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Silvia Guillot

Hoy pensaba hacer una crónica con las sensaciones y reflexiones resultantes del momento vivido por una gran parte de los argentinos el último 16 de julio. Lo postergo para otro momento.

No es porque no tenga una idea formada de lo ocurrido, sino porque hoy, 20 de julio, se festeja el Día del Amigo.

Es posible que alguno de ustedes considere esta actitud mía un poco frívola. Les voy a tratar de demostrar que no es así.

Desde hace años en La Argentina, quizás desde nuestro nacimiento como país, los desencuentros han marcado a fuego a muchos de nosotros, directa o indirectamente. Actos de intolerancia, violencia y miedo provocaron injusticias, muertes y desapariciones.

Desde hace años, sin embargo, parte de esas generaciones han tomado la buena actitud de festejar cada vez que haya una ocasión para ello.

Muchos, muchísimos, son los días festivos y los hay de distintas clases: “Familiares”, como el día de la madre, del padre, del niño, de los abuelos, de los tíos, de los sobrinos… “Patrios”: día de la Independencia, de la Revolución de Mayo, de la Bandera, de las Malvinas… “Profesionales”: del maestro, del médico. Del mecánico, de la secretaria, de la enfermera/o, del locutor, del periodista, del peinador, del contador… “Sexista”: día de la mujer.

La lista es increíblemente larga.

Entonces, ¿Qué es lo que hace que el día del amigo sea especial?

Volvemos ahora al tema de los desencuentros.

En el Día del amigo, todos o casi todos en Argentina llaman o se encuentran con sus amigos. Amigos que trabajan juntos, amigos que no se han visto en meses, amigos de la escuela, amigos del Chat, amigos extranjeros, amigos de los amigos… Y ya sea que se brinde, se cene, se baile, o sólo se tome mate (puede ser té o café, también), no va más allá de ser una excusa para la charla, para el encuentro.

Cada nación tiene su historia, sus dolores y sus alegrías. Entre estas últimas nosotros, los argentinos, tenemos un día en el año en el que todos estamos de fiesta más allá de las diferencias.

Es bueno ser feliz. Es necesario. La amistad nos hace felices.

¡Feliz día a todo aquel que se sepa amigo!