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Por Miguel Abálsamo

Al leer la nota que el alcalde Daniel Molina brinda a Ecos Diarios y el periódico refleja en dos páginas el martes 24 de junio de 2008, vinieron a mi mente varias cosas, la primera el agradecimiento por ser el verdadero autor de mis tantas editoriales ,fuente inspiradora de mis artículos, maldiciendo no haber estado equivocado, hubiese preferido mi error antes que el desastre municipal que el propio intendente debe irremediablemente admitir aunque trata de adornar con palabras elegantes y frases de compromiso…

Muchas veces frente a mi computadora me preguntaba: ¿No estaré exagerando conceptos, no será un microclima que no me permite ver mejor el horizonte?

Ahora quedo tranquilo, el propio jefe político comunal corrobora lo afirmado en su momento.

Molina dice que la situación financiera es crítica. ¡¡¡ Vaya descubrimiento!!! Podríamos cantarlo a dúo.

No es que de tanto repetirlo se haya consolidado como verdad. Es que es verdad realmente .La Municipalidad esta en estado de quiebra. En terapia intensiva.

Molina habla de un pasivo de 24 millones de pesos, afirmando que la deuda hoy significa el treinta por ciento del presupuesto municipal anual, la desconfianza generada en la población y en los proveedores de la municipalidad.

Los gastos que se escaparon por la inflación y lo excesivo de la masa salarial.

Yo pregunto doctor Molina… ¿cuánta era la masa salarial y la cantidad de personal cuando ingresó en su ciclo como intendente…o acaso no sabía que con todo el personal, aproximadamente 500 personas que usted hizo ingresar al estado ocurriría esto? no es necesario ser economista recibido en Harvard para llegar a tan deducción.

En mis consultas diarias con mi amigo mascota llamado «Cachu» parte indisoluble

del núcleo familiar, cada vez que salíamos a buscar los árboles del centro para sus necesidades diarias, el me hubiese respondido estos interrogantes , más rápido que lo que mueve la cola festejando mi regreso a casa.

En lo personal el intendente me roba el libreto.

En estas columnas usted ha leído de tiempo atrás el déficit, los proveedores aguardando meses para cobrar, el exceso de personal, el aumento de salarios a los funcionarios, las malas asignaciones del gasto, las casas del Plan Federal que se caen, las horas extras que sobreabundan, la capacidad de Poncio Pilatos de varios funcionarios ante la crisis.

En realidad lo único que hace Molina es reflejar la realidad.

Cualquier similitud con mis editoriales es pura coincidencia.

Los mismos números, los mismos desastres, el mismo estado municipal , el mismo intendente en segundo mandato.

Con la salvedad que ahora hemos encontrado al enemigo del pueblo.

No será el noruego Ibsen escribiendo su obra dramática, pero el enemigo del pueblo al decir del alcalde ha pasado a ser el doctor Alberto Esnaola («Beto»). No por habérsele atrevido al pediatra sacándole más del treinta por ciento ante todos unidos apenas triunfamos (CON, RAPACA, MOLINA, AZCOITI, PARIENTES, EMPLEADOS MUNICIPALES, RADICALES FUNCIONARIOS, DELEGADOS MUNICIPALES…ETC. ETC.) sino porque se lo ha personalizado como único culpable de las crisis que tuvo la administración «molinista»,cuando le tocó ocupar un lugar en el Ejecutivo, ocupando el cargo de Secretario de Gobierno.

Exactamente la frase conceptualizada en Ecos Diarios del martes 24-6008 es…» las pocas crisis que se registraron en el gabinete estuvieron originadas por el ex Secretario de Gobierno Alberto Esnaola, quien motorizó la Lista 11 de Espacio Radical Abierto en la última interna».

Ahora, el enemigo principal, causante de todos los males, al que habría que condenar y ejecutar en las puertas del comité es Esnaola.

Ha suplantado al último intendente previo a Molina, doctor Julio Municoy, aquel que dejó el municipio con seis millones de déficit (hoy es 24 los del señor intendente).

Esnaola eclipsa a la oposición. Ya Venegas no es un obstáculo para su gobierno, Guarracino un adversario riesgoso a suplantarlo, la ACT un impedimento cuando estuvo en el legislativo. Ni los gremios, ni los empresarios que no lo entienden, ni el interior del distrito que no lo vota, o algunos periodistas malintencionados que nos ocupamos de criticar esta brillante administración, y no nos esmeramos por escribir el diario de Yrigoyen.

El enemigo del pueblo se llama Esnaola.

Una buena manera para no fracasar es buscarse una buena excusa. Tal vez pretenda encontrarla en el ex secretario de gobierno. A esta altura la gente poco cree y mucho sonríe ante estas afirmaciones.

Al estilo elefante en un bazar, el alcalde rompió antes de comenzar un diálogo interno de su partido. ¿Cómo puede alguien llamar a la unidad partidaria tildando a su principal oponente de hace horas en una interna partidaria de generador de las crisis en su gobierno…?

Ese ingreso al bazar se traslada a la gente, cuando irrumpe en la sociedad diciendo brutalmente lo que siempre ocultó, el enorme déficit municipal, la excesiva carga de empleados estatales que el mismo generó, los proveedores que se ven imposibilitados de cobrar en termino, y el malhumor que esta ganando la sociedad.

El intendente debería empezar a entender aquello de que cuando muchos no tienen razón, muchos terminan teniendo razón.