Ecología

Día Mundial del Medioambiente 2021

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Con un 55% de la población mundial, las ciudades generan más del 70% de las emisiones globales y usan más de 2/3 de la energía y recursos totales.

  • Greenpeace lanza un informe sobre la importancia y necesidad de espacios verdes y públicos para conseguir ciudades más habitables y sostenibles.
  • Las ciudades deberían seguir la regla 3-30-300 y contar con 50 m2 de espacio verde por habitante para proporcionar sus beneficios a toda la población.
  • Los alcaldes y alcaldesas deben transformar sus ciudades del gris al verde por la salud de sus habitantes y la del planeta.

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Medioambiente el próximo sábado 5 de junio, Greenpeace pone el foco en la importancia de las ciudades para el cuidado del medioambiente. Las ciudades albergan actualmente al 55% de la población mundial, generan más del 70% de las emisiones mundiales y usan más de ⅔ de la energía y recursos del planeta. Por eso, su transformación es fundamental para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, especialmente en la actual situación de crisis sanitaria.

“Para el Día Mundial del Medioambiente, queremos pedir ciudades verdes para lograr un planeta sano. Necesitamos cambiar el funcionamiento de las ciudades, reinventarlas, si queremos hacer frente a la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y aumentar nuestra resiliencia ante futuras pandemias”, ha señalado Alba García, responsable de la campaña de Ciudades Sostenibles de Greenpeace: “Es fundamental que nuestras ciudades pasen del gris al verde: modificando su alimentación, su movilidad, sus espacios públicos verdes, la eficiencia de sus edificios, su consumo de energía, su generación de residuos y su consumismo depredador.

A menos que ayuntamientos y gobiernos tomen partido, el estilo de vida urbano seguirá poniendo en peligro tanto nuestra salud como los ecosistemas de todo el mundo”.

Reverdecer las ciudades, clave para las personas y el medioambiente

Dentro de las necesidades de restauración de los ecosistemas señaladas por Naciones Unidas para este año, está el hecho de reverdecer las ciudades. Por ello Greenpeace ha lanzado hoy su estudio Reverdecer las ciudades. Los espacios urbanos y su impacto en la salud y el bienestar sobre cómo las zonas verdes urbanas mejoran la salud de las personas y del planeta. El informe de Greenpeace se centra en los espacios verdes y públicos y su impacto en la salud, con especial atención a Bogotá, Madrid, Ciudad de México y Roma.

Las zonas verdes mejoran las condiciones microclimáticas de los entornos urbanos, ya que son capaces de reducir la temperatura de sus alrededores varios grados centígrados, además de proporcionar sombra protegiendo de las radiaciones solares. Establecer vegetación urbana es uno de los métodos más prácticos para enfriar las ciudades y combatir las islas de calor. Además, también previenen inundaciones al aumentar la permeabilidad del suelo. Estos espacios no solo como una inversión social y de salud pública, sino como una oportunidad para reequilibrar nuestra relación con la naturaleza, protegiéndonos de futuras pandemias.

Entre los numerosos beneficios de vivir en contacto con áreas verdes están desde mejorar la salud mental a reducir el riesgo de depresión y ansiedad, hasta reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, pasando por mejores resultados en el embarazo, acelerar la recuperación de cirugías, y reducción de la mortalidad prematura.

“Durante el confinamiento, salir a que nos diese el aire, a caminar, a hacer deporte o a ver un poco de verde ha sido fundamental para poder sobrellevar mejor la pandemia. Precisamente esa necesidad también nos ha mostrado que los espacios verdes y públicos que tenemos en las ciudades están lejos, son escasos o de mala calidad. Solo pasar 30 minutos en un espacio público reduce el estrés y la ansiedad. Tanto por la salud de sus habitantes, como por la del planeta, las ciudades deben ampliar sus espacios públicos y verdes”, ha añadido García.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las ciudades deberían contar con 50 m2 de espacio verde por habitante, aunque se considere 15 m2 como aceptable y el mínimo recomendado sea 9 m2. No solo es importante su extensión en metros, sino también su distribución en la ciudad, ya que deben ser accesibles para todas las personas de forma equitativa y justa. Para ello, las ciudades deberían también seguir la regla 3-30-300, de forma que se asegure que cada persona pueda ver al menos tres árboles desde su domicilio, tener un 30% de cobertura vegetal en su barrio y estar a 300 metros de una zona verde de calidad.

Sin embargo, las ciudades están aún lejos de estos objetivos. Por ejemplo, Madrid solo tiene 21 m2 por habitante, aunque no distribuidos homogéneamente en todos los distritos. Solo el 10% de la superficie del núcleo urbano de Madrid es espacio verde público mientras que el 65% está ocupado por “cemento”. Proyectos como el del bosque metropolitano no mejorarán la accesibilidad a zonas verdes en el centro de la ciudad ya que las actuaciones se realizarán en la periferia, y tendrían que ampliarse el número y la extensión de espacios verdes dentro de la ciudad para lograr ser más verde.

Greenpeace pide a los ayuntamientos que implementen medidas urgentes para mejorar la calidad de vida de las ciudades y su sostenibilidad, ampliando los espacios públicos y verdes y transformando el resto de sectores necesarios para frenar la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad.

Fuente: Noticias Medio Ambiente