Internacionales

COVID: El virus rebrota y Europa entra en alarma

Sharing is caring!

Europa vuelve a temer la pandemia y para contener un aumento en las infecciones y muertes por el coronavirus, el bloque regresa a las severas restricciones, que ya no se consideran un tabú.

A la cabeza de esas decisiones están Austria, que introducirá el bloqueo para los no vacunados, y Países Bajos, donde volverá el toque de queda. Mientras que Alemania advirtió contra el riesgo de un diciembre «amargo» sin una intervención oportuna.

La tranquilidad que se disfrutaba en el verano en el Viejo Continente ahora parece ser un recuerdo desvanecido, porque en las últimas seis semanas la ola de Covid ha crecido progresivamente: + 7% de infecciones y + 10% de muertes en los últimos 7 días.

Y más aún, las cosas empeorarán, según las estimaciones del centro europeo de enfermedades (ECDC), que marca a 10 países en una situación «muy preocupante» y a otros 10 que tendrán que afrontar problemas igualmente graves.

En la lista de puntos rojos está Países Bajos, donde las infecciones alcanzaron su punto máximo en 24 horas y el número de hospitalizaciones también ha aumentado.

Una tendencia de crecimiento preocupante, a la que el gobierno ha respondido drásticamente, con la reintroducción de un bloqueo parcial de tres semanas.

Entre las medidas implementadas, despunta el cierre de bares y restaurantes a las 20.00 horas y de tiendas de artículos no esenciales a las 18. La medida, anunciada por el primer ministro Mark Rutte, es significativa, porque es el primer país europeo en volver a restricciones tan duras. después de meses de relativa libertad de movimiento.

Pero el «virus está en todas partes», advirtió el premier.

El bloqueo, aunque solo sea para los «no vax», volverá a Austria, donde el porcentaje de inmunizados es inferior al promedio de los países virtuosos (alrededor del 64% de la población). Mientras que la curva de contagio es exponencial.

Las limitaciones, anunciadas por el canciller Alexander Schallenberg, podría comenzar el lunes, como en Salzburgo y Alta Austria, las primeras regiones en problemas. La norma impone que los no vacunados podrán salir de casa solo por motivos de trabajo, necesidades básicas y para dar un paseo.

Mantener a los que no están inmunizados en casa no es, sin duda, una opción fácil para las autoridades (la propia UE reiteró que estas decisiones dependen de los estados de modo individual), pero da una idea de cuán alto es el riesgo en toda Europa, tras los esfuerzos realizados en estos dos años de emergencia sanitaria.

Desde este punto de vista, la alarma que llega desde Alemania, con una de las tasas de vacunación más altas: «La situación es grave y les pido que se la tomen en serio», es el llamamiento a los alemanes que hizo el ministro de Sanidad, Jens Spahn.

Y sin acción, «la incidencia se duplicará cada dos semanas», advirtió. Lo saben bien en Bélgica, donde en solo 7 días las infecciones se han disparado en un 42%, además de un aumento de 20% en las hospitalizaciones.

Una de las herramientas más eficaces hasta ahora ha demostrado ser el Green Pass. Italia, que lo extendió por primera vez a los lugares de trabajo, incluso en el sector privado, se encuentra hoy entre los pocos países con «poca preocupación» según el ECDC.

Noruega, solo para evitar un regreso al bloqueo, acaba de decidir reintroducir el pase para eventos, lugares públicos y clubes nocturnos. Croacia lo ha hecho obligatorio en los organismos públicos en una región, Europa del Este, arrasada por la cuarta ola también porque hay pocas personas vacunadas.

Al mismo tiempo, se acelera con la tercera dosis. Francia la ha hecho obligatoria para los mayores de 65 años, mientras que Gran Bretaña (con cifras de la pandemia en declive, pero todavía en el orden de las 40 mil infecciones por día) ya está muy avanzado el refuerzo, con 12 millones de inyecciones inoculadas.

Aplicar la dosis de refuerzo (la tercera), reiteró hoy el primer ministro Boris Johnson, es «absolutamente vital». (ANSA).