ITALIA: Más de 48 millones en zona amarilla

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ANSA/MATTEO CORNER

Las próximas dos semanas serán decisivas en Italia para evaluar la tendencia de la curva del virus y decidir si se pueden relajar algunas de las medidas implantadas o si es necesario renovar más el endurecimiento, al menos hasta el vencimiento del Decreto del Presidente del Consejo de Ministros (DPCM) prevista para el 5 de marzo.

Con más de 48 millones de italianos entrando en la zona amarilla desde esta mañana, los técnicos y el gobierno ya están mirando al 15 de febrero, fecha en la que terminará la prohibición de viajar entre las Regiones y la detención de las estaciones de esquí pactada con las medidas de enero.

Las fotos y videos filmados en toda Italia durante el fin de semana, con miles de personas caminando por las calles de las ciudades como si el Covid fuera solo un recuerdo, aunque la mayoría de las Regiones todavía estaban en la zona naranja, son más de un timbre de alarma que suena en las habitaciones de quienes deben evaluar las medidas a tomar para contener la propagación del virus.

Las muchedumbres en las plazas, las colas para subir a los autobuses y al metro, la posibilidad de volver a sentarse en un bar o restaurante, son elementos que de hecho podrían hacer que estallen nuevamente los contagios.

Y es evidente para todos que las fuerzas policiales o los alcaldes no pueden intervenir con sanciones o cierres donde la ley permite circular libremente, aunque solo en la región, a menos que se quiera desencadenar más problemas de orden público.

Por ello, la Asociación Nacional de Municipios Italianos (ANCI) respondió con rudeza al Comité Técnico Científico (CTS, por sus siglas en italiano) que el domingo había activado la alarma, recordando que «la zona amarilla no significa normalidad».

«Basta con el tiro al blanco a los alcaldes, la CTS piensa hacer su parte», dijo el presidente Antonio Decaro atacando al coordinador Agostino Miozzo que «parece comprometido en un intento desesperado por quitarse las responsabilidades y colocarlas en los objetivos más fáciles, aquellos que por naturaleza y sentido del deber están acostumbrados a exponerse en primera persona».

«No he desafiado a los alcaldes, en mis palabras no hay intención de colocarlos con responsabilidades distintas a las que tienen», aseguró Miozzo, quien sin embargo renueva «el triste llamamiento» de no bajar la guardia, ya que «las imágenes que hemos visto son de suma preocupación».
Miozzo no es el único que dice que se necesita mucha atención, de lo contrario Italia dentro de 15 días volverá a lidiar con cierres y prohibiciones.

Esto fue apoyado por el gobernador Attilio Fontana que invita a los lombardos a vivir la zona amarilla «con un gran sentido de responsabilidad» y el Consejero de Salud de Puglia Pierluigi Lopalco lo repite según el cual en este momento dejar «la rienda suelta al virus» es en realidad un «error imperdonable».

Una posición ya expresada claramente por Roberto Speranza y confirmada por Francesco Boccia, los dos ministros que siempre han mantenido una línea rigorista.

«El error que debemos evitar -dijo el ministro de Asuntos Regionales- es pensar que el Covid es un recuerdo y que no nos puede tocar. La rapidez con la que circulan las variantes inglesa y brasileña no nos permite bajar la guardia».

Las próximas dos semanas serán, por tanto, decisivas y una primera indicación podría llegar ya entre el miércoles y el viernes, cuando el CTS se reunirá para analizar el nuevo protocolo sobre la actividad vinculada al esquí.

De hecho, es muy probable que los expertos pidan a las Regiones nuevos cambios: en particular, la indicación debería ser la de no permitir la apertura de las plantas en las zonas naranjas y solicitar las medidas adecuadas para la gestión de los caudales, especialmente para las áreas más extensas, aquellas que se extienden entre diferentes regiones o provincias autónomas, que no están indicadas en el protocolo.

En tanto no es suficiente la zona amarilla o el acercamiento del período de carnaval para reiniciar Venecia.

El corazón del centro histórico, la Plaza San Marcos, permanece con casi todas las persianas cerradas. Ningún café histórico funciona por el momento, ni siquiera después de la noticia de la reapertura del Palazzo Ducale en unos diez días.

Para el café más antiguo del mundo, 300 años en el negocio, el Florian, se discutirá entre marzo y abril, para otros, como Lavena, ni siquiera hay una fecha.

«Los cafés históricos necesitan recaudar sumas considerables para justificar sus aperturas y de momento no hay condiciones.

Al menos debe reiniciarse el turismo nacional», explicó el presidente de la Asociación Plaza San Marco, Claudio Vernier.

«En los últimos meses en la Plaza se han cerrado definitivamente alrededor del 40% de las actividades -añadió Vernier- nueve sólo aquellas de la Procuratie Nuove. Y para cerrar están aquellas sobre todo las de Venecia». (ANSA).

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