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Los aumentos en la región alcanzan el 2,6%. Las petroleras los aplicaron porque consideran que la rentabilidad no es suficiente. Desde el sector de expendedores advierten sobre las dificultades.

De acuerdo a la explicación de las empresas petroleras hay dos motivos que explican el alza. En primer lugar, los precios en Capital Federal, La Plata y Gran Buenos Aires son más bajos que los del interior del país, y esto ya se considera insostenible en todas las productoras.

En segundo lugar, YPF no quiere seguir aumentando su participación en el mercado que hoy roza el 60%. “Es por eso que, a pesar de tener el precio más bajo del mercado, debemos aumentar, para no seguir tomando posición en el mercado”, aseguraron a Hoy voceros de YPF.

Entre el sábado y el domingo pasado Esso aumentó los valores al público del gasoil, la nafta súper y la premium, y Petrobras aplicó ajustes en el gasoil y en la nafta de más calidad. Pero, YPF ya había aplicado incrementos en la nafta premium (2,1%) y en el eurodiésel (1,6%), con la explicación de que estos dos productos habían quedado sin variantes luego de las subas que se hicieron en septiembre.

“Los precios en la región aumentaron un 2,6%, pero esa suba no influye en la venta, por el momento. Lo que preocupa es que a los estacioneros no nos queda nada. Ellos se comen el puchero y nosotros miramos cómo comen”, aseguró, en diálogo con Hoy, el Titular del a Federación de Expendedores de Combustibles bonaerense, Luis Malchiodi.

De acuerdo a Malchiodi, en el país ya cerraron más de 3.500 estaciones de servicio, y en la provincia de Buenos Aires el 50% dejó de funcionar. “En lo que va del año debieron bajar sus persianas más de 400, por quiebras o falta de provisión”, aseguró Malchiodi, que contó que están negociando con el ministerio de Trabajo y de Producción, y “esperamos lograr algo para salvar la actividad, porque nuestro destino es oscuro”.

Malchiodi explicó que la actividad comercial está golpeada pero sobrevive, “en cambio nosotros nos estamos fundiendo, y eso se debe a que las empresas petroleras avanzaron sobre nuestras propiedades, obligándonos a asumir costos que no deberían ser asumidos por el producto consignado”.