lunes, agosto 15, 2022

Internacionales

COLOMBIA: Una reunión impensada en Bogotá

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El presidente electo, el izquierdista Gustavo Petro, y el exmandatario derechista, Alvaro Uribe (2008-2010), archienemigos políticos durante dos décadas, finalmente se reunieron este miércoles en Bogotá, en un hecho jamás imaginado, y acordaron abrir un canal directo de diálogo.

Así lo manifestó el expresidente Uribe, quien se encargó de informarle al país de lo que habló a solas con Petro y luego en conjunto con los delegados de su partido político, el oficialista Centro Democrático, quienes lo acompañaron a esa reunión.

Fue Petro el que le tendió la mano a Uribe para un diálogo la noche en que se declaró ganador en el balotaje, ofrecimiento que poco después aceptó el exmandatario y que hoy se concretó en la oficina de un abogado en el norte de Bogotá, según trascendió.

Desde cuando Uribe era presidente y Petro senador, los dos dirigentes políticos se enfrascaron en un duelo de acusaciones, señalamientos y ofensas, que se hicieron públicas, incluso cuando ambos coincidieron en el Legislativo.

Pero esa historia tomó un giro inesperado cuando Petro fue elegido presidente, le propuso a Uribe dialogar, en el marco de su propuesta de un gran acuerdo nacional, y este aceptó.

Del encuentro, según el expresidente, quedó claro que tendrán un «canal» de diálogo directo para discutir desavenencias y asuntos que toquen los intereses del país.

«Yo le dije humildemente lo siguiente: Presidente, permítame un canal de diálogo con usted, yo no lo molestaré mucho y será para hablar de estos temas del país, usted es el Presidente y le llevaremos algunas ideas y vamos a alimentar ese canal de diálogo», relató Uribe a periodista.

El exmandatario dejó claro que su partido será oposición del gobierno izquierdista, pero no cerró la puerta a la aprobación de leyes que el Ejecutivo promueva en el Congreso, en particular aquellas que tengan que ver con la superación de la pobreza, siempre que no toquen al empresariado.

«Nosotros expresamos que compartimos todo el esfuerzo que se haga para que este país acelere la superación de pobreza, pero que no puede ser al costo de marchitar al sector privado, esa política sería insostenible y nos llevaría a más pobreza», afirmo Uribe.

Sobre el papel que ocupará su partido y él mismo como opositor al gobierno entrante, Uribe dijo que de su parte defenderá sus posiciones «con argumento y respetuoso para cuidar los canales de diálogo con el presidente», pero no confirmó si esa será la posición general de su bancada.

El exmandatario hizo un recuento de los asuntos que trataron: paz, temas energéticos, salud, pensiones, las fuerzas militares y de policía, el proyecto de reforma económica que propone el entrante mandatario, los asuntos de tierras y la seguridad.

«Yo fui muy atrevido porque le dije muchas cosas de muy buena fe, en buen tono y con todo respeto al presidente Petro, decirle más me daba pena», relató el exmandatario, que admitió que no pasa por su mejor momento político, dado el proceso jurídico que se adelanta en su contra por presunto soborno y fraude procesal.

«Tengo un motivo personal de agradecimiento, mi situación es difícil y la nuestro partido que era el primer votado en el senado y hoy es el cuarto», admitió.

Sobre el tema de eventuales acercamientos de paz de la nueva administración con el ELN, las disidencias y las bandas criminales, Uribe dijo que el tema no se trató de manera puntual, solo confirmó que el nuevo mandatario buscaría una «paz integral», un asunto que no pareció compartir el exmandatario.

En cuanto al restablecimiento de las relaciones con Venezuela, Uribe dijo que no fue tema de la conversación, pero reiteró su oposición al gobierno de Caracas.

Sobre la relación de Bogotá con Estados Unidos no hablaron, añadió el exmandatario.
«Vamos a construir», afirmó Uribe, «no hay que tumbar puentes, hay que buscar construirlos», agregó.

Petro le ha propuesto a sectores políticos de todas las orillas ideológicas, a los grupos económicos y a la opinión pública conversar para llegar a un gran acuerdo de nacional que gire alrededor de la paz y el fin del hambre. (ANSA).