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impotencia

La aparición del Viagra que dio lugar a la posibilidad de hallar solución a la disfunción eréctil con tan sólo tomar una pastilla, revolucionó el tratamiento de este trastorno que, se estima, afecta a 189 millones de varones en todo el mundo. Pero de eso hace ya once años, tiempo suficiente como para que voces de disconformidad comiencen a oírse entre los pacientes.


«Una encuesta realizada en varones con disfunción eréctil en tratamiento halló que el 81% dijo extrañar las relaciones sexuales espontáneas, y el 75% el no tener que planear la actividad sexual», comentó el doctor Adolfo Casabé, docente de Urología de la Faculta de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Y es que hasta ahora, los fármacos orales disponibles para tratar la disfunción eréctil debían ser ingeridos con anterioridad al encuentro sexual.

El lanzamiento de una versión de uso diario del tadalafilo, fármaco pariente del Viagra (ambos integran la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa-5), apunta a dar respuesta a esa demanda. «Permite volver a tener espontaneidad y puede ser una opción para personas con una vida sexual más activa», agregó Casabé.

Esta nueva versión de 5 mg para uso diario ha demostrado tener la misma eficacia que la tradicional versión de 20 mg para uso «a demanda». Los efectos adversos más observados (dolores de cabeza, congestión nasal) fueron incluso menores en la versión de uso diario.

En la Argentina, según fuentes de la industria, se venden 1,6 millones de píldoras para la disfunción eréctil al mes, lo que coloca al país en el tercer lugar, después de Estados Unidos (12,8 millones) e Inglaterra (1,7), pero antes de Venezuela (1,5) y Brasil (1,4).

Otros usos en estudio

El uso de los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (sildenafil, vardenafil y tadalafilo) podría tener efectos que van más allá de la sexualidad.

Estudios recientes sugieren que tienen un efecto positivo sobre la disfunción endotelial (déficit en la capacidad de dilatación de las paredes internas de las arterias, que comparten la disfunción eréctil y la aterosclerosis); además, estos fármacos podrían actuar preventivamente sobre la enfermedad cardiovascular.

Después de todo, ambas afecciones parecen estar íntimamente relacionadas. «La disfunción eréctil hoy es considerada un marcador clínico de enfermedad cardiovascular: el 68% de los pacientes que consultan por disfunción eréctil tienen algún factor de riesgo, como hipertensión o diabetes», agregó el doctor Amado Bechara, jefe de la Sección Disfunciones Sexuales del hospital Durand.