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“Es devastador, es tristísimo. Antes ahí había vida, había un ecosistema. Ahora no hay nada. Es un desierto negro.”

Esto es lo que nos dijo Aldana, voluntaria del grupo local de Greenpeace en Rosario, después de sobrevolar la zona del Delta del Paraná.

Sus palabras duelen, pero nos hacen ver la realidad.

Más de 25 mil focos de incendios arrasaron con la naturaleza y ahora quedan cenizas y tierra seca.

Las llamas destruyeron 200 mil hectáreas. Humedales que daban vida desaparecieron. Y aunque llueva, las quemas volverán a aparecer.

El fuego solo se apagará cuando una ley proteja estos ecosistemas. Sumate al reclamo hoy.

Los incendios no ocurren por accidente. Muchas veces son intencionales y se agravan por la sequía, la bajante histórica del río Paraná, y el cambio climático.

Empresarios ganaderos y del sector inmobiliario despejan terrenos para sus proyectos sin recibir ningún castigo.

Por este motivo, exigimos al Congreso de la Nación la urgente sanción de una Ley de Humedales que incluya tres puntos fundamentales:

• Cualquiera que destruya humedales debe ir preso. Dañar estos ecosistemas tiene que ser un delito penal.

• Realizar un inventario nacional de humedales para determinar cuántos hay en Argentina y en dónde están.

• Detener las actividades que impliquen dañar humedales hasta que el inventario se encuentre terminado.

Ya estamos trabajando para lograrlo. Hoy viernes 18 de septiembre voy a participar en la reunión «Hacia una Ley Nacional de Humedales» en la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados.