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Por Irina Santesteban

La violencia en las relaciones laborales atenta contra la dignidad e integridad psicofísica de los trabajadores y trabajadoras que la padecen. El mayor porcentaje de víctimas, en este ámbito, se registra entre las mujeres.

En enero de 2007, el Ministerio de Trabajo de la Nación, a través de la Resolución Nº 5, creó la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL), en el ámbito de la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el mundo laboral, haciendo propias las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo en cuanto a la promoción del «trabajo decente». Desde entonces, las denuncias por maltrato laboral, también conocido como «mobbing», vienen en aumento, en particular en el sector privado.

En los considerandos de la resolución, se afirma que las conductas de violencia en el marco de las relaciones laborales, atentan contra la dignidad e integridad psicofísica de los trabajadores y trabajadoras, adquiriendo la forma de acoso moral o psicológico y se manifiestan como «abuso de poder para doblegar la voluntad del otro, mediante el empleo de la fuerza física, psicológica, económica y política».

La resolución define a la violencia laboral como «toda acción, omisión o comportamiento, destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a un trabajador o trabajadora, sea como amenaza o acción consumada. La misma incluye violencia de género, acoso psicológico, moral y sexual en el trabajo, y puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores».

En el ámbito del trabajo, no es la violencia física la que predomina, que además es fácilmente detectable. Hay otros comportamientos violentos que por patrones culturales no siempre son identificados ni por la víctima ni por el entorno laboral, y que constituyen el maltrato psicológico. Este tipo de violencia suele ser de una magnitud tal, que obliga a la víctima a tratamiento psicológico, incluso psiquiátrico y muchas veces termina con la renuncia a su trabajo, teniendo además consecuencias dañosas para su familia, que sufre también las consecuencias de este maltrato.

Minar la autoestima

Para Patricia Barbado, del Consejo Consultivo de la OAVL, las actitudes discriminatorias o humillantes, ya sea en forma silenciosa o a los gritos, la exclusión de un empleado de actividades sociales que involucren al resto de los trabajadores, no dirigirle la palabra o hacerlo en forma burlona, no darle trabajo o hacerle cumplir tareas que no están a la altura de su calificación laboral, obligarlo a trabajar en un sitio inadecuado (sin ventanas, por ejemplo), etc., están consideradas como actitudes que constituyen mobbing o maltrato laboral.

La violencia que adquiere la forma de acoso psicológico, busca excluir al trabajador de su ámbito o de la organización en la que está trabajando, pues a causa de ese maltrato la víctima termina pidiendo un traslado, o una licencia, hasta que finalmente renuncia, y en muchos casos lo hace padeciendo males físicos como consecuencia del maltrato recibido.

En el acoso sexual lo que se busca son los favores sexuales y al no obtenerlos se originan las conductas de maltrato. En este caso las víctimas son casi siempre mujeres, aunque también los varones sufren del acoso sexual. El maltrato laboral va minando la autoestima de la víctima, y ha llegado a arruinar la carrera laboral de empleados calificados y hasta profesionales, por el menor rendimiento laboral que tienen las víctimas de estas conductas y mucho peor si ha tenido que pedir licencia médica por tratamiento psicológico o psiquiátrico, dos impedimentos graves a la hora de intentar conseguir otro trabajo.

Alto riesgo

Al año de la creación de la OAVL, el Ministerio de Trabajo dio a conocer un informe titulado «Violencia laboral: una amenaza a los derechos humanos», del cual surge que casi el 90 por ciento de los casos denunciados provienen del sector privado. Aunque la mayoría de los 320 casos denunciados provienen de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires, el estudio constituye una primera aproximación para conocer la existencia de conductas violentas en el mundo de las relaciones laborales y poder definir políticas para combatirlas y erradicarlas.

Del informe surge que un 75 por ciento de los denunciantes se encontraba bajo tratamiento médico y/o psicológico y/o psiquiátrico, lo que constituye un dato preocupante respecto a que las denuncias se formulan cuando ya la víctima se encuentra en un alto grado de riesgo para su salud física o psíquica.

El 60 por ciento de las denuncias fueron hechas por mujeres y en el 80 por ciento de los casos fue por maltrato psicológico, un 10 por ciento por violencia física y un 8 por ciento por acoso sexual. De este dato surge no sólo que la mayoría de las víctimas del maltrato laboral son mujeres, sino también que son las que más se animan a denunciar.

Contra las mujeres

Durante 2008 y los primeros meses de 2009, la OAVL recibió casi 500 consultas referidas a violencia física, psicológica y sexual en el empleo, el 80 por ciento de ellas luego se transformó en denuncia. La mayor parte de las denuncias en el sector privado se dan en la industria textil, en el sector gastronómico, hotelero y el comercio minorista.

Según Patricia Sáenz, abogada coordinadora de la OAVL, los acosadores y maltratadores prefieren hostigar a las mujeres jóvenes en sus primeros empleos y a las mujeres cabeza de familia. Estos son los dos grupos considerados más vulnerables, el primero por la inexperiencia de una joven en su primer trabajo y el segundo porque al ser la trabajadora el sostén de su hogar, suele aguantar situaciones de violencia en función de conservar el empleo que le provee su único ingreso familiar.

Según las consultas, los trabajadores y trabajadoras que se acercan a la OAVL lo hacen cuando el grado de violencia laboral ya es grave, y con una duración que puede ir desde los 6 meses hasta varios años de sufrir maltrato. En estos casos la víctima tiene ya un fuerte compromiso en su salud física o psíquica, y suele padecer depresión, ansiedad, angustia, sufre desconcentración y suelen presentar enfermedades psicosomáticas como gastritis, temblores, etc.

Reacciones

En la ciudad de Buenos Aires ya existen algunos hospitales públicos que están comenzando a atender consultas psicológicas por maltrato laboral, pero en el ámbito de las obras sociales la atención por esta causa es inexistente. En la OAVL no sólo se contiene y se deriva para su atención médica a las víctimas de maltrato laboral, también y si se ha formulado una denuncia concreta, se comienza un trámite que como primer paso incluye la citación al empleador, a quien se le hace conocer que debe garantizar un ambiente saludable en el trabajo. Además de la denuncia, para citar al empleador debe obtenerse una autorización escrita del trabajador.

Aunque la reacción es muy diversa, Sáenz dice que en algunas empresas se están tomando medidas para evitar el acoso laboral, por la mala imagen que resulta tener un directivo acosador y aparecer la empresa como encubridora. De todos modos son escasos los trámites de citación a empleadores realizadas porque las víctimas temen llegar a esta instancia, por el riesgo de perder el trabajo o quedar expuestas en su ámbito laboral, pues una de las características del maltrato es la culpa que suele sentir la víctima, como si fuera la causante de tal situación, en una similitud con la violación. (LA ARENA)