Castelli, Locales, Opinión

EDITORIAL: Fuerte tormenta sobre el parque II

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Ponemos a disposición de nuestros internautas la segunda parte del trabajo realizado por el Profesor Enrique Balech donde analiza la situación del Parque Miguel Lillo y la explicación científica, legal, social, económica y política para que no se lotee y privatice el Parque, como intentan hacerlo algunos sectores políticos encabezados por Pablo Aued y Gerónimo Venegas.

Por Enrique Balech

MUNICPALIZACIÓN

La municipalización del parque Lillo fue una decisión tomada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, expresada por decreto del año 1979, que se encuadra en la ley de ordenamiento y uso de la tierra. Por lo tanto sus efectos quedan limitados por ésta. De ello resulta que lo que la municipalidad recibe no es el uso irrestricto. Lo que le fue transferido es exiguo: funciones y servicios públicos, la municipalidad no puede enajenar ese bien.

Claramente expresado, se le transfieren las cuentas a pagar y ciertas obligaciones, entre éstas están “la preservación del medio ambiente, la eliminación de excesos especulativos salvaguardando los intereses de la comunidad, propiciar clara conciencia comunitaria sobre conservación y recuperación de valores ambientales, etc. Esto es que estamos haciendo pero lo que la municipalidad olvida.

Todo esto de la municipalización del parque es sólo una pieza más de la llamada descentralización de la administración pública que consiste en acelerada transferencia de costos de los niveles gubernamentales más altos a los más bajos de la nación a las provincias y éstas, cuando las papas queman, se las arrojan a los municipios. Esto pasó con las escuelas y con hospitales, cuyo mantenimiento son transferidos a los municipios, mientras que sólo reciben migajas de las partidas para su funcionamiento.

Aclarado esto, paso a la relación:

MUNICIPIO-PARQUE. LO QUE SE HIZO, LO QUE SE PRETENDE HACER, LO QUE SE DEBIO HACER Y NO SE HIZO

Cuando Necochea recibió el parque, pronto se evidenció que sus autoridades municipales no estaban preparadas para su manejo, que no entendían su importancia, su rol, límites de su uso, que el parque, como entidad biológica que es, antes tenía que ser curado, si estaba herido, y alimentarlo, como todo ser vivo.

En vez de hacerlo, lo tomaron como gran ubre pletórica, lista para ser ordeñada para engorde de las siempre flacas arcas comunales. Corrieron entonces al ordeñe. Cayeron en la imprudencia haciendo caso omiso de las “bagatelas” legales.

Veamos algunos casos comenzando por el primero y mayor ejemplo de violación de leyes, el del BARRIO PARQUE CERRADO MEDANOS.

Este escandaloso desacierto de errores administrativos-legales de la municipalidad en el parque M. Lillo se inicia en 1995 con el pedido de la empresa de los arquitectos García Villanueva y Zorzi, que quiere adquirir una franja de 500 m del frente marítimo del parque y superficie de 5 has., ocupadas mayormente por un médano. La empresa declara que fraccionará esas tierras en 23 lotes, para construir casa de alto precio, formando un barrio parque cerrado.

La municipalidad accedió de inmediato y la compra se cerró por unos $ 50.000. Pronto se levantaron allí las primeras casas y el conjunto se rodeó, en todo su contorno, por un alto alambre tejido, cerrando su entrada se puso una barrera con guardia. Es, en definitiva, un “country” exclusivo EN UN PARQUE PÚBLICO.

Pronto se produjo el primer tropezón. Cuando los propietarios quisieron escriturar se encontraron con la oposición del Estado de Buenos Aires, basada en la indiscutible ilegalidad de la operación. Agrego que también el gobierno de la provincia debe obedecer sus propias leyes.

Veremos enseguida que ésta es tan sólo la primera piedra en el camino de la subsistencia y base jurídica del Barrio Cerrado Médanos, como se denomina.

Examinemos el cúmulo de obstáculos legales que se oponen a la existencia del barrio parque cerrado. Las principales ilegalidades son:

  1. Venta de un bien público
  2. Ubicación sobre la Avda. 2
  3. Implantación sobre un médano vivo
  4. Falta de cesión a la provincia, de lo que la ley obliga.
  5. Falta de construcción de la Av. Costanera, también dispuesta por ley
  6. Cerramiento
  7. Desafectación de un bien público natural.
  • Los bienes públicos se dividen en naturales y artificiales. Un médano, producto de fenómenos naturales, es bien natural, un parque creado por el hombre, es artificial. El médano del Parque Médanos pertenece a la primera categoría, el conjunto del parque Lillo, a la segunda. La Ley 9630/80 dispone que un bien natural de dominio público puede ser desafectado (es decir, extraído del dominio público; vendido) sólo por el congreso nacional, ni la provincia tiene potestad sobre él. Si puede disponer la desafectación de un bien público artificial por permiso precario y revocable, siempre que no desvirtúe la finalidad pública del bien y deberá garantizar el acceso del particular al mar y a la playa. Expuestos estos detalles se hacen enseguida evidentes dos cosas: el barrio cerrado Médanos es lo contrario de lo que mandan las leyes. Además que, si la provincia tiene derechos (restringidos) sobre esas tierras la municipalidad no tiene ninguno y vendió algo que no era suyo.
  • El barrio Médanos se levanta donde se proyecta construir la continuación de la Avda. Pero no nos ahoguemos en un vaso de agua, si el barrio cerrado se hizo donde legalmente no podía estar, doblemos la avenida costanera, metámosla en el interior del parque y asunto terminado.
  • El barrio Parque Médanos se llama así por levantarse sobre un médano. El decreto ley 9196/50 prohibe la construcción sobre médanos. Esta prohibición también se lee en el Código de Aguas, y en la ley de Ordenamiento territorial y uso del suelo. Es decir, el barrio Médanos, al levantarse sobre una duna, viola tres leyes! Debe ser un récord.
  • y 5) El artículo 58 de la ley de ordenamiento territorial ordena que, al crear núcleos urbanos que limiten con el océano, se debe ceder a la provincia una franja de 100 m de ancho medida desde el pie del médano o acantilado, fijada, arbolada y parquizada. Y el decreto ley 9196/50, ya citado, dice que sobre la costa atlántica debe abrirse una avenida costanera de 100 m de ancho paralela a la playa.

Sabemos que no se hizo y me parece muy aceptable el argumento que, por razones económicas, esa costanera no se haya hecho ¿Pero qué pasó con la faja fijada, parquizada y arbolada? ¿Alguien la vio? ¿Hay 100 m libres desde el pie del médano? Se agradecerá información sobre estos bienes perdidos.

  • Esta es la más agresiva y flagrante de las violaciones de leyes cometidas en el parque Lillo.

El decreto provincial del año 73, llamado “Estudio particularizado del Parque Lillo” habla de garantizar la integridad del dominio público poniéndolo al servicio del total de la comunidad y de abrir realmente el frente del mar al peatón”. Es decir, exactamente lo contrario de lo hecho por el barrio parque Médanos, que lo cerró.

La ley 9830/80 dice que la provincia no puede desnaturalizar la finalidad pública del bien y debe garantizar el acceso del particular al mar y a las playas.

El artículo 60 de la ley 8912/77 prohíbe desafectar áreas públicas libres.

A pesar de la contundencia de estas disposiciones legales el barrio cerrado Médanos se hizo y se cercó, impidiendo el acceso al mar por 5 cuadras, coronando una asombrosa antología de violaciones de leyes.

¿Quién es el responsable? Seguramente no los que, inocentemente, adquirieron propiedad allí. Más bien son las víctimas. No sabemos qué conocimiento de esas cuestiones legales tenían García Villanueva y Zorzi. La empresa puede aducir que hizo una oferta de compra que fue aceptada por el municipio sin objeción alguna. El municipio tiene la obligación de saber que hace y de estudiar bien cualquier propuesta que recibe, tiene abogados tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo y, en caso de dudas, los legisladores tienen el asesoramiento en sus partidos y en el gobierno provincial.

¿Qué se hace ahora, consumado el descomunal estropicio? Lo que correspondería es volver a fojas cero, devolviendo la propiedad al parque. ¿Quién paga los platos rotos?

LO QUE SE PRETENDE HACER

Ese oscuro asunto del barrio Médanos tiene secuelas serias. Si no se lo pena duramente, es un precedente que estimula una carrera de desenfreno posesivo total, estimulando por una lamentable campaña periodística. No es una hipótesis porque ya empezó. En 1999 la Asesoría General del gobierno de la Pcia. De Bs. As. Notificó a Necochea “de la inconveniencia de autorizar acciones mientras no se resuelvan las cuestiones que se plantean”. El reto, aunque suave, es clarísimo, pero la municipalidad, inmutable y sorda, sigue adelante.

Como consecuencia, la empresa “Urbanización de la costa”, de la Capital Federal, solicita adquirir 25 has. de tierras dunosas costeras.

El gremio de camioneros pide tierras para su propio camping y la empresa LandMark Advisors quiere 7 has. a continuación inmediata del barrio Médanos. En septiembre del 2000 se da a conocer el proyecto “Aires del Pinar”, de un nuevo grupo empresario local que pide tierras en concesión por 15 años con opción a otros 15, sin pagar canon. Esta original solicitud levantó fuertes protestas de los comerciantes y otras personas de la Villa Díaz Vélez.

La junta vecinal Villa Díaz Vélez-Playas de Necochea dice que la mayoría de los habitantes de la Villa quiere que el Lillo mantenga el carácter de bien público y que se lo mejore, dándole el cuidado que hoy no tiene; señala la durísima realidad actual de los comerciantes de la Villa, que serían ahora jaquedos por una competencia privilegiada por el mismo municipio. La gente quiere saber (ah, este pueblo curioso que siempre quiere saber, desde el año 1810) que es lo que Aires del Pinar pagaría y qué no (tasas municipales, contribución territorial, contribución de frentistas a la remodelación de la Villa, habilitación del comercio, etc.). Si deja de pagar algo de lo que los demás pagan, la municipalidad estaría actuando con extrema parcialidad e invitando a que no paguen los que ahora lo hacen.

El periodismo informa también sobre el inetrés de empresas italianas en participar de la repartija.

Sólo falta que en todo el perímetro del parque se coloquen grandes ofertas: “¿Quiere un bocado de este manjar? Pase y elija el trozo y pídalo; se dan facilidades de pago”.

Por este camino vamos a la reducción extrema del parque Lillo. A cubrir la mayor parte con cemento dejando algunas placitas diseminadas como adorno.

LO QUE DEBIÓ HACERSE Y NO SE HIZO

El parque, como todo, y especialmente como un conjunto vivo, precisaba ser cuidado. Su núcleo principal es una arboleda que precisaba vigilancia y raleo, que no se hizo. Eso produjo hacinamiento de árboles que en su lucha por la luz se estiran, haciéndose esmirriados y reduciendo follaje; se van en vicio, como suele decirse. Como esto ocurre desde hace años, parte del bosque se perdió y otra debe, inevitablemente, ser cortada a ras del suelo, destruido, plantas enteras, hojas y ramas muertas, son una amenaza permanente de incendio. Desde el punto de vista de la mejoría y consolidación de la tierra, convendría dejar que esos despojos queden en la tierra, favoreciendo su fijación, la formación de humus y la constitución de un sotobosque que aun es casi inexistente, pero en las condiciones actuales, esto es de mucho riesgo.

No pocos contrarios a la integridad del parque dicen un día todo se prende fuego y adiós parque. El presidente del bloque de concejales justicialistas dijo algo parecido. Ya hubo incendios extensos en el Lillo que redujeron a cenizas buen número de hectáreas.

Por lo tanto me detendré un poco en el origen del fuego en la naturaleza. Los incendios de vegetación pueden producirse por causas naturales (pocos) como erupciones, descargas eléctricas y fermentaciones, o por el hombre, que son casi todos. Los de origen humano son por accidente, por negligencia o atentados.

En la reserva Costanera Norte, de la Capital Federal, hay incendios intencionales casi todas las semanas. Son de los “progresistas” que quieren que ese trozo de naturaleza desaparezca en aras del progreso edilicio y del negocio inmobiliario. Es como entienden el progreso.

En el Lillo los generan la desprolijidad y la negligencia e indisciplina de los que quieren prender un fueguito, donde les plazca, para sus mates y asaditos y que, cuando se retiran, no se preocupan por apagar bien el fuego. Conocemos casos de fuegos encendidos en horquetas de viejos cipreses, para defenderlos del viento.

