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ESCRITOS: Tengo ganas de recordar

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Por Juan Alberto Poteca

Sí, hoy tengo ganas de recordar a uno de los más grandes, sino el más grande de la radio y tv., Hugo Guerrero Marthineitz.

Hugo-Guerrero-Marthineitz-Muchas veces, a los que trabajamos en radio, se nos a dicho que los silencios al aire son eternos y antiestéticos.

Sin embargo, los silencios que hacía Marthineitz estaban cargados de mensajes. Fue un rebelde, un transgresor, un auténtico creador.

Su estilo fue único, innovador, desprejuiciado, lleno de personalismo. Sus creaciones radiales fueron insuperables y sus seguidores, entre los que nos incluimos, formaban legiones.

Al » Peruano Parlanchín» lo seguíamos a todas partes. Fue capaz de leer » Crónicas Marcianas» al aire, sin tanda que lo interrumpiera.

La obra del escritor estadounidense Ray Bradbury, alcanzó notable difusión con la lectura y silencios de Marthineitz, logrando récord de ventas en las librerías de todo el país.

Podía estar una hora sin tanda publicitaria o lo contrario, pasar avisos hasta el cansancio, consciente que del otro lado del receptor, estaban sus cofrades, como él daba en llamar a sus oyentes.

 Apenas iniciada la notable carrera de Luciano Pavarotti, no dudó en anticipar que sería el tenor más grande que íbamos a escuchar.

Sus encuentros con el jazz, sus recitales con el inconfundible Al Johnson (con él tarareaba el Vals del Aniversario), su padrinazgo de » Las Voces Blancas», sus giros al tango con los contrapuntos Gardel-Sosa, los temas musicales de » La Tía Leonor» y su conjunto, la lectura tan particular del aviso de Tecito Cachamay y sus críticas a los gobiernos de turno, formaron parte de un repertorio personal, sólo practicado por un elegido como él.

Llegó a tener la discografía más rica del país. Popularizo a todos sus programas en radio con «El Club de los Discómanos», » El show del Minuto» (auténtico éxito), «Reencuentro», “Splendid Show».

En televisión se lució en «Reencuentro», «Sabor y Color del Brasil» y fue brillante en «A Solas».

Creador, único, despojado de ataduras, hoy lo evocamos, porque teníamos la necesidad de rescatar su impronta y espíritu americanista, pero de «una América de Alaska a Tierra del Fuego», como él sostenía.

Nació en Perú, pasó por Chile y Uruguay y se quedó en Argentina. Conoció el éxito y murió en la indigencia, pero nadie dudará jamás de su increíble talento.

Por eso hoy, teníamos ganas de recordarlo al «Peruano Parlanchín», dueño de los rankings por muchos años.