pesca, el turismo y la vida natural de nuestras costas.

Ahora, surge a pregunta. ¿Por qué no reaccionan los concejales de los distritos de la Costa Atlántica?

¿De qué manera? Al menos, y en un principio, con un proyecto de resolución votados en todos los cuerpos deliberativos pidiendo explicaciones y ampliaciones sobre el tema al Ministerio de Infraestructura de la Nación.

Además, en el mismo proyecto, se puede solicitar que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, se sume a este pedido y preocupación.

No es un tema menor, está en juego el futuro del turismo de la Costa Atlántica y esto basado en estudios realizados por la Universidad de Centro, con sede en Tandil.

Este estudio da por seguro la contaminación de las costas bonaerenses a partir del día 11 de la exploración con derivas similares en el día 21 en las costas uruguayas.

Es decir, se provocaría un daño irreparable a la economía de la costa bonaerense y se produciría un conflicto internacional de impensadas consecuencias.

Es extraño el silencio de los concejales actuales y de los candidatos a llegar a ocupar una banca en los distritos de la costa atlántica.

Nadie, ha puesto este delicado tema en la mesa de discusión, solo se han encargado de hablar mal de adversario, descalificar ideas, hablar de banalidades y relatar los problemas en lugar de proponer soluciones.

Ante esta anomia política de los ediles, será la sociedad, una vez más, la que deberá ponerse de pie y pedir cordura ante estos proyectos anti ecológicos e irresponsables.

Matar las industrias del turismo y la pesca, para explorar por “las dudas” que exista petróleo en la plataforma continental frente a las costas bonaerenses es un disparate.

Pero, más ilógico todavía es el silencio y el mirar para otro lado de las autoridades de cada localidad que va a ser destruida por esta aventura.

No podemos tolerar que desaparezca el turismo y la pesca. No podemos callarnos ante semejante atropello. No debemos cerrar los ojos y dejarles a las futuras generaciones tierra y mar arrasados.