Sharing is caring!

Axel Kicillof

La decisión del Gobierno de evitar el default con recursos propios impactará en varios frentes que se abrirán próximamente como por ejemplo las paritarias. En este escenario complejo, el Gobernador al menos tuvo una buena noticia.

El gobernador Axel Kicillof no encontró respaldo en los tenedores de bonos de la deuda bonaerense, y optó por cumplir con las obligaciones con recursos propios.

La jugada es osada, y el costo de la determinación puede resentir a la Gobernación en un frente que se abrirá pronto, en las tirantes negociaciones por atender la ‘deuda interna’.

La plata para honrar la deuda sale del mismo fondo con el que la Provincia debe hacer frente a sus salarios.

El arranque del año marcó el inicio de una discusión que siempre trae dolores de cabeza a las sucesivas gestiones: la negociación salarial con el sector público.

En condiciones financieras normales, la puja por el incremento de sueldos en la administración pública suele devorarse varios meses del año.

En la situación actual, el escenario se presenta más complicado aún: con sueldos resentidos por la administración macrista –perdieron contra la inflación 3 de los 4 años de la gestión de Cambiemos- y echando mano a los escasos recursos de las arcas bonaerense para atender el frente externo, el margen de negociación se anticipa estrecho.

Sobre todo porque, además, el colchón que suele garantizar al gobernador de turno una negociación sin sobresalto, el ‘respaldo’ de la Nación, tiene también sus propias limitaciones y el presidente Alberto Fernández ya lo dejó en claro en la previa de la discusión por el vencimiento de la deuda bonaerense: no habrá ‘salvataje’ para la Provincia.

En ningún otro ámbito de la discusión política –en materia económica- se rechaza más el discurso de “la herencia” para justificar ofertas flacas, como en la discusión salarial con el sector público.

Para colmo de males, sobre la administración de Kicillof existe un mar de expectativas, fundadas –con razón- en el discurso de campaña del oficialista Frente de Todos: recuperar el salario, para reactivar la economía.

Entre un océano de complejidades financieras que puso a la Provincia al borde de default, la gestión de Vidal le dejó al gobierno actual un piso de expectativa razonable en las negociaciones con el principal gremio de gestión pública bonaerense, los docentes.

A diferencia del resto, los maestros consiguieron en la Provincia la famosa ‘cláusula gatillo’ que garantizó un incremento acorde al peso de la inflación. No será lo mismo negociar con el gremio de los docentes en situación de paridad inflación-ingresos, que frente a un escenario de pérdida de poder adquisitivo como sí se registró en el resto de la administración pública provincial.

El regreso de la paritaria nacional para el sector también ayuda. La principal virtud de aquella negociación es que obliga al Gobierno nacional a socorrer a los distritos que no puedan cumplir con el piso establecido en el Palacio Sarmiento, conocido como Pizzurno a raíz del nombre de la calle sobre la cual se emplaza.

Es una ventaja, a medias: el aporte nacional para complementar el salario básico docente, desaparece en el resto de la negociación paritaria del sector público, donde impacta finalmente esa negociación que siempre abre la discusión paritaria.

La decisión del Gobierno de evitar el default con recursos propios, deja a la administración Kicillof con poco margen en el arranque de las paritarias, y lo enfrenta al primer gran compromiso de campaña que deberá honrar la flamante gestión, recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, con una caja flaca por naturaleza –fruto de la composición del sistema de recaudación vigente, y de la discriminación fiscal histórica hacia la Provincia- que, además, usará parte de esos (pocos) recursos para atender el frente externo.