Otro origen del fuego son los cigarrillos encendidos arrojados en cualquier lado y la basura.

El echar la culpa de los incendios al parque es otro absurdo. Desde luego los árboles son combustibles. También el casino demostró su combustibilidad y pudo ser el origen de otro incendio de bosques. ¿Lo eliminaremos por eso? ¿Echaremos abajo los bosques patagónicos de la región de los lagos (desgraciadamente ya se empezó con este despropósito) porque se queman?

La solución no es entonces talar el bosque, sino limpieza, fuerte acción educativa (el déficit educativo es la raíz de nuestros males mayores) y crear un sistema antiincendios. En medio de tantas críticas me complace señalar que la actual administración municipal está trabajando bien en este tema. Deseo que pronto pueda hacer efectivos sus planes.

OTRAS COSAS A PREVENIR Y CORREGIR EN EL PARQUE Y LAS PLAYAS

El mantenimiento de las condiciones primarias y fundamentales del parque es responsabilidad del Concejo Deliberante que, según el decreto ley 67869/59, debe ocuparse de la prevención y eliminación de las molestias que afecten la tranquilidad, el reposo y la comodidad de la población, en especial de origen sonoro y lumínico. Recuerdo esto porque oí hablar de proyectos de karting en el Lillo. El karting es gran productor de ruido y de contaminación química ambiental. Tampoco deberían aceptarse audiciones de rock y similares, siempre de mucho ruido, con excesivo volumen sonoro y con fuertes proyectores de luz, todo acompañado de griterío, reyertas y toda clase de destrozos.

Señalo estas dos actividades en prevención de que se las autorice.

Un reciente comunicado municipal me asombró: “se controlará la velocidad de vehículos en la playa”. NO. Lo que hay que hacer es IMPEDIR URGENTEMENTE, la circulación de automotores en ellas. Son un gran peligro y terminarán por producir una tragedia. Además de ese peligro, que está produciendo el retiro de muchos concurrentes (¿esa es la forma de atraer al turismo?) los vehículos todo terreno producen muy grandes daños ambientales. Al bajar a la playa erosionan el pequeño acantilado que no sólo es barrera para la arena suelta sino que es una de las cotas, como ya vimos, que sirve de base jurídica para determinar derechos y obligaciones. Como ese descenso lo hacen por cualquier lugar, la destrucción es muy extensa y se multiplican las rampas de avance de la arena.

Más aún, ese alocado tránsito es un factor muy negativo en la bilogía de la ribera destruyendo la vida en lo que los biólogos marinos llaman los pisos inter – y supralitoral, matando pequeños crustáceos, como los cangrejitos de la arena y aun cangrejos mayores como el nadador (Ovalipes), crustáceos isópodos y anfípodos. También aniquila muchos moluscos, como la almeja amarilla, navajuelas, almeja púrpura, otras especies pequeñas, algunos caracolitos, gusanos marinos y muchos huevos y larvas. De esa fauna se alimentan, entre otras, la mayoría de las aves de la ribera, como chorlos, gaviotas y ostreros. Es el desbaratamiento de la compleja malla alimentaria de la fauna de la faja de transición entre el mar y la tierra.

Sólo debieran permitirse la entrada, y por un solo lugar, de vehículos de servicio de playa (salvataje, médica y algunos otros).

LAS FINANZAS DEL LILLO

Se aduce que el municipio no tiene dinero para mantener correctamente el “M. Lillo” lo que justifica la aceptación y auspicio de esa avalancha de pedidos de enajenación de partes de ese bien comunitario. Oímos a algún concejal. “Si no quieren eso dénos una alternativa”.

Ese pedido es sorprendente y poco claro. ¿Alternativa a qué? ¿A la ilegalidad en que se mueven todas esas solicitudes?

¿Qué alternativa hay para la ocupación de propiedades ajenas, del robo de un auto o de una bicicleta, de secuestros y asaltos a mano armada, con el pretexto de la falta de dinero? Hay una sola alternativa al delito: el absoluto acatamiento de las leyes, independientemente de los costos del encuadre legal.

No puedo proporcionar una receta. Es el poder constituido el que debe buscar la solución, con prudencia, procederes claros, imaginación y estudio. El poder está integrado por un grupo de personas que hacen de su ejercicio un modo de vida. No se puede pedir a los que no se nutren del erario público las soluciones que competen a los gobernantes.

