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Por Miguel Abálsamo

Apareció la fiebre interna del radicalismo. Varios candidatos a intendentes, líneas diversas  y especulaciones futuras. Todos saben que Molina «ya fue…» piensan en el post molinismo. El alcalde sigue cosechando lo que sembró: toneladas de soledad.

El mapa político necochense en el 2011 cuando elijamos candidato a intendente, tiene tres horizontes claros con posibilidad de disputa.

El peronismo ,con la conducción orgánica de Gerónimo Venegas, en su máximo pico de crecimiento individual ya elevado a la estatura de  dirigente nacional, y la figura indiscutible del candidato lógico e insuplantable, doctor Gastón Guarracino.

La «Concertación», luego del deceso de Daniel Ferrer, con su  liderazgo profundo, pasó a otro estilo de conducción, más horizontal, y la presencia ciudadana plena de reconocimiento del profesor Horacio Tellechea, hace  ver a este joven dirigente como un potable candidato por el sector, que puede armonizar los  afines al gobierno nacional, como así también sectores de centro izquierda locales, o propios desprendimientos del radicalismo, partido tradicional del ex titular de deportes de la comuna.

Ya es un secreto a voces que Tellechea podría convertirse en el «candidato» de Nestor Kirchner. Hasta los más  entusiastas    pronostican que podría haber foto juntos y hasta invitación a nuestra ciudad.

El manejo de Gustavo Florentín ha sido impecable en el armado, desplazando primeramente al Frente para la Victoria que conduce el licenciado Javier Mazza, en el plano popular duplicándolo  en votos en la pasada elección del 28 de junio, obligándolo ahora a bajarse  a la realidad de tener que acompañar sin cortapisas a la línea que proviniendo del tronco radical eclipsó a quienes exhibían el Kirchnerismo puro, con algunos tufillos peronistas.

El fracaso del FPV y  la aparición de la Concertación, fue como una pulseada interna en la general, con resultado a la vista.

Habrá que ver que actitudes toman  en el Concejo Deliberante los tres ediles K, Tellechea, Cesio y Assa. Si armonizan juntos, si se mantienen separados, y el interrogante próximo es determinar el voto para la presidencia del HCD donde podrán optar entre quien ganó la última elección, el peronismo de Guarracino-Venegas, o quien gobierna, el radicalismo » molinista».

Podría ocurrir que junten los tres votos y opten por ellos mismos para presidir el legislativo, posición poco probable pero especulada por muchos.

Lo cierto es que en cualquier negociación, el otrora Partido Verde podría quedarse con la secretaría del Concejo Deliberante.

La gran incógnita es determinar la interna multitudinaria que comienza a plantearse en el oficialismo gobernante.

Producto del vaciamiento de conducción de un inoperante dirigente partidario y un mediocre alcalde, como el doctor Daniel Molina.

El «molinismo» intentó un lanzamiento que tuvo más promoción que realidad. Un golpe efectista que no tuvo fuerza. El alcalde pretende seguir aferrado a un poder que se diluyó hace tiempo, y sólo convocó un centenar de seguidores, la mayoría de ellos funcionarios y amigos del poder.

El lanzamiento fue famélico, y lo único que hizo fue el efecto contrario al pretendido. El alcalde exhibió sus cartas, perdedoras por cierto, pero en el acostumbrado truco que suele jugar, hace señas mentirosas, e intenta  confundir intra muros.

El toque de alerta de la pequeña luz de ventaja que Molina obtuvo en el año 2007 sobre Guarracino, lejos de acercarlo a la autocrítica y corrección de errores que comenzaban a percibirse, lo convirtió en una persona de poco escuchar, de resoluciones individuales, aportando poco al conjunto y mucho a sus caprichos personales.

Su inestabilidad ideológica, su mal gobierno comunal, la ausencia de un grupo político con claridad de ideas y conceptos básicos de cara al futuro, hizo de Molina un alcalde, que además de perder el pasado 28 de junio cuando la renovación legislativa, un dirigente de escaso futuro dentro y fuera del radicalismo, provocando una diáspora.

«Quien crea que siendo un delfín de Molina puede ganar una elección interna esta equivocado..» se lo escucha decir a muchos dirigentes radicales. Nada más acercado a la realidad, hoy acercarse a Molina, ser funcionario de su administración, acompañar sus propuestas, es sentarse enfrente de la sociedad, sin las mínimas chances de competir con éxito, no ya una elección general, sino una interna partidaria.

Todo el radicalismo apuesta al postmolinismo, y toda la sociedad sabe, aunque resten dos años de mandato, que el ciclo del actual mandatario » ya es historia pasada…».

Hoy Molina esta sólo. Es el hombre que esta sólo y desespera, a diferencia de aquella magistral obra de Leopoldo Marechal » El hombre que esta solo y espera».

