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Argentina, Tucumán, Trabajo infantil - PRIMERA FUENTE registró a menores de 13 años en una cortada de ladrillos. / Autor PRIMERA FUENTE

A pesar de los programas especiales y convenios que se firman entre provincias y el Gobierno nacional para erradicar el flagelo del trabajo infantil, en Tucumán esta problemática es alta. Se realizó un recorrido por el Este de la provincia (El Talar) y observó que más de un 40 % de los chicos en edad escolar trabajan en las cortadas de ladrillos y en las zafras del limón. En la escuela Almafuerte los maestros son testigos directos de esta realidad que cada día es más elevada. Sin embargo, los relevamientos e inspecciones que se realizan desde el Gobierno no son suficientes, muchos no cuentan con la ayuda que se anuncia constantemente.

En la última década la aparición de chicos trabajando para ayudar a solventar a sus familias a sobrevivir se intensificó en todo el país. Sin embargo y de acuerdo a los viejos informes oficiales, hace 20 años el trabajo infantil estaba asentado en las zonas rurales. Ahora este flagelo invadió las grandes y pequeñas ciudades. Chicos que se apuestan en los semáforos pidiendo, otros vendiendo golosinas, otros son limpiadores de parabrisas. También abundan en las plazas y principales paseos públicos con sus cajones para lustrar zapatos, levantar la basura con los típicos carros a tracción a sangre. En este sentido, nos interiorizamos sobre aquellos chicos que viven, trabajan y no son vistos por la gran mayoría de la sociedad. Los chicos en las cortadas de ladrillos, un mundo aparte.

La realidad demuestra que el trabajo infantil se encuentra vinculado directamente a las condiciones de vida socioeconómica de una familia, de familias pobres. Esta situación vulnerada se presenta en la total exclusión social, donde disminuyen las posibilidades reales de alcanzar niveles de vida dignos y un posible futuro de calidad de vida humana. De esta forma niños y niñas, realizan en la calle diferentes actividades como forma o estrategias netamente de supervivencia, que desarrollan como una manera de generación de ingresos. Las actividades que desempeñan estos niños para obtener los ingresos solos o con su familia, son cada de actividades sumamente pesadas, que hasta un adulto se queja.

La precarización, explotación social es total para los obreros ladrilleros

En la provincia existen cientos de empresarios que producen ladrillos ganando fortunas ya que ni siquiera contribuyen por retener personal, y las inversiones son mínimas, cuentan con un terreno de superficie mínima para extraer y crear lodo. Según los obreros, el procedimiento de producción es elaborar adobe que luego es introducido en moldes de maderas, se deja secar y recién puede ser implantado en el horno para su coacción. Cada vez que llueve los obreros no asisten a prestar con sus obligaciones y pierden dinero. Día no trabajado, día que no cobran un centavo. Carecen de la asistencia de obra social, ni por parte de los empleadores ni por el Estado.

La explotación laboral, las condiciones de precarización para con los obreros de la actividad ladrillera son una constante que afecta a más de 5 mil tucumanos. A esto se suma que sus hijos, mujeres y menores de edad de entre 12 y 17 años deben soportar las peores condiciones para ayudar económicamente al seno familiar. Según los datos que arrojaron el año pasado el Sindicato de Obreros Ladrilleros en la provincia existen alrededor de más de 300 chicos trabajadores y el 95 por ciento de los obreros no se encuentra registrado. Lo que es peor, sin el Seguro de Riesgo del Trabajo y sus obligaciones son insalubres por su esfuerzo corporal y la exposición a altas temperaturas. Las enfermedades más comunes son corporales con trastornos en la columna vertebral, riñones, además de sufrir trastornos respiratorios a la exposición de los cambios de temperaturas.

Durante los recorridos realizados se pudo hablar con varios obreros y docentes. Ramón Navarro tiene 43 años y contó que él se inició en la actividad a los 12 años y que es un trabajo muy duro y sacrificado. Su mujer lo ayuda a completar sus tareas porque el tiempo no le alcanza para terminar con su obligación. Pidió becas para sus hijos en edad escolar en la Florida y no le dieron. Se encuentra sin cobertura de obra social y sueña que algún día podrá jubilarse. Cuando se enferman quedan a la deriva y a la voluntad de algún vecino que se solidarice. Perciben entre 40 y 80 pesos diarios luego de trabajar más de 12 horas promedio.

