Locales, Turismo

Satisfacción de vecinos

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El doctor Ariel González, vecino e impulsor del grupo que brega por la mejora continua del lugar, al que considera “un diamante en bruto” para el turismo de todo el año, agradeció a la administración municipal por el trabajo hecho a través del Ente Vial y aseguró que “entendieron el mensaje”.

Después de seis años de reclamos y gestiones ante diferentes organismos, los vecinos del Paseo de la Ribera pudieron ver cristalizado uno de sus mayores anhelos. Hace apenas unas semanas, el Ente Vial, por solicitud del intendente Arturo Rojas, terminó de ejecutar una ambiciosa obra de entoscado en el camino de tierra que recorre el lugar, cambiando para siempre la vida de sus habitantes y de aquellos necochenses que disfrutan de la belleza de sus espacios verdes y la serenidad del majestuoso Río Quequén.

Uno de los impulsores de esta propuesta, tanto como del grupo que brega desde hace tiempo para transformar el paradisíaco sector en un polo que atraiga el turismo durante todo el año, fue el doctor Ariel González. Con los pies sobre la tosca, el reconocido médico contó cuáles son los beneficios de este trabajo y agradeció a la administración municipal por haber “entendido el mensaje”.

“Esto es un antes y un después, un hecho histórico para la ciudad de Necochea”, afirmó, en representación de todos los vecinos que bregaron contra viento y marea para cumplir con este objetivo, explicando que “el reclamo no era personal, nosotros usamos las calles que bajan de la ruta, sino porque creemos que el paseo es un diamante en bruto. Estamos convencidos de que esto se tiene que convertir en un polo turístico, tiene que ser la puerta al turismo de todo el año”.

La obra ejecutada por el Ente Vial contempló el acondicionamiento del sendero desde su inicio, a la altura del Club del Valle, y hasta el kilómetro 4.2, donde el camino se cruza con el Puente Taraborelli. Resaltando este operativo, el médico subrayó “hicieron un trabajo absolutamente prolijo y muy a conciencia: se tiró una buena cantidad de tosca, como para evitar la rápida erosión, se hizo un trabajo de badenes, de banquinas, y un consolidado con agua en conjunto con el regador que tenemos los vecinos, con el que aplacamos un poco la tierra en verano”.

Siempre bregando porque el paseo crezca y se posicione como un lugar que la gente elija para visitar, “con cada vez más atractivos”, pero “sin avasallar a la naturaleza”, actualmente Ariel González se encuentra gestionando con el municipio un proyecto de iluminación para el sector, porque “más allá del reclamo de los vecinos, que tienen problemas de cloacas o de drenaje, este punto es importante porque es turístico, y creo que haber entendido eso es importantísimo”, remarcó, en referencia a la recepción que tuvo el intendente Rojas.

“A un metro de tu casa, acá tenés un lugar para venir, sentarte con tu equipo de mate, tirar la caña, bajar al río a navegar; sin la necesidad de una 4×4 o ninguna cuestión extra”, refirió sobre las bondades que entrega a todos los habitantes del distrito el Paseo de la Ribera, a las que desde hace un tiempo se ha sumado el tema de la seguridad por una iniciativa propia de los vecinos: “La posta policial, como todos los servicios que hemos puesto, son importantes para que la gente tenga una oportunidad de tener un lugar donde venir y disfrutar de esta maravilla, este silencio”.

“Creo que vamos en un sentido muy correcto, esto es histórico y estamos muy contentos”, sintetizó el doctor, en su rol de portavoz de aquellos pioneros que, antaño, se establecieron en la margen del río para comenzar una nueva vida y que ven cada vez más cerca como el sueño de crear un espacio de descanso y turismo se va convirtiendo en una realidad palpable.