Desespera porque casi no tiene partido que le responda, concejales que a partir del diez de diciembre acompañarán algunas propuestas pero no ingresarán a alocadas aventuras. Ya no tendrá mayoría automática en el Concejo Deliberante, los aliados se cuentan con los dedos de las manos y lo que toque significa derrota.

A esta altura en el radicalismo no conjeturan demasiado sobre el futuro del alcalde. La cuestión será acompañarlo de la manera más elegante posible hasta el final de su mandato, sin demasiado entusiasmo, casi por compromiso republicano.

Al descorrer el velo, asoman los candidatos.

Arrancó Alfredo Maldonado, uno de los pocos que mantiene cierta  fidelidad al alcalde, aunque no bien respondido cuando lo arrojaron a los leones en el circo, colocándolo en el quinto lugar de una lista de concejales que se sabia no ingresaría más de tres ediles.

A punto de comenzar a definir posiciones el edil Sebastián Ebi, que deberá definir su futuro fuera del paraguas proteccionista del poder. No será concejal, salvo que se convierta Guridi en testimonial dejando su banca para irse al Departamento Ejecutivo, o el propio Ebi ocupe un lugar en el gobierno, hecho que lo dejaría bien parado como dirigente con poder, mal parado en cuanto a posibilidades de moverse con independencia en búsqueda de triunfar en la interna partidaria.

El quequenense Pedro de Ilzarbe, ya perdido en 1999 ante el doctor Julio Municoy cuando este obtuvo la reelección, quiere volver al ruedo. De Ilzarbe, a punto de romper un ostracismo de varios años, es un hombre de fuerte personalidad,y enorme optimismo, que es un signo positivo, aunque a veces obnubila y no deja ver las verdaderas posibilidades.

A fin de año estarán en la cancha Norberto Ferrario,y no se descarta al ex funcionario del área de Servicios Públicos, ingeniero Roberto Taurian. Mientras el doctor Juan Carlos Barrera, actual titular de salud del municipio deshoja la margarita, habiendo dado un paso importante, el cambio de domicilio de su Lobería a Necochea. No es un hecho menor.

En el medio dos dirigentes que no serán candidatos a intendente, pero manejarán las estrategias que definirán pasos, los doctores Alberto Esnaola y Pedro José Azcoiti. Habrá seguramente para uno de los dos un lugar reservado en la legislatura bonaerense o nacional.

Hay tiempos para sembrar y tiempos para cosechar, nada parece ser homogéneo en política. Hay tiempos de reflexión y otros de lucha, hay tiempos de desensillar hasta que aclare y tiempos de audacia, muchas veces compañera del éxito.

No sólo el radicalismo ingresó a la era del postmolinismo, ya comenzó a hacerlo el pasado 28 de junio toda la sociedad necochense. Lo hizo castigando duramente, tanto que afectó el futuro, ya no sólo de Molina sino del conjunto de la Unión Cívica Radical.

Mientras tanto, con un alcalde inexistente  se cierne una pregunta clave..¿ si el oficialismo termina imbuido en internas duras, deberá ser la oposición la garantía de gobernabilidad ante un gobierno comunal lleno de dudas y con la justicia acechando en los casos del «Campingate» y «Los Tamariscos», que pueden llevar al alcalde a doble juicio oral en los primeros meses del año próximo..?

Lo concretó es que los necochenses necesitamos nuevas esperanzas, renacer a través de lo que viene y  no fenecer ante lo pasado. Tenemos como una estaca clavada  una ciudad en decrecimiento.

El 2011 es lejos para la sociedad, cercano para el armado de las campañas y las definiciones.

Será una puja entre tres sectores claramente marcados.

El peronismo y sus aliados, reconciliado en el distrito de Necochea con la clase media, acompañados del interior del distrito y de un porcentaje de la zona agrícola ganadera, tiene su candidato, Gastón Guarracino.

La Concertación ,un dirigente de muy buena imagen ciudadana, Horacio Tellechea, al que sólo puede obstaculizarlo el error de verse manoseado en internas,  en la tirantez de radicales que lo quieren dentro del partido , o pegado al matrimonio gobernante que en el distrito de Necochea tienen una imagen negativa del 85 por ciento.

La doble interna radical irá definiendo el tercer candidato para la batalla del 2011. Primero tendrán que decidir el año próximo la conducción del comité «Emiliano Abasolo», y luego llegará la autentica interna, la de intendente.

El 2011 comienza a palpitarse en el distrito. Todo indicaría que estará reservado para una trilogía, Guarracino, Tellechea (por el Kirchnerismo) y el candidato que surja de la interna  radical.

Un trió donde no ingresa el «molinismo».

Más cercano a «Cien años de soledad» que a un futuro acompañado.