La defensa de Thelma Fardin asegura que Juan Darthés agotó las instancias judiciales en Brasil
Tras el reciente revés judicial para Juan Darthés en la justicia brasileña, la abogada de Thelma Fardin, Carla Junqueira, fue contundente respecto al futuro procesal del actor condenado por abuso sexual.
En declaraciones a Radio Provincia, la letrada afirmó que el camino legal en el país vecino ha llegado a su fin: “Lo único que le queda a Darthés es la CIDH”.
Un fallo sin fisuras
Junqueira explicó que el Tribunal Federal rechazó las últimas apelaciones presentadas por la defensa de Darthés, cerrando la puerta a nuevos cuestionamientos internos.
Según la abogada, el tribunal determinó que la condena es un fallo sólido que no presenta irregularidades:
“El tribunal entendió que su condena es un fallo que no tiene cuestionamientos ni desde el punto de vista constitucional ni desde la interpretación del derecho”.
Ante este escenario, la posibilidad de que una nueva presentación de la defensa prospere es, en palabras de Junqueira, «remota».
Con la inadmisibilidad del recurso ante la Corte de Recursos Superiores, el actor ya no cuenta con herramientas legales dentro de la jurisdicción de Brasil.
Detalles de la condena y el régimen de detención
La abogada también brindó precisiones sobre cómo deberá cumplir Darthés la sentencia impuesta. Al tratarse de un régimen semiabierto, las condiciones estipuladas por la justicia brasileña son las siguientes:
- Alojamiento: El condenado debe residir en el establecimiento penitenciario.
- Salidas laborales: Se permite la salida del penal únicamente para cumplir con un empleo que esté debidamente monitoreado por la justicia.
- Seguridad: Si bien es una cárcel común, los sentenciados por delitos contra la integridad sexual deben ser destinados a pabellones específicos para garantizar su integridad.
“En Brasil ya no le queda nada”, concluyó Junqueira, marcando el fin de un largo proceso judicial en territorio brasileño y señalando que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sería la última y lejana instancia a la que podría apelar el actor.