En la escuela Almafuerte a unos 25 kilómetros de la capital tucumana asisten al menos 160 chicos de la zona de El Talar. Noemí una docente de hace diez años en ese establecimiento contó que la mayoría de los padres trabajan en las cortadas. Y que otros son jornaleros en fincas de limón. “Los chicos trabajan en las cortadas y los incentivan con monedas y lo aceptan como un juego. Trabajan a la mañana y a la tarde e incluso por la noche cuando queman el ladrillo, cuando llueve descansan”, dijo como aceptando esta difícil realidad.

La precariedad y la falta de asistencia social es constante. Viven incluso amontonados en una misma pieza por la falta de recursos. Varios factores sociales como la violencia son una constante. Muchos no quieren hacer las tareas o ya no tiene fuerzas para prestar atención. La mayoría asiste también para asegurarse un plato de comida.

Julio Domínguez hace un poco más de diez años que vino de Salta y que trabaja en estas cortadas y vive precariamente. “No tengo un lugar para vivir. La mayoría somos pobres y necesitamos la ayuda de alguien. Necesitamos chapas, camas y todo lo que sea necesario. Yo ganó 40 pesos por día de una jornada laboral sin descanso desde las 7 a las 20. Tengo problemas de espalda es constante. A mi me ayudan mi hija de 14 años y mi mujer porque no puedo solo”, relató el hombre con piel curtida.

Julio también aseguró que observa a chicos trabajando que ayudan a sus padres. “Yo no quisiera que mi hija trabaje pero no nos queda otra. “Lamentablemente estoy en negro y desde estos diez años nunca vino alguien del gobierno que nos haga un relevamiento para conseguir ayuda”. Dijo en vos baja y con un poco de vergüenza por su situación de vida.

Durante septiembre se pudo conocer que la Secretaría de Trabajo de la provincia realizó por lo menos 5 inspecciones en el sur de la provincia detectando algunos chicos mayores de 17 años pero que contaban con autorizaciones de sus padres. Sin embargo, los relevamientos que se realizan son insuficientes ya que las modalidades de estos son evadidas tanto por los patrones como por los propios trabajadores mayores explotados, precarizados. El mismo día que se arribó hacia la zona de El Talar (martes 22 de septiembre) varios inspectores realizaron relevamientos en la zona sin detectar a ningún chico en actividad laboral. En cambio, se encontró por lo menos a tres menores de entre 9 y 13 años aproximadamente que cortaban los ladrillos en un campo a menos de dos kilómetros de la escuela Almafuerte del Talar en el departamento Cruz Alta.

Cabe recordar que hace un mes la Comisión Especial de Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), miembros de la Comisión Nacional y la Comisión Provinciales de Erradicación del Trabajo Infantil del NOA, el secretario de Trabajo, Roberto Jiménez, el secretario de Derechos Humanos, Daniel Posse, la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Graciela Sare, y otros integrantes sesionaron en la provincia y anunciaron Que se entregarán mil becas especiales de 900 pesos para cada chico por año que asista a la escuela; Y que además se activa un programa especial de inserción para los padres a través de una ayuda económica.

Según informaciones fidedignas se pudo conocer que los relevamientos para otorgar estas becas se aplicaron a la ligera y sin respetar realmente los requisitos por lo cuales se los diseñó, que llegue a directamente a los chicos con mayores urgencias. Este programa es recibido en casi su totalidad por chicos de escuelas de la capital. Hubo algunas quejas incluso de padres profesionales en actividad laboral que se enteraron de casualidad que sus hijos estaban inscriptos en estos padrones especiales. Según el espíritu de este programa es para dar soluciones a chicos de muy bajos recursos y que en su gran mayoría se encuentran en el interior de la provincia.

En este sentido, María del Rosario Varela, Coordinadora Técnica de la Comisión Nacional de la Erradicación del Trabajo Infantil, comentó que una de las líneas de acción política es promover que las provincias cuenten con sus propias comisiones para erradicar este flagelo. “Desde el Estado nacional estamos fomentando acciones directas y políticas comunes para contrarrestar esta problemática”. Aunque las autoridades tanto nacionales, como locales no dieron a conocer las cifras de este flagelo se pudo conocer extraoficialmente que el gobierno nacional designa 1.000 becas en la provincia.