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Myriam Arancibia (CCT CONICET – CRICYT)

El mal de Chagas sigue siendo un tema que no ocupa espacio ponderable en la agenda científica y tecnológica a la hora de generar políticas de salud. Así lo define Mariana Sanmartino, bióloga dedicada a la educación sobre un mal asociado a la pobreza y a los ranchos aunque, en realidad, significa mucho más.

Entrevista a Mariana Sanmartino – Bióloga-UNCórdoba – Dra. Ciencias Educación-Univ. Ginebra – Inv. CONICET – Grupo Didáctica Ciencia-La Plata

Cuando hablamos de Chagas, hablamos de mucho más que lo que se cree. Siempre se habla es de los aspectos biomédicos, de la vinchuca, sus hábitos, de la enfermedad, del aspecto médico o qué implica la enfermedad. Pero, se habla poco es del contexto y de la gente que padece y convive con el Chagas.

Muchas veces, se usa el discurso de que el Chagas existe porque las personas son ignorantes o sucias. En realidad, no es así, puesto que cada uno tiene sus saberes, científicos o no, pero igualmente válidos.

Si no se dialoga desde la igualdad, no se podrá alcanzar la solución del problema. La ciencia ha avanzado mucho en este tema. La gente que convive con la vinchuca sufre la misma situación desde hace miles de años.

Si no se tiene en cuenta a la gente que vive el problema para elaborar los materiales de divulgación o las campañas de control, difícilmente se llegue a la solución.

¿Hablar de Chagas es hablar de pobreza?

Es hablar de pobreza, de decisiones políticas, de falta de información. No sólo de la gente que convive con las vinchucas sino de quien tiene mucha instrucción e información pero sigue creyendo que el Chagas es una enfermedad del pasado o que se da en el medio del campo, a miles de kilómetros de las ciudades. Y, en realidad, es un problema que está urbanizándose.

Por eso, sacando el tema biomédico, se puede hablar de pobreza y de mucho más, como discriminación. A la gente que tiene Chagas, no se le da trabajo debido a la aplicación de una ley que estuvo vigente hasta el año pasado. Esa norma, que permitía el análisis preocupacional con reactivos para detectar el mal de Chagas, ha sido derogada. El tema, ahora, es hacer el seguimiento de cómo van a actuar las empresas al respecto. Creo que, por inercia, seguirán pidiéndolo si, desde el Estado, no se hace una campaña firme de difusión sobre el tema y no se actúe con actitud discriminatoria.

El análisis de Chagas ¿podría tomarse como un elemento positivo desde la salud pública?

Si la idea fuera dar cobertura a la gente enferma, podría ser positivo pero en la práctica no ha ocurrido. Habría que implementar otros mecanismos por parte de efectores de salud pública que ayuda al paciente a saber si tiene o no la enfermedad. La idea es que no sea un mecanismo bisagra como es el análisis preocupacional. Nunca se observó y se aprovechó para hacer estadísticas sobre la población argentina y la incidencia del Chagas o para acercar métodos curativos a los enfermos. Todo lo contrario, si da positivo no consiguen trabajo.

La pobreza y la ausencia de decisiones políticas

La causa fundamental está en palabras como pobreza y falta de decisiones políticas. La respuesta fácil es: la culpa es de la vinchuca y del tripanosoma. Pero, la trama es más compleja. La vinchuca porta el tripanosoma pero si está domiciliada en viviendas bien construidas, no habría vinchuca. Por lo tanto, no habría transmisión a humanos de tripanosoma. Pero, la causa está, y tomo una frase de médicos sin Fronteras, en que “El Chagas es una enfermedad silenciosa y silenciada”. Esa es la trama compleja.

La difusión cinematográfica del tema ¿ayudó a concienciar sobre el problema?

He sido muy crítica con la difusión cinematográfica del Chagas porque, a la gente, le quedó el mensaje de que la causa estaba en el rancho. O sea, con salir a quemar ranchos, el problema se solucionaba. En realidad, hay ranchos que no tienen vinchucas. Eso muestra que las causas pasan por otro lado. Más allá de que el rancho favorezca la presencia de la vinchuca. La relación no es rancho-vinchuca. Hay casas de material repletas de vinchucas. La solución no es quemar ranchos.

