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Por Miguel Abálsamo

Hoy, como en gran parte de la  vida política del movimiento nacido al calor popular   en 1945, el peronismo afronta responsabilidades del presente y del futuro en la República Argentina.

Atravesando en la actualidad  una crisis de identidad, y falta de conducción política, condiciones indispensables a recuperar para asegurar la organización, única capaz de superar al tiempo, y permitir  un movimiento que no se circunscriba a referentes provinciales, actitudes individuales, o dirigentes enquistados en una cáscara vacía. El peronismo debe  lograr   un movimiento nacional integral en toda la patria.

Sin  resignar las  banderas históricas, soberanía política, libertad económica y justicia social, enmarcados en la plena vigencia de aquellas ideas  fundacionales, adecuándolas a los nuevos tiempos, inspirada en la doctrina social de la Iglesia, el humanismo  y la unidad nacional.

Acompañado  con una profunda actualización doctrinaria, afrontando los desafíos de la globalización, enmarcando el continentalismo, el universalismo, el federalismo y la democratización plena, que plantea los nuevos tiempos, adaptándola a la realidad Argentina actual.

El  enfrentamiento no es contra otros argentinos, por el contrario, aquel concepto de » para un argentino nada mejor que otro argentino» sigue teniendo plena vigencia. La lucha   es  por la justa redistribución del ingreso,  contra el gigantesco drama de millones de compatriotas sumergidos en el desempleo y la marginalidad, con un colapso del sistema educativo, convirtiendo las escuelas públicas muchas veces en comedores escolares, hipotecando a las próximas generaciones, fomentando la desigualdad y creciendo la inseguridad.

El radicalismo ,Centenario partido de nuestra historia, va camino a la reorganización, posibilitando una democracia más plena, no por una cuestión de bipartidismo que nadie  puede ,ni quiere  imponer por decreto, sino porque se hace imprescindible partidos políticos nacionales ,históricos y populares, que se alternen fuertes y dinámicos en la representación presidencial y provinciales.

Más en estos momentos donde la patria debate su futuro, estando en juego la libertad. O convertirnos en un «chavista» o aspirar a una potencia como la brasileña.

Fracasa la política, se acota la democracia cuando el mantenimiento de los partidos tiene firma y apellido. Cuando los jefes partidarios  se alejan, fallecen o se equivocan, se terminan esas estructuras, que pasan a ser aves de paso, ocasiones circunstanciales, sin basamento y firmeza.

Algo así como parece ser el actual Frente para la Victoria, que de la mano matrimonial conduce el país.

El peronismo tiene en nuestro distrito de Necochea un ejemplo a imitar. Un Partido funcionando, autoridades constituidas, trabajo militante todo el año, responsabilidad dirigencial y apertura pluralista a todos los sectores. Hecho demostrado en el resultado electoral del pasado 28 de junio, donde las urnas expresaron en un mismo sentido, a diversos sectores sociales de nuestro distrito.

Necochea es un punto de inicio a imitar en el contexto de la provincia de Buenos Aires y el país.

Deberá cabalgar en los nuevos tiempos,   llamado urgente a  elección interna en todo el país para definir los cargos futuros, transparencia en los padrones electorales internos y llamados a los Congresos provinciales y nacional estableciendo una conducción emanada de aquellos que se erigieron en triunfadores en la última elección del 28 de junio.

Esto es importante, organizar  el Movimiento Nacional Justicialista, pero lo urgente será  el entendimiento de las fuerzas políticas en cada lugar del país, estableciendo puntos de acuerdo como política de estado, pensando en los próximos años de la Nación, no en las futuras elecciones.

También el radicalismo surgiendo en varias provincias, va camino a consolidarse nuevamente en la Nación, preparándose en nuestro distrito para dos elecciones internas determinantes, la primera en el 2010, elección para autoridades del comité y posteriormente votar a quien representará a la UCR como candidato a intendente.

Entendiendo que una nueva clase social apareció a la luz pública en todo el país. El campo.  La nueva burguesía rural, que nada tiene que ver con la vieja oligarquía. Una nueva clase social, tecnificada, productiva, motor de nuestra economía, comprendiendo un capitalismo moderno.

Situación que debe ser entendida por los diferentes partidos políticos, y la sociedad Argentina en su conjunto.

Algo similar ocurrió en el 45, cuando muchos partidos políticos no asumieron la aparición de una clase social, los trabajadores,  marchando desde el  subsuelo de la patria como reflejaría Scalabrini Ortiz.

Algo similar que no fue comprendido cuando la asunción de Hipólito Yrigoyen al gobierno, y el nacimiento de un nuevo pensamiento popular en el país.

El desafío social hace a la naturaleza de la  historia arraigada en los sectores más humildes y los trabajadores de la patria. Sin prescindir de la realidad mundial imperante.

Para  gobernar no alcanza sólo con el apoyo de una franja de la opinión pública, o factores de poder, debemos alcanzar la unidad nacional y una política de reconciliación, alejado de los extremos ideológicos, acercado a las necesidades de la Nación.

Por eso creo imprescindible encarar firmemente la organización  y normalización del Partido Justicialista, a través del ejercicio democrático y la elección de una nueva conducción por el voto directo de los afiliados.

Tanto como la consolidación de la Unión Cívica Radical.

El 2011 les aguarda a ambos, como en aquel abrazo histórico de Perón-Balbín, la responsabilidad de caminar por senderos diferentes rumbo a la presidencia, y el objetivo central de un verdadero Pacto de la Moncloa o de Unidad Nacional, máxime luego de crispación e irritación que el actual gobierno dejará como marca en nuestra sociedad.

En el 83 el imperativo era recuperar y afianzar la democracia, en los 90 detener la enfermedad inflacionaria y posibilitar la estabilidad modernizando el país, en la grave crisis del 2001 alguien capaz de ser » piloto de tormentas», a partir del 2011 imperara el concepto de la unión nacional, la reconciliación y la vuelta a la normalidad nacional.

Este es el camino de reconstrucción, que marcado el pueblo argentino en la pasada elección legislativa en toda la República.

La haremos sin exclusiones y sectarismos.

Reemplazaremos la ofensa y la agresión por el diálogo y la comprensión.

Hoy, se hace imprescindible un peronismo democratizado, renovado cada día, sin perder su identidad, plenamente organizado y un discurso unido en toda la Nación.

Tan imprescindible como un radicalismo pleno, con vocación de poder, sólido en todo el país.

Por sobre los nombres que surjan como candidatos, y las plataformas a conformar, hay un camino de esperanza.

La política esta volviendo a la Argentina.

Esa palabra POLÍTICA, a la  que no hay que temer, y lejos de alejarla  hay que incorporarla a nuestro quehacer diario

La política que persiga  un sólo interés, el de todos los argentinos…

Entendiendo que en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el viento, jamás quien pretende  que sople el viento  donde pone la vela.

Camino al 2011 está apareciendo candidatos que saben por donde soplan los nuevos vientos.

La disputa entre los dos grandes partidos de la Argentina,  y dirigentes normales para conducir el país, alienta un mejor futuro.

Al menor sobre la estética del mal trato actual esta apareciendo, aún con errores y aciertos, nuevamente la política…