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El virus pone en rojo a toda Europa

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Un millón y medio de muertos por Covid en Europa, 100 mil de ellos en Alemania, país que sigue lidiando con una epidemia que parece imparable, en cuanto a número de víctimas, contagios y hospitalizaciones en reanimación.

Es el principal desafío para el primer gobierno de la era post Angela Merkel, liderado por los socialdemócratas, que a estas alturas no excluyen la necesidad de recurrir a la obligación de la vacunación.

En Francia, por su parte, la tercera dosis se extendió a todo el mundo y las autoridades introdujeron un nuevo apretón para salvaguardar las vacaciones navideñas, empezando por la obligación de llevar máscara en lugares públicos.

En el mapa de Europa, donde el coronavirus ya causó más de un millón y medio de víctimas, ya no hay ninguna región verde, de hecho el rojo es el color predominante, que se oscurece en la zona centro-este, en el Benelux, en los países bálticos e Irlanda, según los datos sobre la incidencia del virus rastreados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).

En Europa Occidental, la situación más crítica se confirma en Alemania, que lucha con decenas de miles de contagios diarios, y que ya superó las cien mil víctimas, con 351 en 24 horas.

«Cada día cuenta» para encontrar una solución, dijo la canciller Angela Merkel, a quien le gustaría imponer el bloqueo.

Su sucesor, Olaf Scholz, ya rechazó una medida tan extrema, pero prometió que «hará cualquier cosa». Y no descartó la exigencia de la vacuna: «Con el primer paso se abrió el debate sobre el segundo», dijo el dirigente socialdemócrata, luego de que se impusiera la obligación a algunas categorías, como las sanitarias.

Sobre este tema, ciertamente, no pasará desapercibido el llamamiento de la asociación de médicos de las salas de cuidados intensivos («estamos agotados») por una imposición generalizada de la vacuna.

La nota positiva es que 100.000 personas recibieron su primera dosis en un día, un número que nunca fue tan alto desde septiembre.

En Francia, el gobierno extendió la tercera dosis para adultos a 5 meses de la segunda, pero sobre todo adoptó una nueva ofensiva contra los contactos sociales.

El ministro de Salud, Olivier Veran, anunció la reintroducción de la obligación de llevar mascarilla en todos los lugares públicos y al aire libre en las zonas de gran concurrencia.

Mientras que para los tradicionales mercados navideños servirá el «Green Pass» (pase verde o documento sanitario de vacunación).

Para evitar un regreso al encierro, toque de queda o limitación de viajes, el cumplimiento de las nuevas restricciones es fundamental, subrayan las autoridades, porque la incidencia «está creciendo drásticamente».

En Austria, el pico se alcanzó en las salas de cuidados intensivos, más de 600, nunca tantos en 2021: un umbral suficiente para desencadenar automáticamente el bloqueo, si no fuera porque Viena anticipó los tiempos en los últimos días.

El confinamiento nacional también se ha reintroducido en Eslovaquia, pero en las otras cancillerías todavía hay más restricciones.

En Holanda «se necesitarán fuertes medidas, no hay duda», declaró abiertamente el ministro de Salud, Hugo de Jonge, y se necesitará decidir cuándo introducirlas.

En Bélgica, el primer ministro Alexander De Croo, que planea una reunión de emergencia con ministros para hacer balance de nuevas medidas, advirtió que el aumento de infecciones y hospitalizaciones es «mayor que las curvas más pesimistas» esbozadas la semana pasada por los expertos. (ANSA).

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