Ecología

ECOLOGÍA: Plásticos en las costas bonaerenses

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El plástico representa más del 84% de los residuos contaminantes en las costas bonaerenses.

El dato surgió de la quinta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, que se llevó a cabo en 21 localidades de la provincia.

El plástico es el contaminante más abundante en las playas bonaerenses, al punto que apareció en el 84,5% de los residuos encontrados durante un relevamiento costero.

El dato surgió de la quinta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, que se llevó a cabo en 21 localidades bonaerenses durante los meses de septiembre y octubre pasados.

El relevamiento, cuyos resultados fueron difundidos hoy, abarcó una superficie de 422.501 metros cuadrados (42 hectáreas) y demandó la colaboración de 438 voluntarios.

Las localidades censadas fueron San Pedro, Punta Lara, Magdalena, Punta Indio, San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Mar de Ajó, Nueva Atlantis, Ostende, Villa Gesell, Mar Chiquita, Mar del Plata, Balneario Marisol, Monte Hermoso, Pehuen Có, Punta Alta, Bahía Blanca e Isla Lucero y Villa del Mar.

Según este relevamiento, los plásticos constituyen el 84,5% de los residuos encontrados, cifra muy similar aunque superior a la registrada en la edición anterior, realizada antes de la pandemia, donde ese número fue del 83,2%.

En este último relevamiento, luego del plástico, le siguieron el ítem «otros» (5,9%) que se conforman de residuos como cables de cobre y acero, escombros y telas; vidrio (4,5%), papeles y cartón (2,7%) y metales (2,3%).

Dentro del ítem plásticos los contaminantes que se registraron en mayor cantidad fueron las colillas de cigarrillo (19,6%), fragmentos plásticos (18,7%), envoltorios plásticos como nylon y celofán (13,2%), bolsas plásticas (10%) y restos de nylon (8,1%).

Los fragmentos plásticos, que fueron el segundo residuo más encontrado dentro del ítem plásticos, se refieren a residuos duros provenientes de productos de mayor tamaño (como cubiertos descartables o envases), y que por la acción mecánica del sol, el viento y el mar se desintegran hasta convertirse en porciones más pequeñas identificadas como microplásticos.

Por la interacción negativa entre el plástico y la fauna marina, un estudio internacional reciente ya categoriza distintas especies marinas según qué capacidad tienen de constituirse como indicadores biológicos de la contaminación por plástico.

Según ese trabajo, publicado en la revista Frontiers, de 62 estudios analizados se concluyó que 47 especies carismáticas marinas interactuaron con plástico en el estuario del Río de la Plata.

Las aves marinas son las que más reportes de interacción mostraron (67,5%), seguidas por las tortugas marinas (20%) y por mamíferos marinos (12,5%).

En los tres casos de especies, el tipo de plástico ingerido era de origen urbano (tortugas 65,4%, mamíferos 53,3% y aves marinas 58,8%, respectivamente).

«Estas estadísticas tienen un valor fundamental para entender el comportamiento y el origen de la basura que se encuentran en las playas de nuestras localidades.

Para nosotros lo más importante es poder concientizar a la gente de que la mayoría de la basura es generada por nuestros propios desechos y esto requiere un compromiso de todos por un consumo más responsable que evite que estos residuos terminen en nuestras costas afectando, en muchos casos, a nuestra fauna marina», explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de la Fundación Mundo Marino, una de las entidades participantes en el trabajo.

El biólogo Pablo Denuncio, docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigador del CONICET, dijo que «el objetivo del estudio fue utilizar las ventajas de las especies más visibles del estuario del Río de La Plata para establecer cuáles de ellas eran los mejores indicadores para evidenciar la interacción negativa con plástico en la región».

«Una especie que funciona como indicador de esa interacción negativa con el plástico nos habla de los cambios, en este caso negativos, que afectan a todo el ecosistema del estuario del Río de la Plata. También nos permite tener una línea de base de información y realizar un seguimiento combinando distintas especies para evaluar tendencias, es decir, si la situación empeora o no», explicó.

FUENTE: NA