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GALGOS: Organizar una carrera de perros podrá tener una pena mayor a la de algunos homicidios

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El Senado aprobó una ley que pena la carrera de galgos con hasta cuatro años de prisión. La polémica.

Una persona que mate a otra por una emoción violenta o sin haberlo planificado podrá tener una pena menor a la que recaiga sobre el organizador de una carrera de perros, según un proyecto aprobado hoy en el Senado con apoyo del oficialismo.

La iniciativa fue impulsada por la rionegrina Magdalena Odarda, de la Coalición Cívica. Sanciona con prisión de tres meses a cuatro años y multa de 4.000 a 80.000 pesos a quienes “por cualquier título organicen, promuevan, faciliten o realicen una carrera de perros sin importar la raza”.

Odarda aprovechó el desgano que abunda en el Congreso por el clima electoral y coló el tema en una sesión convocada para aprobar el pliego del jefe del ejército, pero aprovechada para descartar dictámenes pendientes.

Contó con el apoyo del oficialismo y del socialista Rubén Guistiniani, con la medalla de ser su provincia de Santa Fe la única en prohibir la carrera de galgos.

“Estamos visibilizando y poniendo en discusión esta absoluta actividad ilegal, de maltrato y tortura a los perros como son estas carreras, que son sometidos a tratamientos e inyecciones con drogas y estimulantes químicos, promoviendo las apuestas ilegales y la evasión fiscal”, enfatizó Pedro Guastavino, del FpV.

“Los galgos se han convertido en el símbolo de la impune tortura de animales y esperamos prontamente avanzar contra esta problemática”, agregó.

Cuando el proyecto iba a pasar sin discusión a diputados apareció Mario Cimadevilla, de la UCR, con un apunte que descolocó al recinto.

“Estamos dándole una pena más grande al que organiza una carrera de perros que al que comete un homicidio en emoción violenta o preterintencional”, planteó Cimadevilla.

El artículo 81 del Código Penal es bastante claro. Se impone “reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años” a quien “matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable”.

O a quien ”con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud, produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte”. O sea, ambos homicidios pueden ser menos graves que armar una carrera de perros.

“El Código Penal está repleto de inconsistencias por legislar a las apuradas como estamos haciendo ahora”, alertó Cimadevilla. Su discurso sacó de la modorra a varios senadores radicales y asustó a Giustiniani.

“¡Están alterando el plan de labor!”, se quejó el santafesino. Los radicales se abstuvieron pero el resto prefirió no escuchar y enviar el proyecto a Diputados.

“Se está castigando la riña de perros y está bien. ¿Pero qué es el boxeo sino una riña organizada entre dos personas? ¿No toman anabólicos acaso?”, le dijo Cimadevilla a LPO.

Lejos de escucharlo, sus pares del resto de las fuerzas se entusiasmaron y ya puntean proyectos para proteger a los equinos, un golpe de gracia al turf. Es el debate que se viene.