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Muro y fusiles, Texas contra los latinos

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EPA/Luis Torres

Armas fáciles y un muro en la frontera con México para frenar «la invasión» de los migrantes, es la nueva cruzada del gobernador Greg Abbot para «devolver a Texas a los texanos», apartándola del control de la odiada administración del presidente estadounidense, Joe Biden.

Con una actitud cada vez más vaquera, el gobernador del Lone Star firmó y transformó en ley la disposición que permite a cualquier persona en el estado que tenga al menos 21 años poder portar un arma sin necesidad de tener licencia, sin controles y sin adiestramiento.

El único requisito es no ser un delincuente o estar sujeto a particulares restricciones legales.

Una medida que causó una inmediata avalancha de críticas, incluso por parte de la policía. El temor es en realidad un aumento de la violencia en una parte de Estados Unidos que en los últimos años ya experimentó diversos tiroteos masivos, desde aquella de 2018 al liceo de Santa Fe, donde murieron 10 personas, a la masacre en el supermercado Walmart de El Paso, en la que perdieron la vida 30 víctimas.

A medida que cae el requisito de la licencia -que podía ser obtenida frecuentando las lecciones de capacitación, superando los exámenes y sobre todo sometiéndose a controles estrictos- el temor es que las armas puedan terminar en las manos equivocadas alargando la estela de sangre.

Además del avance de las armas, la agenda de Abbott pasa también por el muro en la frontera con México.
De cara a las elecciones de 2022, el gobernador decidió aprovechó para lanzar críticas a la vicepresidenta, Kamala Harris, por no haber ido todavía a la frontera y haber vivido la emergencia de primera mano, y prometió continuar el trabajo iniciado por Donald Trump.

Para la construcción del muro, Abbott destinó un anticipo de 250 millones de dólares: «Esto es suficiente para contratar a un responsable del proyecto y comenzar a trabajar en el muro», dijo independientemente de las demandas que probablemente seguirán a su decisión.

La cifra restante -es su objetivo- se recaudará mediante el «crowdfunding» a través del sitio «borderwall.texas.gov», donde los potenciales prestamistas pueden hacer sus donaciones.

Seguro de sí y en señal desafiante con los demócratas, Abbott también invitó al expresidente a supervisar los trabajos.
Trump tiene ya en programa una visita a la frontera el próximo 30 de junio, como parte de su gira de venganza contra aquellos republicanos que no lo defendieron y sobre todo para poner en dificultades a la Casa Blanca.

La vicepresidenta Harris lleva semanas bajo presión por su ausencia en la frontera y ni siquiera su primer viaje a Centroamérica, con escalas en México y Guatemala, logró calmar las polémicas.

Para Kamala, por lo tanto, es un momento difícil, del que Abbott y sobre todo Trump quieren aprovechar. (ANSA).