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Por Pierre Guérin, Fabio Natalucci, Felix Suntheim

A menudo se pide a los líderes que “estén a la altura del desafío” en tiempos de crisis.

A medida que las empresas y sus líderes ascienden lo mejor que pueden en medio de las crisis económicas y de salud en curso, otra crisis se avecina en el horizonte. Una crisis ambiental inminente, oscurecida por la exigencia de la pandemia, requiere que las empresas (y otros) tomen medidas. Entonces, ¿cómo responderán los líderes empresariales y las empresas?

Nuestro último análisis analiza episodios pasados ​​de tensión financiera y económica para evaluar el posible impacto de la crisis actual en el desempeño ambiental de las empresas.

Por un lado, la pandemia de COVID-19 podría aumentar la conciencia sobre los riesgos ambientales y provocar un cambio en las preferencias de los consumidores, las acciones corporativas y el comportamiento de los inversores que podría acelerar la transición a una economía baja en carbono. Por otro lado, existe el riesgo de que las empresas debilitadas financieramente, en medio de una mayor incertidumbre económica, reduzcan sus inversiones en proyectos verdes intensivos en capital a largo plazo, lo que ralentizará la transición.

Pasado como predictor

Al observar una gran muestra internacional de empresas que cotizan en bolsa durante el período 2002 a 2019, nuestro análisis muestra que el desempeño ambiental de las empresas con restricciones financieras es significativamente más débil que el de las empresas sin restricciones.

Nuestro análisis incorpora varios factores que comúnmente sirven como sustitutos de las restricciones financieras: las empresas más pequeñas y no calificadas tienen más probabilidades de tener restricciones financieras que las empresas más grandes con calificaciones. De manera similar, las empresas con limitaciones financieras pueden estar menos dispuestas a pagar dividendos. Nuestra principal medida de desempeño ambiental es una puntuación basada en varios indicadores clave de desempeño, como el uso de recursos; reducciones de emisiones; e innovación de productos.

Para las empresas que no pagan dividendos, no están calificadas o son más pequeñas, el puntaje de desempeño ambiental es, en promedio, de un 10 a un 30 por ciento más bajo que el puntaje de las empresas grandes que pagan dividendos o calificadas.

Un shock con grandes implicaciones macroeconómicas y financieras, como la crisis pandémica del COVID-19, aumenta la incertidumbre y perturba la actividad económica, un hecho que tiende a amplificar las limitaciones financieras de las empresas. Esto, a su vez, probablemente afectará negativamente a las inversiones ecológicas de las empresas.

Como se muestra en nuestro gráfico de la semana, un salto repentino en la incertidumbre y el estrés financiero mundial, comparable al nivel promedio que prevaleció en la primera mitad de 2020, conduciría a una caída en el desempeño ambiental de las empresas, revirtiendo las ganancias obtenidas durante el último década. Críticamente, el nivel de desempeño ambiental previo al choque no se recupera ni siquiera tres años después del choque. De manera similar, nuestro análisis encontró que cuando la producción económica disminuyó, también lo hizo el desempeño ambiental de las empresas.

gráfico

Presente conocimiento

Estos resultados tienen importantes implicaciones en el contexto de la crisis de COVID-19 y la urgente necesidad de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero:

En primer lugar, en ausencia de acciones de política climática, como un impulso de inversión verde como se pide en la reciente Perspectiva de la economía mundial , las restricciones financieras más estrictas y las condiciones económicas adversas pueden ser perjudiciales para el desempeño ambiental de las empresas, reducir las inversiones verdes y potencialmente ralentizar la transición una economía de bajas emisiones de carbono. Por lo tanto, para compensar cualquier deterioro potencial en el desempeño ambiental de las empresas, será crucial implementar políticas climáticas que alivien las limitaciones financieras de las empresas y ayuden a la inversión verde.

En segundo lugar, además de los paquetes de recuperación ecológica, las políticas destinadas a fomentar las finanzas sostenibles serán clave:

  • La presentación de informes corporativos comparables y coherentes sobre sostenibilidad permitiría una evaluación más eficaz del desempeño ambiental de las empresas. Solo los informes y la divulgación precisos y adecuadamente estandarizados permitirán a los inversores determinar las exposiciones reales de las empresas a los riesgos financieros relacionados con el clima.
  • Es importante infundir confianza a los inversores en que la sostenibilidad no es solo una etiqueta atractiva, sino que refleja las decisiones de inversión sostenibles subyacentes. Para lograrlo, se necesita una mayor estandarización y aclaración de lo que constituye un fondo de inversión sostenible.
  • La cooperación internacional y un enfoque colaborativo de las iniciativas que tienen lugar a nivel mundial son cruciales para impulsar los esfuerzos y evitar la fragmentación de los mercados de activos sostenibles. El FMI contribuirá a este esfuerzo.