Renunció Manuel Adorni en medio de una polémica carta donde enumeró supuestos delitos
En un clima de extrema tensión política y mientras la atención pública se centraba en los preparativos del partido contra Jordania, Manuel Adorni presentó su renuncia indeclinable como jefe de Gabinete.
El exfuncionario se despidió con una extensa y melancólica carta dirigida al presidente Javier Milei, publicada en la red social X (antes Twitter), en la que se posicionó como víctima de una «persecución mediática».
Como reflejo del impacto de su caída, el ex vocero y polemista digital decidió cerrar los comentarios de su cuenta en X, evitando el termómetro de las redes sociales tras su salida.
Una renuncia «amateur» que abre nuevos frentes
El dato más llamativo de la carta de renuncia —calificada por analistas como un grave error estratégico— es que el propio Adorni incluyó una extensa lista de supuestas irregularidades y delitos que hasta el momento no formaban parte de la agenda pública ni le habían sido atribuidos formalmente.
Los supuestos delitos que Adorni sumó al debate:
- Contratos falsos e inexistentes de su esposa con el Estado.
- Operación de granjas de criptomonedas en complicidad con la Custodia Presidencial.
- Gastos personales y «astronómicos» solventados con fondos públicos.
- Sociedades offshore en Uruguay.
- Casos de nepotismo, mansiones y autos de lujo.
- Pagos millonarios para comprar silencio y cirugías estéticas de miles de dólares.
El análisis de los expertos: El consultor político Mario Riorda señaló en sus redes sociales: «Solo el amateurismo puede explicar la redacción de esta carta de renuncia que intenta clausurar un proceso. En estas circunstancias, el texto debiera intentar cerrar temas y encuadres. Esta carta, en cambio, sigue abriendo frentes».
Fuentes internas revelaron a LPO que la primera versión del texto presentada el sábado ya había escandalizado al entorno presidencial, siendo calificada como una «catástrofe». A pesar de las revisiones, el texto final no logró contener el daño.
El origen del escándalo y la interna del poder
Aunque Adorni intentó justificar su salida bajo el argumento de proteger a su familia de una «carnicería mediática», analistas políticos recordaron que el conflicto comenzó por sus propias acciones. «El kilómetro cero de todo este escándalo fue cuando subió a su esposa al avión presidencial, mezclando él mismo lo público con lo privado», señalaron fuentes a este medio.
Patricia Bullrich, la gran ganadora
La salida de Adorni reconfiguró de inmediato el mapa de poder dentro del oficialismo, dejando a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en una posición de total centralidad. Bullrich había mantenido una postura inflexible frente a la continuidad del funcionario, manifestando ante el bloque libertario que «lo que hizo Adorni está mal y hay que sacarlo».
La ministra dejó que la presión parlamentaria y la inminente moción de censura aceleraran el desenlace. Tras confirmarse la salida, Bullrich publicó un sugerente mensaje en sus redes, sin siquiera nombrar al exjefe de Gabinete:
«La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo.»
Con la salida de Adorni, el ala más dura en términos de institucionalidad y ética pública dentro del Gobierno se anota un triunfo clave, forzando un recambio obligado en el riñón más cercano a los hermanos Milei.
