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EDITORIAL: La pobreza electoral de los destituyentes

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Por Horacio Castelli

Las intrigas de palacete, la imposición de dirigentes sin apoyo popular y la decisión de interrumpir un proceso institucional dejaron a varios dirigentes necochenses en la mínima expresión.

Por ejemplo el radicalismo fue gobierno después de 74 años y no logró que Necochea mejorara y que sus dirigentes se renovaran.

Después de ser gobierno municipal durante ocho años hoy tiene una mínima representación en el Concejo Deliberante, una banca.

Fernando Kuhn no logró que su primer concejal ingresara quedando en la misma situación que el Frente de Izquierda de los Trabajadores.

Gonzalo Diez, no pudo hacer votar a los radicales masivamente por su cuñado y queda fuera de toda discusión política.

Por el lado del veneguismo quienes asumieron con alegría buscar la destitución de Tellechea creyendo que de esa manera lograban hacerse con el Municipio, recibieron una verdadera cachetada.

Pablo Aued y Arturo Rojas fueron los relatores apasionados de la destitución del intendente electo en el 2011 y hoy fueron derrotados.

Buscar cortar la institucionalidad no es buen negocio para quienes dicen defender la democracia.

Lamentablemente a los muchachos de Venegas, cuando los resultados no los acompañan se niegan a aceptar la voluntad popular.

Tardaron bastante en aceptar el claro triunfo, aunque ajustado, de Facundo López a pesar que ellos sabían en la misma noche del escrutinio que habían perdido.

El siempre verborragico y supuestamente defensor de la democracia Gonzalo Diez, tampoco fue a saludar al nuevo intendente electo de Necochea. Quizás para evitar que se le escapara un insulto como a su padre a Gastón Guarracino en el 2007.

Algunos mal intencionados decían que no fueron a saludar porque todos estaban reunidos en un restaurante de Quequén para organizar un intento de destitución del próximo intendente.

Más allá de estos comentarios entre socarrones y de alerta, en Necochea no hay más lugar para los que no aceptan la voluntad popular.

El pueblo una vez más le dio la espalda al veneguismo. El patoterimso, la soberbia y el despliegue de recursos económicos sin límite no encajan entre los ciudadanos necochenses. Y así lo hicieron notar por cuarta vez consecutiva.