El Gobierno sella un acuerdo con Comodoro Py para frenar las causas Libra y Adorni
En los pasillos de la Casa Rosada respiran con alivio y celebran la «cintura política» del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Tras semanas de tensión inicial, el oficialismo afirma haber encauzado la relación con los jueces federales para garantizar un objetivo central: blindar judicialmente a las figuras del ecosistema libertario y frenar el avance del «criptogate» (causa Libra) y la investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La tregua y el posterior entendimiento entre el Poder Ejecutivo y los tribunales de Retiro se terminaron de sellar en un reciente viaje a París que compartieron el ministro Mahiques y el juez federal Ariel Lijo.
«El clima mejoró», admiten en Comodoro Py, dejando atrás el malestar que había generado el desembarco de Mahiques en el Ministerio en lugar de Guillermo Montenegro.
Hoy, el funcionario es elogiado por lograr mover los pliegos de jueces en el Senado, una destreza que ni el macrismo ni el Alberto Fernández habían conseguido desplegar con éxito.
La jugada para enterrar la causa Libra
La preocupación mayor de Javier y Karina Milei pasa por la causa Libra, una investigación sobre una presunta estafa cripto. Para adormecer el expediente, la estrategia oficial consiste en sostener al camarista Pablo Bertuzzi en la Sala I de la Cámara Federal porteña.
Bertuzzi debe revisar el fallo del juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien dictó una resolución que excluyó a los querellantes de la causa, una maniobra que abre la puerta directa a su anulación.
Para asegurar el voto de Bertuzzi —quien formaría mayoría con Mariano Llorens, un juez blindado que fortalece su poder en la Cámara—, el Gobierno apurará su pliego en la Comisión de Acuerdos del Senado.
Esta decisión dejó en el camino a la fiscal Cecilia Incardona, quien lideraba la terna por concurso y contaba con el respeto de sus pares y potencial apoyo del peronismo.
La propia Incardona recibió un llamado de cortesía esta semana para avisarle que Mahiques enviaría el pliego de Bertuzzi al Congreso. A cambio del retroceso de Incardona, Mahiques ya había enviado previamente el pliego de Ana Juan, pareja de la fiscal, como titular del juzgado federal de Hurlingham.
En los tribunales, el aval a Bertuzzi se lee como una concentración de poder total en manos del «clan Mahiques» (que integra también su padre, el camarista Carlos «Coco» Mahiques).
La jugada se consolidó a pesar de la resistencia interna de Santiago Viola, viceministro de Justicia y representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, quien detestaba la postulación de Bertuzzi debido a que el camarista había confirmado su procesamiento en el pasado por plantar testigos falsos contra el juez Sebastián Casanello. El peso político de blindar al Presidente terminó pesando más que las viejas rencillas.
El futuro de Manuel Adorni
El otro frente urgente que el Gobierno busca despejar es el del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por el crecimiento de su patrimonio. El expediente recayó en el juzgado de Ariel Lijo y la investigación fue delegada en el fiscal Gerardo Pollicita.
En el entorno judicial hay lecturas cruzadas sobre el destino de la causa. Fuentes con acceso al expediente detallaron señales de un presunto letargo: al dueño original del departamento de Caballito adquirido por Adorni solo le exhibieron la escritura para que confirmara si era correcta, sin profundizar en mayores preguntas.
Sin embargo, desde otras fiscalías de Comodoro Py desmienten tajantemente que la investigación haya perdido fuerza. Aseguran que Pollicita recolectó una cantidad muy importante de información, aguarda respuestas clave de la DAFI y «se bancó la presión» cuando ni el propio Presidente quería apartar a Adorni de la Jefatura de Gabinete. «No va a aflojar», prometen sus colegas.
A pesar de la resistencia del fiscal, en la Casa Rosada confían en que el juez Lijo actúe como un dique de contención. La sintonía fina lograda en París entre el magistrado y Mahiques es vista por el Gobierno como el triunfo definitivo del ministro de Justicia, quien no solo logró aliviar la presión judicial sobre la AFA, sino que empezó a cumplir con creces las demandas más sensibles de Karina Milei.
