El consumo de carne vacuna cayó un 11,5% en el primer semestre arrastrado por la suba de precios
El consumo aparente de carne vacuna en el país sufrió una dura contracción durante la primera mitad del año. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la demanda interna se situó en 1,02 millones de toneladas entre enero y junio, lo que representa una caída del 11,5% en comparación con el mismo período del año anterior. En términos absolutos, el mercado local absorbió 131.830 toneladas menos.
Esta retracción impactó de lleno en la mesa de los argentinos: el promedio móvil de los últimos doce meses ubica el consumo per cápita en 47 kilos anuales, un 8,2% por debajo de los valores de junio pasado. Esto equivale a una pérdida concreta de 4,2 kilos de carne vacuna por habitante al año.
El principal factor detrás de esta baja es el comportamiento de los precios minoristas. Pese a la desaceleración del índice general de inflación en junio (1,9% mensual), el rubro de carnes y derivados acumuló un alza interanual del 45,0%, superando con holgura al IPC general (33,4%).
Al hacer foco en los cortes vacunos, la suba fue aún más pronunciada, alcanzando un 53,6% anual frente al 29,9% que registró el pollo. Con este esquema, el kilo de carne vacuna se encareció un 18,3% en términos relativos respecto a la carne aviar.
Sin embargo, el reporte de CICCRA señala signos de estabilización en el último trimestre. Durante junio, el precio promedio de los cortes vacunos mostró una leve baja marginal del 0,1% mensual, impulsada por caídas en cortes populares como el asado (-1,8%), la nalga (-0,9%) y el cuadril (-0,5%), mientras que la carne picada común y la paleta registraron subas moderadas (2,1% y 0,6%, respectivamente).
La pérdida de dinamismo en la demanda interna alteró la estructura de destino de la producción nacional: el mercado doméstico pasó de absorber el 75,6% del total producido en el primer semestre de 2025 al 71,4% en el mismo lapso de 2026.
En la vereda opuesta, el frente externo actuó como amortiguador. Las exportaciones de carne vacuna crecieron un 10,2% interanual en volumen durante los primeros seis meses del año, apalancadas por la ampliación de la cuota con Estados Unidos, lo que permitió compensar de forma parcial la baja actividad de una industria frigorífica condicionada por la menor oferta de hacienda.
