Opinión

ECONOMÍA

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Material enviado por el Lic. Jorge Mancuso

El deterioro del mercado de trabajo mantendrá su inercia aún después de que la crisis haga un piso.

Una política económica consistente puede moderar y acortar ese impacto negativo

  • El empleo formal crecía al 3,8% interanual a fin de 2008, en franca desaceleración respecto a mediciones previas
  • En el primer trimestre, el empleo industrial cayó 2,5% interanual y el de la construcción (segmento formal) disminuyó 13,3%
  • Una de las variables más importantes a considerar es el impacto de la crisis sobre el empleo. Esta variable es clave para identificar los cambios en el nivel de bienestar de la población y la posibilidad de recuperar el nivel de actividad via una mayor demanda. Dado el cese de la publicación de las bases de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), una encuesta fundamental para analizar la estructura socioeconómica de los aglomerados urbanos, se debe recurrir a otros indicadores menos completos que aproximen la evolución del empleo. Uno de ellos es el nivel de empleo formal registrado en la SIJP (hoy SIPA) que lógicamente no incluye al empleo informal justamente en momentos en que se supone que este componente del empleo el que más sufre las consecuencias. En este informe se destaca el rezago que existe entre la evolución del nivel de actividad y su impacto en el nivel de empleo, fenómeno que ocurre por diversas razones: a) el interés de las empresas por preservar su capital humano; b) la protección laboral (indemnizaciones) que promueve la estabilidad laboral; c) la ayuda gubernamental vía subsidios hacia los trabajadores suspendidos para prevenir despidos; y d) la posibilidad de ajustar vía horas trabajadas manteniendo el puesto laboral efectivo.
  • La política económica también puede afectar los tiempos a través de los cuales se trasmiten el efecto de la economía real sobre el empleo. La rigidez en el tipo de cambio y/o la dificultad de los gobiernos en flexibilizar la política monetaria pueden acortar los tiempos de trasmisión y no amortiguar significativamente sus efectos.
  • También hay que tener en cuenta que así como la variable empleo puede demorar en reflejar los efectos de una recesión, este mecanismo opera en la dirección opuesta: cuando la economía se recupera pasa un tiempo hasta que el número de puestos de trabajo comienza a aumentar en respuesta a ese fenómeno.
  • De allí que el «peor momento» del mercado de trabajo se registrará algunos meses después de verificado el piso en el nivel de actividad, una brecha que será corregida o no dependiendo de la fuerza de los instrumentos de política monetaria (en especial, tipo de cambio y tasa de interés).
  • El segmento formal del empleo mostraba una evolución positiva de alrededor del 8% anual durante 2007, de la mano del crecimiento del empleo total y la formalización de los trabajadores. En 2008 comienza a observarse una desaceleración del crecimiento del empleo que se vuelve más marcada en el segundo semestre del año. De esta manera, descontando los factores estacionales, entre el II-08 y el IV-08 el empleo formal se incrementó sólo en 52 mil puestos de trabajo (un 0,8% en ese período) contra 209 mil entre el IV-07 y II-08 (3,6%). Así observamos como tiende a estancarse el nivel de empleo formal aunque todavía muestre tasas de variación positivas debido al fuerte crecimiento previo (es decir, arrastre estadístico). En este sentido, puede anticiparse que los datos del primer trimestre de 2009 mostrarán un nuevo descenso de la curva. Si desglosamos estos indicadores entre sector privado y público, observamos una mayor elasticidad al nivel de actividad del empleo privado y un factor estabilizante por parte del empleo público. En 2007, cuando el PIB crecía fuertemente, se observaba un mayor dinamismo del empleo privado en comparación con el empleo total (que incluye al empleo público). En 2008, con los sucesivos impactos que sufrió la economía, se observa una reducción acentuada del empleo privado formal que es amortiguada el empleo público.

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El impacto del empleo en la industria

  • La caída en el nivel de empleo ya se observa en varios sectores. En la industria, utilizando el Índice de Obreros Ocupados (IOO-EIM) elaborado por el INDEC, observamos que ya en el primer trimestre de 2009 la variación interanual pasó a terreno negativo. Este fenómeno va de la mano de una menor demanda nacional e internacional que ha llevado a recortes en el nivel de producción industrial. El empleo industrial promediaba un crecimiento de 5% durante 2007, cuando el volumen de producción crecía a aproximadamente el 8% anual. En 2008 se observa una desaceleración que se vuelve una caída en términos absolutos hacia fines de ese año y principios de éste. Como se observa en el gráfico adjunto, la mayor elasticidad de la crisis se registra en las horas ocupadas que muestran una mayor profundidad de la caída entre el cuarto trimestre de 2008 (-5,3% interanual) y el primero de 2009 (-4,4%).
  • La caída en el nivel de actividad ha sido mayor, como hemos ido observando en anteriores informes del IERAL; por lo que impacta en el nivel de productividad industrial que también se ha reducido más que proporcionalmente. Esta caída de la productividad hace subir el costo laboral unitario (CLU) en dólares aún cuando el tipo de cambio se deslice gradualmente.

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El impacto del empleo en la construcción

  • La construcción ha sido uno de los sectores donde más ha crecido el empleo durante la recuperación post crisis 2001/2002. Sin embargo, desde fines de 2007 se comenzó a observar una merma en los determinantes del empleo que afectaron la capacidad de este sector de seguir generando impuestos al trabajo. Entre estos factores se incluye el crecimiento del costo laboral real por la falta de mano de obra calificada, las dificultades existentes en el mercado de créditos para financiar nuevas obras, los vaivenes en el volumen de obra y la moderación de la tasa de ganancia del sector por el aumento de la oferta edilicia. De esta manera, se observa un estancamiento en alrededor de los 380.000 puestos de trabajo hacia principios de 2008. Desde ese momento, el nivel de puestos laborales ha caída casi sin pausa hasta alcanza los 325.000 a principios de 2009. En Brasil también se observa un impacto de la crisis internacional aunque menor. A principios de 2009 registraba 1,65 millones de puestos de trabajo que se incrementaron hasta alcanzar los 2,2 millones. Desde ese momento se observa una destrucción de casi 100.000 puestos de trabajo. De esta forma, se puede tratar de separar el efecto que tuvo la crisis internacional y lo que deriva de los distintos contextos de política económica llevados adelante en cada país. En los primeros meses del año, el empleo de la construcción en la Argentina muestra una tasa de variación negativa interanual cercana del 13% mientras que en el Brasil todavía se registra una tasa positiva de 10,2 % interanual.

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