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El apretón de manos es un gesto que se usa como saludo desde hace siglos, y que incluso en el mundo animal tiene sus versiones, pero en la era pospandemia que ya se viene podría verse amenazado por los temores, ya profundamente grabados en la gente, a los contagios y difusión de nuevos virus.

La emergencia Covid-19 de hecho, debido a la necesidad de reducir el contacto físico entre las personas, puso en crisis esta tradicional forma de saludo y la redimensionó en favor de otras opciones: empezando por una sencilla sonrisa tras la mascarilla protectora.

En un abordaje sobre la cuestion, Laura Dudley, profesora asociada de Psicología Aplicada en la Northeastern University, explicó que «podríamos no volver más a los apretones de mano como expectativa principal en el momento de encontrarse con alguien».

El espectro de modos aceptables para interactuar con otra persona realmente aumentó en los últimos tiempos, y por lo tanto ahora si alguien se limita a saludar pero se queda lejos «ya no lo percibimos como algo raro», agregó.

El Covid-19, observó la investigadora, transformó el modo en que interactuamos y establecemos la confianza, desde comunicarnos con una sonrisa detrás del barbijo hasta el explorar nuevos modos de saludarse sin contacto físico.

La mayor parte de estos cambios no se mantendrá, porque las restricciones fueron impuestas solo durante alrededor de un año, pero de todos modos para la experta la pandemia «amplío la aceptación de saludos sin contacto».

«Esto significa que los ‘germenófobos’ o los que simplemente prefieren no tocar a otras personas, podrían sentirse más cómodos sin tener que estrechar las manos», explicó.

Esto implica que podrían modificarse también las reglas en el ambiente de trabajo.

En Estados Unidos, los departamentos de Recursos Humanos están considerando actualizar sus directivas para facilitarle la vida a quien no se siente cómodo con el contacto físico, según afirma Natascha Saunders, docente de liderazgo organizativo en la American Northeastern University.

El mayor cambio en el lenguaje del cuerpo pospandemia, para Dudley y Saunders, probablemente está ocurriendo ahora mismo, ya que las personas vuelven a sus puestos de trabajo y se adaptan a nuevos protocolos.

¿La mejor manera de superar la incomodidad de un encuentro en el que se quiere evitar el contacto físico? Desdramatizar la situación y reírse, dejándola atrás rápidamente. (ANSA).