Son estos los que deben encontrar soluciones al problema de hallar fondos legítimos, no espurios.

El parque mismo provee algunos. Y aquí van algunas preguntas ¿En qué invirtieron los pesos obtenidos con pseudo venta del barrio cerrado? ¿Qué canon paga cada camping de gremios instalados en el parque?

Cuando se cortan o voltean árboles por el raleo, queda cantidad de madera bien cotizable. ¿A cuánto se vende, en qué se invierte ese dinero?

Cuando se hacen recitales y actuaciones diversas, con entrada paga ¿qué parte recibe el parque?

¿Se trató de obtener contribuciones voluntarias de los que usufructúan el parque?

¿Se exploraron las posibilidades de obtener aportes importantes de fundaciones y de embajadas o colectividades extranjeras¡ Un ejemplo de lo recién citado es el encantador jardín japonés. Pero, una vez recibido, ¿qué hizo la municipalidad para mantenerlo? Nada, hasta el punto de que japoneses que quisieron hacer allí una ceremonia lo encontraron totalmente invadido por los yuyos, algunos ancianos japoneses tuvieron que hacer el trabajo para restituirle su belleza.

POR UN CAMBIO MENTAL

Insto a las autoridades municipales a cambio total de la apreciación del parque. Cuando pierdan la obsesión de un parque negocio cotizable y lo vean como es: un gran beneficio para la población y no menor atractivo turístico, comenzará un período de cordura y de mayor armonía general. Con el parque Lillo recibieron algo de altísimo valor, pero intasable.

Sin ese cambio se incrementarán los problemas. Por el camino que se está transitando aumentará el divorcio entre la población general y las autoridades locales. Y se saltará al abismo.

Si Necochea no acierta a conservar el parque en buenas condiciones y para los fines para los que fue creado, sin extrañas e inaceptables componendas, ya podemos escribirle su epitafio.

ACLARACIÓN FINAL

Este largo alegato es totalmente espontáneo. Nadie me presionó, nadie me pidió hacerlo, nadie responsabilidad alguna por nada de lo escrito que es de mi total autoría.

Sin contradecir lo dicho aclaro que, en conversaciones y discusiones pí muchas opiniones, que no pocos me aportaron datos, sobre todo de cuestiones legales, otros me llevaron a ver los emprendimientos en el parque y alguien tomó sobre sí la tarea de convertir un borrador en un texto bien presentado. No nombro a nadie para no involucrarlos en mis expresiones y juicios, a veces duros, pero agradezco mucho a todos. Sin ellos este escrito no hubiera llegado a sus manos.

Y ahora pido a Ud. Un favor más: si el escrito le parece de interés, preciso que, para cumplir su función lo haga conocer y circular, si es posible, duplicándolo previamente. Su reproducción no está prohibida sino que, por el contrario, es solicitada. GRACIAS.

4 thoughts on “EDITORIAL: Fuerte tormenta sobre el parque II

  1. què?

    el frente costero de Mar del Plata es pequeño? muy poco serio.

    cariló con pinamar….?

    en fin… Necochea tiene casi 100000 habitantes, ….

    de acuerdo con seguir forestando hacia el sur, pero para dónde se desarrola Necochea turísticamente? para que lado?

  2. ¡ HAY QUE HACER COMPLIR LAS LEYES Y PEDIR EL DASALOJO Y REPOSICION DE PLANTAS EN EL ESPACIO DE LAS 5 hAS. OCUPADO POR EL «BARRIO MEANOS» !!!!!!

  3. todo muy bien,

    pero las ciudades costeras se desarrollan frente al mar, su gran ventaja, su diferencial.

    que hacemos? Neco va al revés, se desarrolla para el fondo, hacia dentro del continente. Somos los únicos, eso es evidente….

    que propone usted Castelli?

    1. Necochea llega hasta el Arroyo Zabala. Propongo forestar hacia el sur después que termina el Parque Miguel Lillo y detrás de la Avenida 10. Como los demás balnearios tienen una franja costera muy pequeña Necochea tendría una fuerte diferenciación en ese aspecto. No es necesario construir dentro del Parque o en las dunas móviles y romper el eco sistema

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