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Xi sorprende a EEUU y lanza su misil hipersónico

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China realizó una nueva prueba espacial con un misil hipersónico en órbita el pasado agosto, una situación que tomó por sorpresa a la inteligencia estadounidense.

Según publicó hoy el diario Financial Times (FT), que citó a tres fuentes que estaban al tanto de la prueba, Pekín lanzó hace dos meses un misil con capacidad nuclear que dio la vuelta a la Tierra en órbita baja antes de descender hacia su objetivo, del cual cayó a más de 32 kilómetros de distancia colocado en una base militar en el desierto.

El año pasado fue Moscú en el día de cumpleaños de Vladimir Putin que lanzó desde un submarino nuclear Zircon, el nuevo misil hipersónico ruso que el jefe del Kremlin había definido triunfalmente como un «arma invencible e imparable».

Una respuesta a la Fuerza Espacial muy deseada por Donald Trump y que evocaba escenarios de Star Wars. Ahora para despertar el sueño de Joe Biden está este nuevo cohete «hecho en China», apodado «Lung March», que viaja cinco veces la velocidad del sonido y se convirtió en el buque insignia del arsenal de Xi Jinping.

Pero poco importa esta fase experimental: la prueba demuestra el increíble progreso realizado por Pekín, que ahora se encuentra legítimamente ubicado entre Washington y Moscú en la competencia en el frente de armamento de nueva generación.

Una carrera que inevitablemente trae recuerdos a la época de la Guerra Fría, y dificulta el diálogo para frenar la proliferación de los arsenales de las grandes potencias.

El Pentágono y la inteligencia estadounidense, que incluso conocían los esfuerzos de Pekín para desarrollar su propia arma hipersónica, según fuentes del Financial Times, se habrían sorprendido por las avanzadas capacidades mostradas por China.

«No tenemos idea de cómo lo hicieron», habría sido la primera reacción de los 007 estadounidenses. Las principales preocupaciones de Washington son dos: la coincidencia de la prueba con las crecientes amenazas chinas a Taiwán y el hecho de que el nuevo misil chino sea capaz de sobrevolar el Polo Sur, requiriendo una revisión del sistema de defensa antimisiles hasta ahora centrado en la región ártica en clave anti-rusa.

Las noticias provenientes del país del Dragón luego obligan a Estados Unidos a acelerar a su vez sobre el frente de los misiles hipersónicos, a pesar de los costos prohibitivos.

La última prueba del cohete HWAC (Hypersonic Air-breathing Weapon Concept) se remonta a septiembre pasado, pero el Pentágono pidió a los fabricantes que trabajan con la Defensa de Estados Unidos que desarrollen proyectos más asequibles en términos de presupuesto.

Actualmente la demanda de inversiones en las armas hipersónicas por parte del Pentágono asciende a 3.800 millones de dólares para 2022, un poco más que los fondos asignados para 2021.

Además de China, Estados Unidos, Rusia y al menos otros cinco países están trabajando en tecnología hipersónica en una nueva carrera armamentista. (ANSA).