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Por Oscar Gollnitz

Un hecho delictivo ocurrido en Necochea, en el que aparece damnificado el Fisco, dejó al descubierto el peligroso silencio al que se sometieron la mayoría de los medios de comunicación. Sin dudas, estamos ante una preocupante situación que es necesario revertir porque para “muestra basta un botón”, decían nuestras abuelas, y este botón dejó en evidencia el manejo del terror, maniobras y manipulación de la información.

El hecho policial comenzó en Capital Federal donde fue radicada una denuncia por el posible delito de contrabando de prendas de vestir y perfumes, cuya investigación indicó que podría tener como epicentro a Necochea.

Las actuaciones fueron giradas al Juzgado Federal de Necochea, donde el juez subrogante Alfredo López, bajo la secretaría del doctor César Lisa, inició las actuaciones correspondientes, contando para ello con la actuación de la Policía de Seguridad Aeronáutica, de Capital Federal, y algunos efectivos de la Policía Federal con asiento en Necochea.

El allanamiento comenzó alrededor de las 17, en el edificio Keops, avenida 2 N° 4466, en el departamento que habita Lidia Ruete. Cerca de las 2 del sábado concluyó el procedimiento, con el secuestro de una cantidad importante de prendas de vestir y perfumes importados. Todo será sometido a las correspondientes pericias, y con los resultados la Justicia establecerá si la dueña del departamento es responsable del delito de contrabando.

La descripción de la crónica no difiere de otras que se publican o escuchan cotidianamente en los diarios, noticieros radiales, televisivos o en los portales periodísticos. Pero esta tiene un valor agregado: alguien o algunos, se esmeraron para que no trascienda.

Si la intención fue esa, realmente fallaron en la estrategia porque si de algo se habló durante este fin de semana, fue del allanamiento y sus protagonistas.

Lo que no se puede negar es que es peligrosa la actitud que tomaron la mayoría de los medios de comunicación locales. Algunos portales dieron a conocer la noticia cuando se estaba realizando el allanamiento, pero varios minutos más tarde la levantaron y bloquearon de tal manera que fue imposible acceder nuevamente. ¿Qué sucedió? ¿Fueron amenazados? ¿Temen perder alguna pauta publicitaria? Parece que se olvidaron de los preceptos del periodismo. ¿Si la persona dueña del departamento que allanaron no fuera influyente (evidentemente quedó demostrado que sí lo es), la noticia tampoco habría salido?

Por otra parte también se supo que trabajaron de gusto empleados de empresas periodísticas importantes de Necochea, cuyos dueños no se cansan de enarbolar la libertad de prensa, de expresión y de información, pero que se olvidaron todos estos conceptos ante algún llamado que ordenó que la noticia no fuera publicada en Internet, en papel, radio o señal televisiva.

Estos empresarios importantes evidentemente publican las noticias según el mejor postor porque, aquí también vale preguntarse: ¿Si la persona dueña del departamento que allanaron no fuera influyente, la noticia tampoco habría salido?

Estas situaciones son las que preocupan, sobre todo por el rol que debe ocupar el periodismo y que ¿quedan dudas? no lo está cumpliendo. El derecho de informar, como el de la libertad de prensa, de igualdad y todos los derechos que se enmarcan en la Constitución Nacional, tampoco debe ser cercenado