domingo, febrero 25, 2024

Salud

TUBERCULOSIS: Afirman que se está dificultando el control

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Doctores Santarelli (izquierda) y Acrogliano.

La enfermedad está recrudeciendo en los sectores sociales bajos y medios; no obstante, el Estado no otorga presupuesto al programa y este año, además, suspendieron por largo tiempo los tratamientos.

El diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, atento a este problema publicó la siguiente nota:

“El director asociado del hospital Penna, doctor Luis Santarelli, y el referente zonal del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis, el neumonólogo Pablo Acrogliano, coincidieron en que no se está pudiendo controlar la incidencia de esa enfermedad.

Durante 2007, la Región Sanitaria I notificó sobre 103 casos nuevos de tuberculosis, 31 menos que en 2006, 53 menos que en 2005 y 10 menos que en 2004.

No obstante, los profesionales dudan de que los números registren un descenso progresivo de la cantidad de afectados; más bien, consideran que el sistema de salud no está pudiendo llegar a toda la población que requiere tratamiento.

«El tema es complejo, porque la tuberculosis no se limita a una enfermedad pulmonar, tiene un componente socioeconómico importante, lo que genera una asimetría: del lado médico, disponemos de todos los recursos para que se erradique, pero, evidentemente, nos está faltando la cobertura socioeconómica para que el paciente tenga acceso a los tratamientos. Ese es el nudo por el cual la tuberculosis, lejos de estar desapareciendo, está reapareciendo», definió Acrogliano.

El médico fue contundente al afirmar que ‘lo que falta es decisión política para querer trabajar concretamente a través del programa’. Detalló que, en la Argentina, la tuberculosis tuvo mucho peso, en otros tiempos.

‘Desde 1941, existe una ley nacional que ubica la lucha contra la enfermedad entre las acciones de salud pública y el programa, que está muy bien diseñado, establece claramente lo que hay que hacer; lo que falta es la decisión de querer hacerlo y actuar en consecuencia: destinar presupuesto y recursos, por ejemplo’, expresó.

Aclaró que, en el ámbito de la Región Sanitaria I, se cuenta con el apoyo político necesario, pero el equipo que opera el programa está absolutamente limitado por la falta de recursos para supervisar los 15 partidos que se encuentran distribuidos en los 80 mil kilómetros cuadrados que mide la jurisdicción.

‘Tenemos que contar con la buena voluntad de los municipios para que nos paguen la nafta o con la disponibilidad de algún móvil de Región Sanitaria I o de alguna ambulancia que vaya a la zona. Así, trabajar se hace muy difícil’, redondeó.

Acrogliano añadió que también conspira contra la erradicación de la enfermedad la situación actual del sistema hospitalario. ‘A nadie escapa que faltan médicos y enfermeros’, acotó.

Pobreza y estrés.

El especialista puntualizó que, hoy, entre los pacientes, ‘hay de todo’.

‘Llegan tarde y muy deteriorados; generalmente, con formas pulmonares graves, bilaterales, muy desnutridos y en muy mal estado general. La enfermedad sigue predominando en las zonas donde las necesidades básicas están insatisfechas, pero también donde el estrés está aumentando’, subrayó.

Especificó que Villarino, Patagones y Bahía Blanca reúnen el 70 por ciento de los casos notificados de toda la región, pero diferenció que únicamente los dos primeros son sitios de mucha pobreza.

‘En Bahía Blanca, empezó a jugar el estrés de manera importante; nuestros pacientes son empleados con mucha carga laboral y también se nota la incidencia de la mala alimentación a causa de dietas’, describió.

Puntualizó que la relación entre los sexos suele ser de dos varones afectados por una mujer.

‘Ahora, tenemos dos mujeres internadas en el servicio; una es empleada y la otra, ama de casa; las dos de clase media’, ejemplificó.

Médicos: ¿Ojos que no ven?

Acrogliano sostuvo que, desde hace algunos años, el programa se impuso el desafío de revertir el hecho de que muchos médicos se olvidan de que la tuberculosis existe.

‘Como es una enfermedad de larga data y estigmatizante, no se piensa mucho en ella. No obstante, creo que, de a poco, se la va pensando cada vez más’, consideró.

Santarelli, desde su postura de médico clínico, diferenció que los médicos la piensan, pero desde el punto de vista epidemiológico. ‘Cuando viene un paciente de bajos recursos, que vive en determinadas zonas, tenemos tendencia a considerar esta posibilidad; en otros casos, cuesta más’, aclaró.

Por otro lado, el director asociado del nosocomio expuso que la falta de diagnóstico se relaciona, también, con la precarización laboral.

‘Cuando los trabajadores están en condiciones deben tramitar la libreta sanitaria, lo que implica someterse a un examen básico que permitiría al médico, eventualmente, hilvanar que el paciente tiene este problema, amén de que los afectados llegarían antes a la consulta. Pero en la zona hay mucha gente trabajando en negro’, indicó.

Deficiente provisión de tratamientos

Acrogliano dio a conocer que, por primera vez en diez años que son los que lleva participando del programa, tanto el nivele provincial como nacional discontinuaron severamente la provisión de medicamentos.

‘Han faltado en forma importante los tuberculostáticos de primera línea, con los que se trata habitualmente el problema. Esta situación nos llevó, en la zona, a tener que suspender los tratamientos hasta dos y tres meses, con el consiguiente riesgo epidemiológico y de reactivación de la enfermedad. En este hospital, no sucedió, porque tenemos un servicio de neumotisiología que nos permitió sostener el déficit’, aclaró.

Señaló que, en la ciudad y la zona, ya existen casos de pacientes denominados multirresistentes (resistentes a los medicamentos habituales) y lo atribuyó a la discontinuidad de los tratamientos.

‘Cuando uno trata un paciente con medicamento de primera línea, tiene el 95 por ciento de chance de curarlo; cuando la persona hace resistencia a esos medicamentos, las posibilidades de curación se reducen a menos de la mitad, y se necesitan drogas que son importadas y diez veces más caras, y tratamientos muy prolongados, de un mínimo de 18 meses’, detalló.

Dio a conocer que el programa atiende a cinco pacientes con estas características, lo que calificó como ‘un número interesante’ y dijo que trabajan para que no se dé otro más.

Mejor vacunación.

Finalmente, el neumonólogo celebró que, a lo largo de 2007, no se notificó caso alguno de meningitis tuberculosa ni tampoco en lo que va del presente año, siendo que, hasta 2005, morían niños a causa de esa afección.

‘Esto es muy bueno y está relacionado con que hemos cambiado el sistema de vacunación de la BCG (antituberculosa, que previene las formas graves de la enfermedad): antes, las enfermeras salían a vacunar y muchos pacientes se nos escapaban; ahora, se estructuró con la gente de vacunatorio que las dosis son dadas antes de que los bebés abandonen el hospital, con lo cual hemos llegado a vacunar al 95 por ciento de la población objetivo’, precisó.

Santarelli subrayó que, debido a que se trata de la única maternidad pública de la ciudad, es menester llegar al 100 por ciento de los recién nacidos vacunados.

Por otro lado, ambos profesionales coincidieron en que la detección de la tuberculosis se enmarca en la atención primaria, que está en manos de los municipios, y entendieron que las comunas no se están encargando de la cuestión tanto como debieran.

Agregaron que varios casos provienen de instituciones cerradas, en las cuales, evidentemente, tampoco se efectuaron los controles correspondientes.

Verónica Saeta

Atención a los síntomas.

Acrogliano llamó a recordar que la tuberculosis existe y, además, está tomando envión, y que todo paciente con tos y expectoración por más de 15 días sería conveniente que se sometiera a un examen de esputo. ‘Es preferible hacer un análisis de laboratorio de más y no de menos’, destacó, antes de mencionar que el hospital dispone de toda la infraestructura y la medicación para tratarlos en forma continua.” (LA NUEVA PROVINCIA)