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Veto UEFA provoca efecto contrario

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No aclares que oscurece podría decirse de la UEFA, que intentó disimular hoy su error tras vetar una iniciativa en favor de la comunidad LGBT en el partido que Alemania y Hungría jugarán en Munich por la Eurocopa, decisión que terminó generando justamente lo que intentaba evitar: una polémica al más alto nivel político europeo.

La entidad apeló a los colores del arcoíris que identifican al movimiento LGBT para ilustrar su logo en las redes sociales, los mismos que debían iluminar hoy el estadio Allianz Arena por una iniciativa del alcalde de Munich, Dieter Reiter, que la UEFA rechazó en la víspera al aducir que el fútbol no debía inmiscuirse en cuestiones políticas.

La decisión de la UEFA fue calificada de retrógrada por altos exponentes políticos pues la idea de Reiter apuntaba a expresar la solidaridad para con la comunidad LGBT frente a la aprobación en Hungría de una ley que veta la «propaganda homosexual» dirigida a los menores de edad.

«Para la UEFA, el arcoíris no es un símbolo político, sino una señal de nuestro firme compromiso por una sociedad más justa, diversa e inclusiva», explicó al decirse «orgullosa de lucir esos colores».

«Algunos interpretaron la iniciativa de iluminar el estadio de Munich como política, pero lo político era el pedido vinculado a la presencia de la selección de Hungría en el partido de esta tarde ante Alemania», aclaró.

El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, intervino luego con una declaración que seguramente alimentará la polémica al afirmar que la entidad «no podía ceder ante un pedido populista».

«La UEFA no puede ser utilizada como un instrumento de la política y no queremos ser usados en acciones populistas», afirmó Ceferin en diálogo con el diario alemán «Die Welt» al reiterar que la entidad que preside «no es una organización homófoba».

«Es muy difícil comprender qué es lo que intentó la UEFA al vetar la iniciativa en favor de la comunidad LGBT. Francamente, no encuentro una excusa que suene razonable», afirmó el vicepresidente griego de la Comisión Europea, Margaritis Schinas.

«Siempre estuvimos a la cabeza de las campañas por la inclusión y contra el racismo. Recuerdo que cuando se anunció la disputa de la Eurocopa, el arcoíris fue exhibido por la UEFA como símbolo de esa inclusión», agregó.

El Parlamento Europeo tomó partido y a través de su presidente, David Sassoli, aceptó una propuesta de la eurodiputada por la Alianza 90/Los Verdes alemana, Terry Reintke, de iluminar su sede en Bruselas con los colores del arcoíris.

Colores que podrán apreciarse en la bandera que será izada en el ingreso al edificio y en las oficinas nacionales.
La Grand Place, la histórica plaza central de Bruselas, también se iluminará esta tarde con los colores del arcoíris porque ‘Amor es Amor’ en el corazón de la capital de Europa», anunció el alcalde de la capital belga, Philippe Close, en un mensaje enviado a la UEFA.

Similares iniciativas en Alemania, donde distintos sitios históricos de Munich también se vestirán con los colores del arcoíris, incluida la turbina eólica que puede verse desde el Allianz Stadium.

Varios periódicos alemanes como el «Süddeutsche Zeitung» también se tiñeron con los mismos colores en sus portadas en señal de solidaridad con el movimiento LGBT.

Hasta gigantes de la industria teutona como Siemens y BMW adoptaron los colores del arcoíris en sus cuentas oficiales en las redes sociales, mientras que la red ferroviaria Deutsche Bahn apeló a los mismos en sus locomotoras junto con un eslogan promoviendo la diversidad.

«Es cierto que un campo de fútbol nada tiene que ver con la política», dijo por su parte el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Haiko Maas, al destacar que la vetada iniciativa apuntaba a «la equidad y la tolerancia», razón por la cual la decisión de la UEFA representa «una muy mala señal».

Los alcances de la polémica que la UEFA intentó evitar tuvieron tal efecto que hasta el premier húngaro, Viktor Orban, desistió de concurrir al partido entre la selección de su país y la alemana.

«Que el estadio de Munich o de cualquier ciudad europea se ilumine con los colores del arcoíris no es una decisión que le competa al Estado», afirmó Orban al reclamar que la política alemana acepte la decisión de la UEFA.

Desde Francia, el Palacio del Elíseo no pareció opinar lo mismo y también tomó partido al decirse «profundamente amargado» por el veto de la UEFA

Voceros de la presidencia francesa destacaron que el gesto de la entidad resulta «incomprensible porque se trata de una institución religiosamente neutral, apolítica, pero con valores» y la cuestión de los derechos de la comunidad LGBT «es un tema de candente preocupación», agregó.

Según el gobierno francés, lo sucedido demuestra que «Europa está en condiciones de reaccionar a cualquier tipo de ultraje» a sus valores.

«Probablemente el tema sea abordado e el Consejo Europeo» el jueves o viernes, agregó, porque «necesitamos debatir y entender el tema entre los jefes de Estado».

De paso destacó que «resulta ignominioso que se confunda (en Hungría, Ndr) la homosexualidad con la pedofilia».
La otra cara de la moneda la ofreció Marine Le Pen, según la cual «el deporte debe permanecer al margen de la política».

«El deporte es uno de los espacios en los que la política no debería inmiscuirse, pero es algo que sucede desde hace años», afirmó Le Pen, cuyo partido, «Agrupación Nacional», criticó hace algunos días a la selección francesa campeona del mundo por haberse arrodillado antes de sus partidos en la Eurocopa para protestar contra el racismo y la discriminación.

No fue la única que adoptó ese gesto, sino varias, que seguramente se sumarán ahora también a la polémica relacionada con el veto de la UEFA.

El arquero de Alemania, Manuel Neuer, confirmó que saldrá hoy a la cancha con los colores del arcoíris en su cinta de capitán, como hace habitualmente y más aún en esta ocasión.

También el de Holanda, Georginio Wijnaldum, apelará a un gesto similar y en su cinta lucirá la frase «One Love» el domingo en Budapest cuando su selección salga al ruedo para disputar los octavos de final. (ANSA).