domingo, abril 06, 2025

Agro

AGRO: Disparen contra la soja

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Héctor Guergo (Clarín)

¿Cómo estás?

Yo bien, y con ganas de entrar en un debate que se dio en estos días en las redes sociales, a partir de la decisión del organismo francés que regula los alimentos y la salud (ANSES, pero de Francia…).

La entidad eliminó a los alimentos de soja de los comedores institucionales, con el argumento de que contienen sustancias que pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino.

El tema es ampliamente opinable . La Inteligencia Artificial, que muestra toda la biblioteca, arroja un resultado que para nada avala la decisión francesa. Las isoflavonas (de ellas se trata) de la soja siempre fueron consideradas como beneficiosas para el equilibrio hormonal , y de hecho han dado lugar a fármacos muy utilizados para controlar las clásicas “explosiones” de estrógenos en mujeres que llegan a la menopausia. Tienen estructura química emparentada con los estrógenos, y al desplazarlos atenúan o eliminan los efectos indeseados de esos excesos hormonales.

La mitad de la población mundial habita en Lejano Oriente, donde la soja está omnipresente en las dietas desde hace milenios, bajo distintas formas . Desde el tofu hasta las bebidas. No vamos a hacer un panegírico (léase panfleto) a favor de esta proteo-oleaginosa que en el caso de la Argentina ha sido la tabla de salvación macroeconómica (y también de los productores) .

Sólo que merece un poco de respeto , o al menos un tratamiento más objetivo. No es lo que ha sucedido en las redes sociales, donde muchas cuentas del palo agropecuario salieron rápidamente en defensa de la medida del gobierno francés. Aprovecharon la bolada para marcar cosas como que “la soja tiene hormonas y los pollos no” , y que al final la leche de soja o los alimentos “plant based” son más dañinos que la carne vacuna y otras proteínas animales.

Es la forma que eligieron para defenderse de la amenaza vegana . Es cierto que los activistas de las dietas anti carne atacan con malas artes a la ganadería en todas sus expresiones, y en particular a la producción de ganado vacuno. Pero las respuestas deben ser racionales y con base científica. Reconociendo los problemas y proponiendo soluciones.

Conviene recordar que los mismos organismos que plantean ahora la cuestión de la soja, son los que promovieron la prohibición del glifosato sin contar con asidero científico . Por eso se ha prorrogado una y otra vez la autorización para su uso. Ahí está también el tema de los transgénicos : Francia y toda Europa los han prohibido, así que no pueden sembrarlos. Pero los consumen en gran escala, en particular la soja . La ganadería europea no puede sobrevivir sin importar grandes cantidades de harina de soja, con la que también se hacen los bebibles ( “leche de soja”, en pleno auge ), y forma parte de al menos un 20% en todas las hamburguesas de carne vacuna . No solo las abarata, sino que cumple un papel importante en la elaboración y conservación, ya que tiene un alto poder de hidratación. También se inyecta en los jamones , con la misma misión. Mejora su consistencia y –cuando los aditivos están bien elaborados—tienen sabor neutro.

Más allá de los más novedosos impulsores de las hamburguesas vegetales (Beyond Meet, Impossible Food, etc), compañías de fuerte base tecnológica, como ADM, o Bunge, han desarrollado una amplia gama de productos a base de soja que entran en la composición de alimentos sanos y nutritivos , que se añaden a la proteína animal . No es una u otra. Pueden ir juntas .

Por supuesto, hay hijos y entenados. Una parte de la industria láctea ha incorporado bebidas de soja y otros vegetales (almendra, coco). También hay sustitutos del huevo a base de legumbres. Pero muchas compañías y productores vienen en todo esto una amenaza . “Los contrarios también juegan”. Este es el partido y está bueno que compitan .

Por otro lado, las proteínas vegetales son más económicas, en general, que las animales. Por lo tanto, en una mirada global, el uso de la soja para alimentación humana directa es un claro aporte a la sustentabilidad alimenticia . Buena parte de la población mundial todavía no accedió a los niveles de renta que les permiten incluir más carne “posta” en sus dietas.

Subirse a los argumentos de los organismos oficiales europeos es un grave error. La Argentina, y toda América, es una enorme canasta de alimentos de toda clase, en una cascada infinita de procesos cada vez más atractiva. Lo que conviene es destruir los mitos, hablar con seriedad , evitar las muletillas y no gritarle el gol en la cara a nadie.

Porque todo lo que va, vuelve.

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