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Si a alguno de los más fans de los Redondos le quedaba alguna esperanza de volver a verlos juntos arriba de un escenario, a estas horas ya tiene bien en claro que será un sueño incumplido.

Herméticos, infranqueables, los integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se convirtieron en leyenda, además de por su legado musical, por sus características para manejar sus carreras.

Pero algo se rompió en la distancia que se impusieron y sus cabezas hablantes decidieron revelar algunos de los problemas de fondo, que desembocaron en la separación de uno de los grupos más populares que dio la historia del rock argentino.

En reportaje publicado por La Nación, Skay Beilinson, su guitarrista, dio a entender que el Indio Solari, el cantante, “se quería apropiar de ese proyecto tan hermoso que fue Patricio Rey, que había nacido como la comunión y el aporte de muchos artistas y no los deseos de uno solo…”.

En cuestión de horas, el Indio hizo llegar su mail a Rolling Stone para contrarrestar la ofensiva, fue más duro y le apuntó a Poli, mujer de Skay.

“Los soportes de grabación (audio y video) de todos los shows de los Redondos quedaron en depósito en casa de Skay porque Poli era la encargada de contratar los servicios que los proporcionaban… Pedí que se hicieran copias para tenerlas a mi guarda… Siempre coincidieron (de palabra) en que era lo aconsejable. Pero extrañamente, el tiempo pasó y siempre esgrimían una excusa… La noche definitiva me puse firme en mi requerimiento y esa actitud desembocó (ante la negativa) en el rompimiento de la sociedad artística.” Una inesperada pirotecnia verbal de la cual será difícil volver.