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no pidas peras al olmo

G.R.Sturla

grs@telpin.com.ar

Tratando de ser un tanto originales, descubrimos que nuestra realidad de vida en esta bendita tierra argentina, puede estar encerrada y aplicada en una serie de sabios refranes y frases comunes.

Distintas opciones y varias categorías se ofrecen.

Elegimos algo como… “NO LE PIDAS PERAS AL OLMO”. Lo podemos analizar desde lo benéfico o inútil. Dependiendo, por supuesto de los intereses que tengan las personas. El OLMO es una especie estimada no apta para plantarse en las ciudades. Crece rápidamente pero su madera no es buena para calefacción ni para carpintería, tampoco da frutos. Tanto es así que algunos municipios lo han prohibido dentro de su ejido urbano.

Los argentinos tenemos un bosque de olmos en plena capital. El vivero está ubicado en un edificio histórico y señorial en Entre Ríos y Rivadavia; zona “Congreso”. Hay como mil olmos dentro de él. Muchos acompañados por accesorios cercanos bastante inútiles también.

Crecen, se reproducen, pero sirven para poco, aunque gozan de muchos cuidados y privilegios.

A ser sinceros, entre tantos “OLMOS”, hay ejemplares; no muchos ni suficientes; de otras especies útiles, pero; son los menos. Este vivero de improductividad tiene sucursales en todas las provincias argentinas y con similares características.

“NO LE PIDAS PERAS AL OLMO” ¿Será porque las exigencias, reclamos y pedidos caen en terreno árido, yermo, estéril?

En esos lugares, los olmos engordan, enraízan y manejan dineros con pocos resultados positivos.

Algunos realmente no sirven para nada, su calidad es patética, y ocupan un lugar que podrían ceder a una especie mejor.

Desprecian la regadera llamada “cultura, civismo, y tal vez probidad”.

Los ciudadanos que los mantenemos, no tenemos posibilidad de hacharlos, pero sí podemos pensar en como “PODARLOS SELECTIVAMENTE” ya que esos mismos ciudadanos los plantamos allí y en cada filial provincial. Asumamos las culpas. Muchos son truchos, ineptos, inútiles, fácilmente degradables y corrompibles y debemos troncharlos con nuestras denuncias, desprecio y castigo ejemplar.

Pero lo invito a jugar al “refrán corrector”.

Aplique usted la medicina necesaria. ¡No s borre!

Tal vez quiera desarrollar…”Cría cuervos y te sacarán los ojos”, o “quien se acuesta con chicos, amanece mojado”, o “s inútil tirarle margaritas a los chanchos”, o “A tal hombre tal precio”.

Hace rato que sólo nos ofrecen “PAN Y CIRCO”, gritándonos en la cara “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago!”

¡Piénselo! No vaya a pasar que cuando se decida…, “En casa de herrero, cuchillo de palo!”.