Muchas veces, por haber puesto la causa en la vivienda o en el tipo rancho, se ha hecho barbaridades, gastando mucho dinero en la planificación de barrios sin tener en cuenta la idiosincrasia de la gente. Con una total falta de respeto, les han tirado el rancho abajo, construyéndole una casa de material al lado, sin observar las pautas culturales. A los dos meses, estas personas habían armado el rancho, nuevamente.

Esto no significa que la gente sea sucia o dejada sino que, por sus costumbres, no apropian la casa de material. No es su hábitat. Es como si a nosotros nos tiraran nuestra casa y nos construyeran otra porque consideran que es mejor. Debe involucrarse a la población en el proceso y no convencerla de las bondades de nuevas modalidades que le son ajenas.

Es bueno difundir el tema pero, si no se lo hace integralmente, puede ser peligroso. Además de la decisión política, hay que considerar que, por las características de la enfermedad, no hay generación de espectacularidad. La gente que tiene Chagas puede vivir toda su vida con el mal, sin saberlo. Convive con el problema pero es secundario frente a otros más acuciantes. No genera muertes masivas, epidemias o cortes de rutas que movilizan y molestan y los políticos descansan en ese sentido.

¿Cuál es la peligrosidad del Chagas?

El 25% de quienes se enferman, sí desarrollan la enfermedad. El 75% restante seguirá siendo portador del tripanosoma en la fase asintomática. El problema médico es para ese 25% que desarrollará lesiones de distinta complejidad y necesita atención porque puede morir a causa del Chagas.

Las lesiones se generan en el corazón, principalmente. Pero, pueden ser en el aparato digestivo y en el sistema nervioso. Las lesiones del corazón más comunes son muy variables. Hay pacientes que mueren o que necesitan un marcapasos. También, los hay que necesitan medicación normal y adecuada para un cardiópata. El resto, y también este 25%, están más expuestos a la discriminación.

Además, el 75% no deja de tener un problema grave y debe ser sometido a tratamiento.

Con respecto a los niños, hay una ventaja y es que pueden curarse. No así los adultos.

El trabajo hay que apuntarlo a mujeres en edad reproductiva por la posibilidad de transmisión congénita y el control de los niños para que no caigan en ese 25% crítico o enfrentarse a la discriminación a lo largo de su vida.

¿Qué falta para que se desarrolle la etapa preventiva?

Hace falta comunicación y educación, en todos los sentidos. No sólo educación tradicional en las escuelas aunque cumplen un rol clave. Pero, hay trabajo de comunicación en los medios masivos y la terapéutica (relación médico paciente), que debe hacerse. Lentamente, va imponiéndose porque, anecdóticamente, hay muchas mujeres del campo que saben que tienen Chagas, por los análisis de embarazo, pero no saben para qué se los hicieron y no llevan sus hijos a realizar el tratamiento. Entonces, no les informan que el sentido de análisis es tomar al bebé recién nacido para que haga el tratamiento y se sane.

Cuáles son las regiones del país, más afectadas?

Centro y Norte. Provincias como Santiago del Estero, Formosa y Chaco. Pero, Chagas está presente en todo el país debido a las migraciones humanas. Hay programa de prevención de Chagas, incluso, en Tierra del Fuego por la cantidad de gente que se trasladó a la provincia con la enfermedad. No hay vinchucas pero sí enfermos que necesitan tratamiento, mamás y bancos de sangre que deben ser controlados. (ARGENPRESS)

CHAGAS: enfermedad silenciosa y silenciada.ahorainfo.com.arSaludMyriam Arancibia (CCT CONICET - CRICYT) El mal de Chagas sigue siendo un tema que no ocupa espacio ponderable en la agenda científica y tecnológica a la hora de generar políticas de salud. Así lo define Mariana Sanmartino, bióloga dedicada a la educación sobre un mal asociado a la pobreza...Desde Necochea al mundo