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El yaguareté vive en el bosque. Intenta seguir allí, pero no puede. La deforestación está destruyendo su hogar.

El monte se cae a pedazos. Lo tiran abajo y lo demuelen de la manera más cruel. Solo queda vegetación devastada, y un suelo vacío que se multiplica en el horizonte.

Hoy sobreviven menos de 20 yaguaretés en la región chaqueña y están acorralados por el desmonte. Si no frenamos la deforestación, ellos desaparecerán.

Ver morir un bosque bajo el paso de las topadoras es estremecedor. Se escucha el estruendo de la máquina que avanza, el tronco que se quiebra, y se siente cómo el árbol ya no resiste.

Es muy angustiante. Un ecosistema que debería ser protegido es arrasado en segundos. Y la casa del yaguareté se convierte así en un paisaje desolador.

QuedateEnCasa es cada vez más difícil para él.

Empresarios y gobernadores continúan avanzando sobre el bosque para liberar terrenos. De esta manera, consiguen ampliar el lugar para plantar soja y aumentar la ganadería intensiva.

El yaguareté es Monumento Natural Nacional, pero su presencia no puede quedar solo en un billete. Queremos que siga viviendo en su hogar.