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Tras una primera ola que causó 30.000 muertos en primavera, el país vive actualmente una segunda ola de la epidemia. Francia ya acumula 957.421 casos confirmados, 26.676 de ellos en las últimas 24 horas.

El consejo de ministros francés presentó este miércoles un proyecto que busca extender las medidas para contener la segunda ola de coronavirus que asola al país y al resto de Europa hasta al menos el 1 de abril de 2021, con una batería de restricciones que podrían aplicarse a todo o parte del territorio.

Estas restricciones a la circulación, a reunirse o sobre la apertura de comercios, podrían aplicarse a todo o parte del territorio y serían adaptables según la intensidad de la epidemia, informó la agencia de noticias AFP.

Después de una primera ola que causó 30.000 muertos en primavera y un confinamiento general de dos meses, Francia vive actualmente una segunda ola de la epidemia.

Sanidad Pública informó hoy que durante las últimas 24 horas se registraron 26.676 contagios y 166 fallecidos.

El organismo manifestó, además, que las autoridades investigan 1.852 brotes en el país, con 139 más en el último día, y remarcó que 91 departamentos se encuentran en una situación de vulnerabilidad «elevada», informó la agencia de noticias Europa Press.

El país europeo registró la semana pasada cinco días con más de 20.000 casos y dos por encima del umbral de los 30.000, por lo que, de mantener esta tendencia, podría superar esta semana la barrera del millón de contagios.

Además, Sanidad Pública señaló que 9.375 personas fueron hospitalizadas durante la última semana, incluidas 1.584 en unidades de reanimación a causa de la gravedad de su estado.

En la actualidad, unas 2.168 personas se encuentran en cuidados intensivos, la cifra más alta desde mediados de mayo, lo que demuestra el empeoramiento de la situación sanitaria en Francia.

El director general de hospitales de París, Martin Hirsch, alertó la semana pasada que «alrededor del 24 de octubre, habrá un mínimo de entre 800 y 1.000 pacientes con Covid-19 en cuidados intensivos, lo que representa entre el 70% y el 90% de nuestra capacidad actual».

Tras el incremento en las tasas de contagios e internaciones ante la imparable segunda ola de coronavirus, el Gobierno de Emmanuel Macron anunció la semana pasada su decisión de decretar nuevamente el estado de emergencia sanitaria e imponer un toque de queda de 21 a 6 horas que durará, al menos, cuatro semanas desde este sábado en París, Grenoble, Lille, Lyon, Aix-Marseille, Rouen, Toulouse y Montpellie, que afecta a 20 millones de personas.

Se trata de la segunda emergencia sanitaria desde el inicio de la pandemia, la primera fue entre el 17 de marzo y el 11 de mayo, cuando el Gobierno impuso el confinamiento.

París no conocía un toque de queda desde 1961, año en que, durante la guerra de Argelia, el Gobierno nacional lo decretó para los trabajadores musulmanes argelinos.

Macron adelantó que «volverán a activarse las ayudas financieras para los sectores afectados para mantener salarios» y se crearán «dispositivos de apoyo suplementarios para que los trabajadores independientes no tengan que cerrar sus negocios y quedarse sin trabajo».

«Confío en la responsabilidad ciudadana, pero por supuesto habrá controles», advirtió el mandatario galo.
Desde el inicio de la pandemia, Francia acumula 957.421 casos confirmados y 34.048 fallecidos por la enfermedad.